Matisyahu cambia y pierde algo de esa magia inicial
Sin la Kipá, el cantante de reggae regresa con un disco más orgánico
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Matisyahu ya no es lo que era. Y eso no significa que ahora sea mejor ni peor. Cuando en 2004 editó Shake off the Dust? Arise, su disco debut, y "King without a Crown" sorprendió como una ola de aire fresco en la escena reggae, todos se preguntaban quién era este personaje que no dudaba en mantener su look de judío ortodoxo sobre el escenario y desparramar alegría sobre tablas de una manera descontracturada. Dos años más tarde, de la mano de "Jerusalem" volvía a acuñar un hit auténtico y que, tal su objetivo, trascendía países y religiones. Así, el joven nacido en Pensilvania, Estados Unidos, comenzó a llevar su flow pacifista por todo el mundo y los festivales de reggae se peleaban por tener en su cartelera al cantante más excéntrico del género.
Pero había algo más que su imagen. Matisyahu, en los papeles Mathew Paul Miller, sabía que su música podía sostenerse más allá del estereotipo y necesitaba que el mundo lo supiera. Fue en 2011 que se afeitó, se quitó la kipá y anunció que su viaje religioso le había sido vital en una etapa difícil de su vida, pero que ahora se encontraba en otro nivel espiritual. "No soy más una superestrella reggae jasídica. Lo siento, amigos, esto es todo lo que soy", explicaba en su sitio oficial.
Tanto se habló de Matisyahu por fuera de su actividad musical que él mismo se cansó de dar tantas explicaciones. Así, ahora, antes de su show en Palermo Groove, no acepta preguntas que no refieran sólo a su último disco y a su gira actual. "No quiero hablar de mis influencias ni de lo que hice en el pasado", se ataja ni bien empieza la entrevista con LA NACION. "Lo único que me interesa contarle a la gente es qué pueden esperar de mi show y qué estoy haciendo en la actualidad."
-Empecemos por tu show, entonces.
-Armé una banda con la que intentamos crear una experiencia única cada noche. Utilizamos las canciones como punto de partida para crear nuevas situaciones e improvisar. Tal vez los lectores se ofendan, pero no van a escuchar las canciones igual a como fueron grabadas. La música no es sólo de la letra, se trata también de la performance, por eso buscamos no jugar siempre a lo seguro ni repetir fórmulas ni pegarnos a una estructura. Queremos revelar la esencia que nos inspiró para crear esa canción.
-En Akeda, tu último disco, tampoco te pegás a una fórmula. Hay reggae, hay hip hop, pero también hay un sonido mucho más pop.
-Todos los discos que grabo son muy diferentes. Mi música es multigénero, es una mixtura de estilos y sonidos. Se hace muy difícil precisar qué es específicamente. Cada disco es distinto y cada canción dentro de ese disco también es distinta a la otra. En Akeda hay temas que tienen un sonido muy orgánico, porque toco con una banda en vivo, y otros suenan más pop. Es imposible etiquetarme, siempre estoy cambiando.
-Durante los años en los que te sentiste solo, la música de Bob Marley fue tu compañía. ¿Creés que tu música puede provocar algo similar en otras personas?
-Toda la música es un agente sanador, ayuda a la gente en su vida emocional y espiritual. Siempre fue eso para mí también.
Matisyahu
Presenta su álbum Akeda
Hoy, a las 20
Entrada, $ 500, en venta en la boletería de Groove y en Ticketek: www.ticketek.com.ar
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