"Me acuerdo del estreno..."
Por Antonio Carrizo Especial para La Nacion
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El día que el señor López Bretón me llamó para integrar el elenco que se estaba formando para Canal 13, con una expectativa extraordinaria, fue un día de gran alegría.
Si bien era joven y ya era un importante locutor y conductor de Radio El Mundo -esto es el cielo de la radio-, miraba de lejos y con envidia a la televisión. Empezó entonces una especie de trabajo un poco ansioso y un poco petulante, porque éramos los que "íbamos a hacer el 13". Una noche fui al teatro Maipo. Pepitito Marrone me vio desde el escenario, paró su sketch, me miró y me dijo: "Eh, vas al 13 ¿no? Bueno, yo también. Guarda con el mal de ojo. A estos del Maipo, cuando me vaya, se los van a comer los piojos".
Empezamos a trabajar dentro del canal. En aquella época, el canal sólo tenía la entrada de Lima. Después se abrió la de la calle San Juan. Ya en ese entonces aparecen nombres inolvidables para mí, como Goar Mestre, de familia de boticarios cubanos, como la mía, casado con una dama argentina elegantísima; Oscar Luis Massa, uruguayo, uno de los creadores de los Pérez García; Roberto Miranda, director cubano. Todos ellos, y muchos más compañeros cubanos que me enseñaron a amar a Cuba a lo lejos, vivían en el dolor del exilio. Un exilio que entonces no era tal porque ellos se habían ido por razones de trabajo.
Ellos nos enseñaron a trabajar;los técnicos se turnaban para hacer sonido, iluminación y cámaras. Todos hacían todo. Y empezamos la aventura más elegante y perfeccionista de la televisión argentina.
Después llegaron el cubano Juan Manuel Pallí (que ¡qué ironía! estuvo preso en la época de los militares porque tenía amigos comunistas, ¡un cubano!); María Magdalena, un junco moreno, y su marido, Jorge Ignacio Vaillant.
Y llegó el día del estreno. Me eligieron para anunciar al aire que se iniciaban las transmisiones de LS no sé cuánto, Canal 13 Televisión. Héctor Coire, uno de los que condujo conmigo; Roberto Airaldi, un gran actor transformado en conductor de programa, Andy Williams, que vino a cantar para esa noche nada más, y artistas de los cuatro puntos cardinales de América, invitados para esa transmisión. Todo el canal se convirtió en estudio. Transmitimos desde cada uno de los rincones de la casa. Hasta desde las oficinas.
Al otro día empezamos el trabajo. Los programas para los que me designaron fueron: "Casino Philips" (¿te acordás, Blanquita Amaro?); "Tengo un secreto", un entretenimiento en el que el panel fijo estaba integrado por Silvina Bullrich, Conrado Nalé Roxlo, Eduardo Armani, la gran figura del jazz elegante de Buenos Aires, y una joven debutante, Mónica Mihanovich. El conductor era el amigo que escribe.
Eso es un poco de lo que recuerdo de mis días de Canal 13. Y que nadie me robe una fotografía en la que estamos, entre copas y bocaditos, con Maurice Jouvet, Nelly Beltrán, y, sonriente y feliz,Eliseo Mouriño, capitán de la selección argentina que le ganó a los ingleses en la cancha de River y que muy poco tiempo después, se iba a ir para siempre en un avión caído en la cordillera de los Andes.






