Megan Boone, la chica de armas tomar de The Blacklist
A propósito del inminente final de la serie liderada por James Spader, Personajes.tv charló en una entrevista exclusiva con su magnética co-protagonista
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La relación entre Megan Boone y James Spader bien podría funcionar como espejo de la de Elizabeth Keen y Raymond "Red" Reddington, sus respectivos personajes en The Blacklist, la serie de Jon Bokenkamp, cuya primera temporada concluye esta noche por la pantalla de Sony. Por un lado, tenemos a la rookie. Por el otro, al experimentado. Sin embargo, estas no parecen ser las únicas diferencias entre Boone y Spader. Mientras la actriz – quien tiene un background más televisivo – aborda la actuación desde lo emocional, Spader es un reconocido actor de método. Sin embargo, es en ese choque de miradas donde reside el encanto de la dinámica entre Lizzie y Red, una analista de perfiles del FBI y uno de los criminales más buscados, que se entrega con la condición de que se le permita ir contra los terroristas de su lista negra (de ahí proviene el título original de la serie). ¿El giro? Que Red solicita la colaboración de Lizzie, lo cual genera en ella dudas, desconcierto y necesidad de estar a la altura de las circunstancias. Así, lleno de aristas y no exento de complejidad es el personaje que llegó a manos de Megan Boone, quien pasó sin escalas de intervenciones secundarias en series como Cold Case y Law and Order a un protagónico indiscutido.
Las mujeres al poder. Ya sea en cine con Gravedad y Blue Jasmine como en televisión con The Good Wife y Scandal, los fuertes protagónicos femeninos están adquiriendo no solo un merecido reconocimiento crítico sino además el aval del espectador. La mujer va dejando de ser un apéndice del hombre, para tener su propio mundo, con sus intereses y motivaciones. En diálogo con Personajes.tv, Megan aseguró que fue precisamente eso lo que le atrajo de Elizabeth Keen: "Me gustó que fuera una mujer muy fuerte rodeada de misterio; eso hizo que quisiera saber más sobre el personaje y me dio la pauta de que al espectador iba a sucederle lo mismo, junto con el hecho de que era parte de una serie que contaba tanto con una cuota de entretenimiento como con potencial para perdurar". En cuanto a otros roles femeninos televisivos, Boone compartió sus referentes: "Me encuentro mirando más sitcoms que dramas, y por lo tanto disfruto mucho viendo a Minnie Driver en About A Boy" . Para la actriz, las posibilidades de crecimiento que se les da a los papeles femeninos es parte del secreto del éxito de The Blacklist: "Creo que la gente está cada vez más inclinada a ver a mujeres fuertes con sus dilemas particulares, lo importante es contar siempre una historia atractiva, con personajes auténticos e identificables; si el espectador se relaciona con lo que ve, entonces va a seguir a ese personaje en su camino".

El corazón sobre todo. Es ese carácter emocional de Lizzie lo que comulga a la perfección con el método de trabajo de Boone, especialmente en esa actitud instintiva: "Yo indudablemente me veo reflejada en mi personaje, se trata de alguien con quien comparto ese corazón empleado al servicio de perseguir los objetivos con tenacidad". Y agregó: "Lizzie es inexperimentada, recién está empezando con su carrera y yo me veo en eso... especialmente en esta primera gran oportunidad que tengo de trabajar en televisión en un protagónico". En cuanto a ese aspecto, ella aseguró que se levanta todos los días pensando en cómo hacerle justicia al material: "Cada jornada de filmación es un desafío y lo curioso es que siento que mejoro y avanzo junto a Elizabeth, es como ir creciendo a medida que crece mi personaje, ése es el gran regalo que me hizo la serie". De hecho, si uno mira los primeros capítulos de The Blacklist y los contrasta con los últimos, es imposible no vislumbrar una evolución de Lizzie, que pasó de ser una chica algo desorientada a mujer aguerrida. "Ya no le teme a la oscuridad porque se tiene que enfrentar al hecho de ver esa oscuridad en los demás, ahora es menos ingenua y más experimentada", comentó la actriz a Personajes.tv.
Juntos a la par. Steff McKee de La chica de rosa. James Ballard de Crash . Edward Grey de La secretaria. James Spader fue tanto emblema del cine ochentoso con impronta John Hughes como el prototipo de hombre algo perturbado, tanto bajo la dirección de David Cronenberg como de Steven Shainberg. Asimismo, sus memorables actuaciones en las series The Practice y Boston Legal, sumado al giro de timón/intervención brillante que hizo en la reciente Lincoln de Steven Spielberg convirtieron a Spader en un actor respetado y, en consecuencia, algo temido. Un poco de eso experimentó Boone cuando le confirmaron que el papel de Lizzie era suyo y de que su dupla con Spader era la columna vertebral del programa. "Terminó siendo el aspecto favorito de la serie", expresó la actriz. "Con James tenemos una relación laboral excelente, siempre nos sentamos a charlar sobre los personajes y sus interacciones; es un actor tan inteligente que lo veo como un tesoro, simplemente disfruto la oportunidad de estar al lado de alguien tan capacitado, tan talentoso", remarcó.
Por lo tanto, el lugar común de odd couple parece aplicarse al vínculo entre ellos, por dentro y por fuera del set. "Somos muy diferentes, pero en algunos puntos bastante compatibles, y eso es lo que genera química. James fue quien insistió para que yo interprete a Lizzie, le habló maravillas de mí a los guionistas y me dio un gran apoyo", compartió Boone. Según la actriz, ese fue el puntapié de una gran colaboración: "A partir de ese momento, todo cambió de perspectiva, somos muy abiertos a la hora de decirnos qué queremos del otro y es por eso que cuando una escena funciona, se nota". Por ende, a la actriz no le gusta hablar de "presiones" cuando alude a James Spader: "Si me sintiera presionada por hacer algo bien, simplemente no podría hacerlo, no ayudaría a nadie, así que lo pienso como un trabajo en el que tengo que nutrirme de los consejos de mi compañero y dar lo mejor de mí". Entonces, ¿qué es lo más importante que tiene para enseñar un actor de método? "La especificidad. James piensa todo en términos de detalles. Me ayudó a ver las cosas de otra manera".

"Me divierten las peleas". Como The Blacklist no sólo hace hincapié en el suspenso psicológico sino que se encuentra circunscrita, también, en el género de acción, a Megan le ha tocado meter los pies en el barro: "Me encantan las escenas de pelea, me encanta el elemento físico, lo encuentro similar a la danza (...) hay que seguir una coreografía, estar alerta a lo que hace tu compañero, es un desafío que te ubica en el presente, por eso me entusiasma tanto". Como la actriz se rehusó a tener una doble de riesgo, se expuso a salir lastimada en algunas secuencias, pero siempre logró salir airosa: "Nunca tuve heridas, me cuidan mucho, y tenemos expertos en el set que nos enseñan a proteger nuestros cuerpos, así que no hay temor a estar dentro de atmósferas peligrosas".
Un final de temporada prometedor. "Filmamos el capítulo más excitante de toda la temporada" contó Boone en relación al último episodio de la primera temporada de The Blacklist y adelantó algunas cosas: "Las secuencias de acción adquieren una dimensión mucho más grande y van a sentar las bases de lo que será la segunda temporada". Es justamente ese acento en lo vertiginoso lo que hace que la serie se distancie de las constantes comparaciones con El silencio de los inocentes: "Escuché ese paralelismo pero yo no veo la similitud en absoluto, de hecho, nunca me basé en el personaje de Clarice de Jodie Foster para crear a Lizzie". Entonces, ¿qué tiene The Blacklist de novedoso en un marco televisivo donde sobreabundan las ofertas? Su co-protagonista no se muestra dubitativa al decirlo: "Es una serie con muchos elementos; un elenco grandioso, muy buen guión, una premisa interesante, escenas de acción bien filmadas, actores invitados que elevan el programa, todo es increíble, hay muchas razones por las cuales funciona, creo que estamos haciendo un buen trabajo" y dejó un mensaje a los seguidores de la serie en Latinoamérica: "Si están respondiendo tan bien a The Blacklist es porque nosotros también estamos comprometidos en hacer un programa que esté a la altura de lo que buscan, creo que ahí es donde reside el éxito".
Participación. ¿Vieron la primera temporada de The Blacklist? ¿Qué les pareció?
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