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Uno tiene que humillarse por completo para ser lo que fueron los Beatles, y eso es lo que me molesta. Yo no sabía, no me lo vi venir. Pasó poquito a poco, gradualmente, hasta que estás en medio de toda esa locura, y hacés todas las cosas que no querés hacer, con gente que no soportás, la gente que odiabas cuando eras chico. Y eso es lo que digo en este disco: ahora sí me acuerdo cómo eran las cosas, hijos de puta, váyanse a la mierda. Eso es lo que quiero decir: "Dos veces no me agarran."
Tales son las palabras de John Lennon, en conversación con el editor de Rolling Stone, Jann Wenner, en la que fue una de las entrevistas más conmovedoras en las cuatro décadas de historia del periodismo de rock. Se hizo en dos partes y en dos números consecutivos; esas declaraciones explosivas cierran la primera parte. Son una especie de desafío a leer la segunda parte. Las entrevistas tuvieron lugar en diciembre de 1970, en las oficinas de Nueva York de Allen Klein, por entonces representante de Lennon. Los Beatles se habían separado ese mismo año, y Lennon estaba por lanzar John Lennon/Plastic Ono Band, un exorcismo crudo y visceral de todo aquello que había sido su vida hasta el momento. En el plazo de dos años, se había quedado sin banda, se había divorciado de su primera esposa, Cynthia, y se había casado con Yoko Ono. Ono había sufrido abortos espontáneos, y la pareja vivió un breve período de adicción a la heroína. Lennon tenía mucho para escribir y cantar, y mucho de qué hablar.
En parte para lidiar con las repercusiones emocionales de todos esos cambios sísmicos, Lennon se había sometido a sesiones de terapia primal, un método que sostenía que el sujeto sólo puede alcanzar la salud mental reviviendo, y de ese modo, expulsando, las experiencias más dolorosas de su vida, remontándose a su infancia. En "Mother", "God" y "Working Class Hero", de Plastic Ono Band, Lennon canalizó ese dolor en letras cuya franqueza aún no ha sido igualada. Esa energía se filtró, también, en este reportaje.
La entrevista, que luego sería publicada en forma de libro con el mismo título, fue un producto de la estrecha relación que se había establecido entre Lennon y Ono y Rolling Stone. Lennon había aparecido en la tapa del primer número de la revista, y, para celebrar su primer aniversario, en 1968, Rolling Stone había publicado fotos de Lennon y Ono desnudos (desde atrás en la portada, y de frente en el interior de la revista), tomadas del arte del polémico disco de la pareja, Unfinished Music, No. 1: Two Virgins.
"Ahí fue que Rolling Stone la pegó de verdad", dice Wenner a propósito de esa tapa. "Fue la primera vez que atrajimos la atención de la prensa, y cimentó nuestra larga relación con John y Yoko. Una y otra vez salimos a defenderlos. La revista cubrió con lujo de detalles las "encamadas" por la paz de Lennon y Ono, entre otros actos pacifistas, y el mismo Lennon escribiría un artículo para la revista pocos meses después de las entrevistas tituladas "Memorias de Lennon".
"John rápidamente se dio cuenta de la importancia de Rolling Stone", dice Ono, "así que se propuso hacerle promoción. Para nosotros, era importante dejar sentadas nuestras opiniones ahí. El mismo respeto que Jann sentía por nosotros, lo teníamos por él".
Los Beatles habían sido una suerte de encarnación de los sesenta, manteniéndose por sobre el tumulto y las contradicciones de la década. El mito de que eran perfectos había sobrevivido incluso a su separación. Lennon se propuso explícitamente destruir tanto la imagen de los amables y bonachones flequilludos como la de los místicos iluminados de Pepperland. Luego de leer esa entrevista, nadie podría pensar del mismo modo acerca de los Beatles o de los sesenta nunca más.
"Todos quieren sostener esa imagen", dice Lennon en una de sus peroratas injuriosas. "Uno mismo quiere que se sostenga. La prensa quiere que se sostenga, porque quieren tragos gratis y putas gratis y divertirse; todos quieren subirse al tren".
Esta necesidad de hacer catarsis también se reflejó en la imagen de John Lennon: se recortó su larga cabellera, y se emprolijó la incontrolable barba que solía tener. Fue toda una declaración de principios, especialmente en ese momento, que Annie Leibovitz capturó perfectamente en su foto de tapa. En ese entonces, Leibovitz aún era estudiante del San Francisco Art Institute, y ése fue su primer "encargo" para Rolling Stone.
"Había hecho algunas cosas para la revista, y me enteré de que Jann iba a ir a Nueva York a entrevistar a John Lennon", recuerda. "Me moría por ir. Me encontré con Jann y le dije: ´Por favor, dejame acompañarte. Paro en lo de algún amigo, y viajo con tarifa de estudiante´, (unos 75 dólares). Lo convencí. Creo que el hecho de viajar con su propia fotógrafa lo hacía sentirse importante".
La foto que después se convirtió en la tapa surgio casi espontáneaente, para pesar de Leibovitz. Como luego contó, tenía una cámara para medir la luz antes de comenzar la sesión, y "me puse cerca de la cara de Lennon, y mientras medía la luz, saqué una sola foto. Y después saqué todas las otras. Pero volví a Rolling Stone, y Jann Wenner miró las hojas de contactos, e inmediatamente eligió esa foto para la tapa. Le dije: ´Ay, Jann, no´. No entendía qué era lo que le gustaba de esa foto. Creo que me llevó doce años darme cuenta de lo que significaba".
Wenner se sintió inmediatamente atraído. "Annie lo agarró con la guardia baja", dice. "Está entre las mejores fotos que le hayan sacado. No está en pose. Es un momento en que no hay ninguna astucia, como si estuviera en otra parte, como si no estuviera en el estudio, y como si la cámara no estuviera. Está en su propio mundo. Se lo ve directamente a él, tal como es, y se lo ve en su interior. Y él lo está mirando a uno, y la vez, mira el vacío. Es una foto seria de una persona seria". La foto original, en un portarretratos, está en un estante detrás del escritorio de Wenner.
"Éste es el John que conocí, y conozco", dice Yoko acerca de la foto de tapa. "Este John, específicamente, fue el nos influyó a todos. Ahí se percibe su espíritu. Y ésta fue la entrevista más importante de la historia del rock, por el lugar que él ocupaba en el momento, e incluso ahora, para que la gente sepa que había alguien que podía ser tan atrevido, tan honesto. Se desnudó y se expuso de esa manera en tantas cosas que hicimos juntos. Y pienso que sin duda alguna eso le acortó la vida".
Wenner dice que las diversas tapas dedicadas a Lennon (el primer número, "Dos vírgenes", "El héroe de la clase obrera" y la conmovedora tapa de 1981, que salió luego de su muerte), "definen lo que es Rolling Stone. Son momentos históricos para la revista, los pilares sobre los que está construida. Definieron lo que la revista quería y podía hacer, y lo que era posible hacer. Todo eso se hizo en colaboración con John y Yoko. Ellos nos ayudaron a construir la revista".
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