
Mercedes Sosa, en la nueva versión
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Hacia fines de 1993, cuando se cumplieronlos treinta años de la "Misa Criolla", ocurrió un acontecimiento inolvidable: la celebración multitudinaria durante dos días consecutivos en el estadio Frank Romero Day, de Mendoza. Allí participaron muchos coros del país que formaron un orfeón de quinientos cuarenta y siete coreutas dirigidos un día por el presbítero Segade y otro por el maestro Damián Sánchez, para interpretar, amén de la "Misa Criolla", el ciclo de canciones de "Navidad nuestra", de Ariel Ramírez y Félix Luna.
La voz solista fue la de Mercedes Sosa, que la entonaba por primera vez para multitudes. Por esto mismo, el encuentro resultó antológico. Pero no solamente por la voz maravillosa de Mercedes, sino por la unción con que asumió el texto sagrado.
Mercedes marcó un antes y un después entre las versiones de la "Misa Criolla". La concepción cristiana era, sin duda, la misma. Lo distinto fue la forma de cantarla, de entonarla, de frasearla, de interpretarla. El texto llegaba, en su voz, preñado de aliento místico. El grandioso coro se había imbuido del espíritu sacro tras largas y empeñosas sesiones de ensayo.
La grabación de ese encuentro memorable merece ser difundida y distribuida por todo el mundo.
Ahora, Mercedes está colocando otra vez su imponente voz, su temperamento y su devoción para una nueva grabación de la Misa, en una sala de grabación, con nuevo arreglo a cargo de Ricardo Hegman, junto al Estudio Coral de Buenos Aires, si bien sin la dirección de su titular: Carlos López Puccio, en el sello PolyGram. Se espera que el disco esté en la calle antes de Navidad.
Todo es historia Luego de su estreno, en Düsseldorf, la "Misa Criolla" recorrió quince ciudades alemanas (Berlín, Hamburgo, Francfort, Colonia y Munich) y de Bélgica y Suiza.
Con José Carreras y un coro de Santander estuvo en la Sala Nervi, del Vaticano (luego de que Paulo VI estrechara largamente la mano de Ariel, confesándole que tenía gastado el disco de tanto escucharlo), y, amén de la Arena de Verona, en muchas capitales de Italia.
En sus cientos de versiones en todo el planeta llegó al Royal Hall, de Londres: fue cuatro veces a Israel; estuvo en casi toda España; en seis ciudades de Polonia; en Austria, Checoslovaquia, Noruega, Finlandia, Japón, Portugal; en los Estados Unidos (Nueva York desde 1971; Washington, Los Angeles, San Francisco), en muchas ciudades de Canadá y a lo largo de América latina (Brasil, México, Perú, Chile y Uruguay, entre otros países). En Japón fue un suceso extraordinario. Ariel cuenta que al comienzo fracasó en París, pero que allí mismo fue donde batió récords de venta.





