Mirtha Legrand: una gran película que comenzó antes de los almuerzos
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El tema no es el rating ni su ya clásico programa de los mediodías. A diferencia de lo que viene ocurriendo desde hace un par de décadas, esta vez es el cine lo que desplaza a la televisión, al menos mientras transcurre la entrevista. "Aunque mucha gente piense que Mirtha Legrand nació con los almuerzos, soy un producto cinematográfico", dice la mujer a la que ya no sólo sus íntimos apodan "Chiquita". Y es verdad: mucho antes de la estrella mediática nació la que brilla en incontables metros de celuloide de más de 30 películas.
Desde la ingenuidad juvenil de "Los martes orquídeas" hasta la madurez dramática de "La patota", hubo una galería de personajes que forman parte de un capítulo importante del cine argentino. Toda una trayectoria a la que la Asociación de Cronistas Cinematográficos de nuestro país decidió homenajear hoy, en la entrega de sus premios Cóndor de Plata.
Por eso en esta ocasión el tema es el cine. "Es la primera vez que los cronistas me hacen un homenaje y me conmueve muchísimo, porque es un reconocimiento a mi trayectoria cinematográfica, a mis muchos films, a toda una vida dedicada al cine", comenta Mirtha Legrand mientras saborea un café, orgullosamente instalada en el living de su casa, cuya decoración terminó pocos días antes de recibir a La Nación . "Cambié el color de las paredes, las alfombras y algunos muebles y adornos que yo misma compré en los anticuarios de San Telmo. Es la primera vez que hago algo así -siempre se encargaba Daniel (Tinayre)- y la verdad, lo disfruté muchísimo", confiesa mientras recorre con la mirada cada detalle de su obra hogareña.
-¿La TV desplazó al cine de su vida?
-Son cosas difíciles de explicar. No se presentó una oportunidad brillante como para volver a hacer cine. Hubiera preferido dejar de hacer televisión para hacer cine, que es lo que más me gusta. Estoy muy agradecida a la TV porque me dio perdurabilidad, fama, éxito, pero soy un producto cinematográfico, aunque mucha gente piense que Mirtha Legrand nació con los almuerzos.
-¿Le gustaría volver a filmar?
-Sí, si encontrara un personaje que me gustase mucho. Pero después de que murió Daniel no sé... Con él me sentía muy cuidada, muy segura. Uno siempre tiene temores: miedo al fracaso, a que no resulte. Entonces continúo con la televisión, que en este momento me da mucho placer. Aunque admito que me hubiera gustado despedirme de mi carrera con una buena película.
-En uno de sus programas dijo que le agradaría trabajar con Eliseo Subiela.
-Sí, también me gustaría hacerlo con Adolfo Aristarain. Lo dije como una expresión admirativa, son excelentes directores. También me gusta el cine de Marcelo Piñeyro. Pero lo cierto es que no hay personajes para actrices de mi generación y yo aspiro a seguir haciendo protagónicos.
-Imaginemos que aparece ese personaje, ¿realmente aceptaría hacerlo?
-Creo que los directores me tienen temor.
-¿Se supone que usted podría resultar complicada?
-Claro, cosas como "debe ser complicada", "a lo mejor pide muchísimo dinero", "es de otra época del cine" o "es muy mañosa". En fin, prejuicios y pruritos que tienen los directores conmigo. Y a lo mejor yo también los tengo con ellos, pensando de pronto si me encontraré cómoda trabajando con tal o cual... La verdad, a mí también me hubiera gustado dirigir cine.
-¿Qué tipo de cine hubiera realizado?
-Un cine intimista, con algunos travellings, pero más que nada con planos cortos. Creo que la expresión de los actores tiene un valor enorme. Me gusta el cine de grandes close- ups. Hubiera hecho historias de amor, alguna película como "Lo que no fue", que es intimista, un drama de amor entre dos personas maduras.
-"Sol de otoño" también habla del amor en la madurez, ¿vio esa película?
-Sí, me encantó. Ese es un cine intimista como a mí me gusta, bien narrado.
-Con el tipo de personajes que a usted le gustaría hacer.
-Sí, yo podría haber hecho esa película, pero mejor que Norma Aleandro es imposible (ríe). Es una actriz maravillosa. Justamente ahora ella está por empezar a hacer su primera película como directora, un proyecto que viene trabajando desde hace mucho. Imagino que debe de estar un poco atemorizada con esto de dirigir, pero ella es una mujer segura y habrá estudiado bien... María Luisa Bemberg también era una maravilla dirigiendo, su cine me encantó y nunca pude decírselo personalmente, cosa que lamenté muchísimo.
-¿El cine realizado por mujeres le resulta más interesante que el de hombres?
-No. Lo que he notado es que cuando dirigen mujeres toda la parte erótica es mucho más cargada, más fuerte que cuando dirigen hombres. Es curioso. Lina Wertmuller hacía un cine muy erótico, muy denso. Bemberg en algunas escenas también mostraba un gran erotismo.
-¿Qué piensa del cine erótico?
-No me interesa, no me atrae. En una película puede haber escenas eróticas, pero un cine totalmente erótico no me gusta.
-¿Qué clase de películas le gusta ver?
-Me gusta ver de todo. No voy mucho al cine, pero veo mucho cine en televisión: hace pocos días vi por tercera vez "La fuerza del cariño" y lloré. Estaba en mi cama y pensaba "Dios mío, la he visto ya otras veces, hasta conozco los diálogos". Sin embargo, volví a conmoverme. Me encantan las historias humanas. No me interesa el cine politizado.
-¿Y a qué llama exactamente "cine politizado"?
-A un cine tendencioso, con mensajes.
-¿El cine argentino actual le atrae más o menos que el de otras épocas?
-El de hoy me parece más espontáneo. Antes era todo más armado, mas al estilo Hollywood. Nuestro cine se destacó más que nada por las comedias brillantes, que hoy lamento que ya no se hagan. A mi modo de ver, "Los martes orquídeas" inauguró lo que fue la comedia de la alta burguesía, esa comedia familiar, brillante, que tanta repercusión tuvo nacional e internacionalmente, con Enrique Serrano, Felisa Mary, Sixto Pondal Ríos y Olivari, Francisco Mugica. Ahí se expandió el cine argentino. También tuvimos películas épicas maravillosas, como "La guerra gaucha", inolvidables, como todo el ciclo de Lucas Demare y Hugo del Carril. Había mucho despliegue, autores y también grandes dialoguistas iluminadores.
Era un cine hecho por artistas: es extraordinario pensar que Raúl Soldi fue decorador. Ojalá vuelva ese cine, aunque el de ahora también es excelente. Me gustaría que el cine nacional vuelva a ser rico. Lo que pasa es que hoy casi no existen hoy productores y los que hay tienen que recurrir a créditos del Instituto de Cine. No creo que sea barato hacer cine en nuestro país.
Pequeños recuerdos de la pantalla grande
-¿Cómo fue su relación con la crítica de cine?
-Regular. En general fui bastante criticada. Y me dolía muchísimo, debo admitirlo. Decían que era un estereotipo: criticaban mis gestos, mis actitudes o ciertos modismos. Y bueno, molestaba a mucha gente. No fui mimada por la crítica.
-¿Por qué cree que ocurría esto?
-No sé. A lo mejor no les gustaba mi forma de actuar, pensaban que no era una actriz competente o una buena actriz. Daniel (Tinayre) decía que yo no era buena ni mala, que era siempre Mirtha Legrand. Y a lo mejor es verdad, tal vez ése fue un defecto mío sin quererlo. Pero, sin compararme con nadie, también pienso que Gary Cooper hacía siempre de él mismo. Hay personalidades que se imponen a sus personajes y yo ponía mucho de mi cosecha. Siempre pienso que mi hermana era mucho mejor actriz que yo.
-¿Había competencia entre ustedes?
-No, jamás la hubo.
-¿Se ayudaban?
-No, tampoco. Estábamos en empresas distintas. Yo trabajaba en Lumiton y mi hermana estaba contratada por Argentina Sono Film.
-¿Y cuando trabajaban juntas?
-Cada una hacía su trabajo. Mi hermana era mejor actriz dramática. Lo que yo hacía mejor era la comedia: era mi fuerte, me encantaba.
-Usted también era más estrella, más diva.
-Puede ser, puede ser. Uno no se lo propone. Se es o no se es. Se nace estrella. Es una actitud de vida.
-En cuanto a las exigencias, ¿era mejor o peor trabajar a las órdenes de su marido?
-Las dos cosas. Era mejor porque Daniel me cuidaba muchísimo. Peor porque por ese mismo amor me exigía mucho. Y tuvimos discusiones famosas, en las que llegué a decirle: "No trabajo más con vos" y él me respondía: "Yo con vos tampoco". Después me iba al camarín, me calmaba y volvía a filmar. Pero volvería a vivir mil veces esos roces. Todo eso nutre una vida y la mía en ese sentido ha sido fantástica. No fue un lecho de rosas: tuvo muchos altibajos, también en lo privado. A mí no me gusta una vida light y pareja. Ambos éramos apasionados del cine. Y yo todo lo que soy se lo debo al cine argentino, no a la televisión...
Los cronistas entregan hoy sus premios
Hoy, a las 20, la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina entregará los premios Cóndor de Plata a la producción nacional de 1996, en la sala Pablo Neruda del Paseo La Plaza, Corrientes 1660. Asimismo, se hará un homenaje a Mirtha Legrand por su trayectoria cinematográfica.
Este año la entrega de premios coincide con la celebración de los cien años del cine argentino, en recuerdo del primer film nacional de distribución comercial, "La bandera argentina", de Eugenio Py, en 1897.
En esta oportunidad se sumará un reconocimiento al historiador y crítico Domingo Di Núbila por su aporte a la difusión de nuestro cine y otro a la trayectoria del director David José Kohon, uno de los cineastas más significativos de la generación del sesenta.
Los candidatos
Algunas de las ternas de candidatos a los premios Cóndor de Plata 1996 son las siguientes: Mejor película: "Despabílate amor", de Eliseo Subiela; "Eva Perón", de Juan Carlos Desanzo, y "Sol de otoño", de Eduardo Mignogna. Mejor director: Juan Carlos Desanzo ("Eva Perón"), Eduardo Mignona ("Sol de otoño") y Eliseo Subiela ("Despabílate amor"). Mejor actor: José Luis Alfonzo ("Carlos Monzón: el segundo juicio"), Lito Cruz ("Sotto voce"), Darío Grandinetti ("Despabílate amor") y Federico Luppi ("Sol de otoño"). Mejor actriz: Norma Aleandro ("Sol de otoño"), Esther Goris ("Eva Perón") y Soledad Silveyra ("Despabílate amor"). Actor de reparto: Martín Adjemián ("Sotto voce"), Juan Leyrado ("Despabílate amor") y Marcos Zucker ("El verso").
Actriz de reparto: Gabriela Acher ("Sol de otoño"), Luisina Brando (El dedo en la llaga"); Alicia Bruzzo ("De mi barrio con amor" y Norma Pons ("Sotto voce"). Revelación masculina: Guillermo Angelelli (Moebius"), Martín Karpan ("Flores amarillas en la ventana") y Favio Posca ("El dedo en la llaga"). Revelación femenina: Leticia Bredici ("Años rebeldes"), Fabiana García Lago ("Flores amarillas en la ventana"), Alejandra Fletchner ("Besos en la frente") y Paulina Rachid ("El mundo contra mí".
Opera prima: "Flores amarillas en la ventana", de Víctor Jorge Ruiz; "Sotto voce", de Mario Levin; "Carlos Monzón: el segundo juicio", de Gabriel Arbós, y "Rapado", de Martín Rejtman. Guión original: José Pablo Feinman ("Eva Perón"), Alberto Lecchi, Daniel Romañach ("El dedo en la llaga"), Eduardo Mignogna y Santiago Carlos Oves ("Sol de otoño", y Eliseo Subiela ("Despabílate amor").





