
Morgan Freeman abre el juego
Con su propia compañía, debuta como productor con el film "Bajo sospecha", que protagoniza junto con Gene Hackman
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Mucha gente debe pensar que a dos actores como Gene Hackman y Morgan Freeman les basta con hacer una llamadita telefónica a un productor y proponerle "esa"película que tanto desean para que les lluevan millones de dólares para concretarla. Pero no. Un actor con la trayectoria de Hackman ("Bonnie and Clyde", "Contacto en Francia", "Mississippi en llamas", "Fachada" y "Crepúsculo", entre otras 60 películas) esperó casi 20 años para poder realizar uno de sus más ansiados proyectos: la remake de un elogiado clásico del cine francés, "Garde à vous" (en la Argentina se llamó "Ciudadano bajo vigilancia"), un thriller psicológico sobre los secretos, las ambigüedades y los prejuicios que, en 1981, dirigió Claude Miller y protagonizaron dos pesos pesados como Lino Ventura y Michel Serrault junto a Romy Schneider.
Harto de que tanto actores como productores de la industria de Hollywood le rechazaran la idea, Hackman le encargó el paquete a Morgan Freeman cuando lo conoció, en 1991, durante el rodaje de "Los imperdonables", el film de Clint Eastwood. Y Freeman, el actor de "Sueños de libertad", "Pecados capitales", "Conduciendo a Miss Daisy" y "Amistad", aceptó no sólo protagonizar ese duelo verbal entre un inspector de policía y un prestigioso abogado sospechado de violar y estrangular a dos nenas, sino que también decidió lanzarse como productor ejecutivo con su flamante compañía Revelations Entertainment. Así es como la nueva versión del clásico francés se llamó "Bajo sospecha" (Under Suspicion). De todos modos, a Freeman le llevó dos años conseguir el dinero -unos 15 millones de dólares- para realizar esta versión dirigida por Stephen Hopkins (conocido por films comerciales como "Garras" o "Perdidos en el espacio") y en la que también actúan Thomas Jane y la italiana Monica Belucci.
El pedido de Gene
Morgan Freeman se comprometió tanto con esta película que -si bien hace varios meses fue estrenada en los Estados Unidos y su cabeza ya está en otra cosa- igual se dedica un tiempo para levantar el tubo del teléfono de su casa, en Mississippi, y con un tono afable atiende a La Nación , antes de su estreno en la Argentina, el próximo jueves.
"Este es un proyecto muy especial para mí porque representa el inicio de mi compañía productora. No es que el trabajo de actor no haya sido suficiente para mí. Sucede que quise ver si era capaz de producir mi propia película para, en un futuro, concretar proyectos que me interesen a mí especialmente." Sin embargo, el recorrido de Freeman como productor no fue nada fácil: "Mi carrera como actor ha tenido enormes cantidades de buena suerte. Alguien que me llama y me dice: "Tenemos este gran proyecto y pensamos en vos". Así surgieron "Sueños de libertad", "Pecados capitales", "Amistad" y "Los imperdonables". Pero hacer una película es muy difícil, no me refiero a filmarla, sino a todo lo que significa hacerla; ir a un lugar y decir: "Tengo este proyecto, que es muy bueno, pero necesito algo de plata". Y nosotros teníamos este pequeño proyecto -que de dos personajes básicamente lo llevamos a cuatro- y conseguir el dinero fue muy difícil. Es decir, si tenés una idea para hacer una película de ciencia ficción de 130 millones de dólares, probablemente te digan: O.K., ¿cuándo empiezan a trabajar? o ¿cuándo podrán terminar el guión? Y claro, tu público deberá ser joven. Pero hacer una película en el rango de los 10 a los 20 millones de dólares y si además necesitás que el público piense, no tendrás garantes en esta industria", cuenta Freeman.
Cuenta que no conocía el clásico film francés antes de la propuesta de Hackman. De hecho, para entusiasmarlo, Hackman le mostró esa película que había visto con su hija y que en los ochenta fue un éxito en Francia. "Y decidí hacerla sólo por él. Mirá, yo crecí viendo películas. Cada día que podía juntar los 12 centavos (a veces eran 25 y actualmente son 10 dólares) iba al cine y por ese precio veía tres películas y dibujos animados. Yo siento idolatría por ciertos actores y actrices. Y Hackman es uno de ellos. Cada vez que lo veo me maravillo. El te puede enseñar, es un gran maestro. Entonces, si Gene Hackman me dice: "Morgan, tengo una pieza que me gustaría que hagamos juntos"... Para mí, es Gene Hackman pidiéndomelo. Por lo menos, así es como yo reacciono ante la oportunidad de trabajar con esta gente".
La atmósfera francesa
Freeman revela que como productor ejecutivo tomó sólo dos decisiones: "La de hacer la película y la elección de mi personaje". En este caso, es claro que no tuvo demasiadas alternativas. O asumía el papel del inspector (en esta versión, llamado Víctor Benezet) o tenía que disputarle a Gene Hackman el personaje que tanto había soñado hacer (Henry Hearst), un abogado prestigioso, casado con una mujer mucho más joven que él, de la que está profundamente enamorado, aunque todas las noches lo separen 18 metros de cama a cama. Sobre si el voto fue reñido, Freeman contesta apenas con una risa.
El film francés se concentra en las cuatro horas que duró el interrogatorio, en la noche de Año Nuevo, entre entre el inspector de policía Gallien (Lino Ventura) y el arrogante abogado Martineau (Michel Serrault), y en el que interviene el inspector Belmont (Guy Marchand). La confrontación verbal estaba enmarcada en un claustrofóbico despacho policial, que apenas se ventila un par de veces cuando el policía sale para hablar con el alcalde. La versión americana abre mucho más el juego. Sitúa la acción en Puerto Rico durante los festejos de fin de año. Hay una gala a beneficio de las víctimas de una tormenta, a la que los personajes están invitados. Y está salpicado de numerosos flashbacks del abogado sospechado en los que aparece -en el lugar del hecho- el mismo inspector, como si se tratara de su propia conciencia.
Freeman admite que fue una de sus ideas la de situar la acción en la isla. Pero niega que el motivo haya sido una concesión a la industria de Hollywood ante el temor a esa claustrofobia que plantea "Garde à vous". "No quisimos limitarnos a copiarla -explica Freeman-. Y estoy de acuerdo en que a la industria y a buena parte del público le gustan las películas de acción y no soportan una película que se basa en la psicología de dos personajes. Pero tampoco era el mercado juvenil el que buscábamos. Debo admitir que nosotros hicimos la película pensando en el mercado americano, aunque a la película le va mejor en Europa".
Uno de los problemas que se plantea frecuentemente en Hollywood es el de encontrarle un contexto americano a los thrillers o a los dramas de acción psicológica de origen francés. Al respecto, Morgan Freeman admite que "los norteamericanos no escriben el tipo de thrillers de los franceses. Las películas francesas tienen una actitud distinta ante la vida".
A la hora de actuar, Morgan Freeman dice que no le pesó el antecedente de Lino Ventura. "Lo que él hizo es excelente, pero mi inspector es distinto. Yo traté de interpretar lo que leí en el guión y no lo que vi en la película de Miller." En tanto, el abogado que intenta demostrar su inocencia interpretado por Hackman muestra mucha más fragilidad que el sofisticado y arrogante personaje de Serrault.
En contra de Spike Lee
Morgan Freeman asegura que no está en este trabajo "para hacer dólares". Después de "Bajo sospecha" hizo "Nurse Betty", una comedia de Neil LaBute que protagonizó con la rubia Renée Zellwegger. Y próximamente comenzará el rodaje de "Along came a spider", un film de Lee Tamahori ("Kiss the girl"), en la que también intervendrá como productor ejecutivo. Un proyecto postergado: personificar a Mandela, dirigido por una directora de Bombay. "Estuve varias veces con él, más allá de la realización de esta película. Mi impresión es la misma que puede tener cualquiera ante él: sentir la presencia de una persona dignificada e histórica, que no deja de ser una persona".
Más allá de su experiencia como director, tras "Bopha!", Freeman prefiere considerarse "sólo un actor. No quiero transformarme en un director".
La mención a Spike Lee, quien dijo que sólo un director negro puede hacer una película sobre la vida de un hombre negro, lo pone molesto. "No me gusta particularmente su trabajo. Hace cosas fuera de las convenciones con las que no estoy de acuerdo. Pero tampoco me gusta ponerme a criticar el trabajo de otro".
Dice que en Hollywood nunca podrá alejarse de ser considerado "un actor negro, o chino o asiático o cual sea tu etnia. No es que haya tenido menos posibilidades de trabajar por ser negro, sí he tenido menos posibilidades en el sentido de que formo parte de una minoría en términos numéricos, pero que afortunadamente en los últimos 10 años ha comenzado a revertirse".
Le molesta que la industria "ya no se interese tanto por una buena historia sino por hacer plata. Hoy la búsqueda de las buenas ganancias prevalecen sobre el producto. Eso me parece terrible". Y no le parece para nada descabellado que haya actores que ganen 20 millones. "Si hay películas que están ganando 500 millones de dólares no me parece mal que un actor se lleve una parte de eso. No pienso que los estudios tengan que quedarse con toda la ganancia. En definitiva, uno puede cobrar lo que el mercado pueda aguantar. Pero reitero, ni como actor ni como productor estoy para hacer dólares."
De un director a otro
Miller opina sobre la versión de Hopkins
La elección de un director de cine tan comercial como Stephen Hopkins para realizar la remake de un elogiado film francés no le pareció desatinada a Morgan Freeman. "En la vida sos conocido por lo que hacés, y siempre hacés lo que se te presenta. Stephen había hecho un par de películas comercialmente grandes, pero cuando nosotros le propusimos hacer "Bajo sospecha", él ya estaba buscando algo más chico y personal y, de hecho, estuvo muy ansioso por hacerla". Con el mismo tono defiende la elección de la actriz italiana Monica Belucci, que lejos está de la interpretación del ambiguo personaje que hizo Romy Schneider. "Pensamos que ella era perfecta para Chantal. Estábamos buscando chicas jóvenes y hermosas, pero a su vez necesitábamos alguien exótico y diferente. Y ella cumplía con todos esos requisitos".
El director de la original "Garde à vous" (que se basó en la novela "Brainwash", de John Wainbright) es Claude Miller, quien también hizo la adaptación de la novela a la pantalla junto a Jean Herman y Michael Audiard. En una entrevista, el director francés contó que cuando se enteró de la remake "estaba un poco asustado. Pero finalmente la película es excelente, conmovedora e interesante. Yo no conocía el trabajo de Hopkins. Y me pareció que la elección de Hackman y Freeman es muy buena. Y debo decir que no esperaba un film tan sutil como el que vi. El film sigue estrictamente lo que hicimos con Audiard y los actores. Es muy cercano al original en el sentido y en el tono".
Demasiado explícito
Sin embargo, admite que lo que más le molesta es que "todo lo que era implícito en la original se vuelve explícito en la nueva versión. En "Garde à vous" muchas cosas fueron sugeridas o dejadas para la apreciación del espectador".
Sobre el desenlace del personaje de Chantal, Claude Miller opina: "El final feliz no me molesta. Es hábil hacer que el espectador crea que Chantal se va a suicidar. Cuando nosotros trabajamos en la adaptación pensamos en una escena en la que Ventura lleve a Serrault a su casa en auto y que al llegar Romy esté esperando en la puerta. Pero luego con el equipo pensamos en que debía haber algún daño colateral. En "Bajo sospecha" el daño es a los corazones y las almas".
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