El legendario atleta, que rompía todo límite, siguió siendo un activista social hasta su muerte
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Muhammad Ali, el campeón de box de peso pesado cuya personalidad pública audaz y divertida, cuyo estilo innovador de luchar, y cuyas posiciones políticas declaradas lo transformaron en uno de los estadounidenses más reconocidos y admirados del mundo, murió el viernes por la tarde, de acuerdo con NBC News. Tenía 74 años.
"Después de una batalla de 32 años contra el mal de Parkinson, Muhammad Ali falleció a los 74 años", dijo Bob Gunell, el vocero de la familia. "El funeral de Muhammad Ali, tres veces campeón mundial de peso pesado, tendrá lugar en su ciudad natal, Louisville, Kentucky. La familia Ali quisiera agradecer a todos por sus plegarias y su apoyo, y solicita privacidad en este momento."
Ali disputó y ganó el título de peso pesado tres veces -un récord- en su carrera de 22 años, y sus rivalidades con Sonny Liston, George Foreman y, especialmente, Joe Frazier son materia de la leyenda del box. Carismático, orgulloso y citable, las entrevistas de Ali, en las que injuriaba y se hacía autobombo, muchas veces en rima, lo convirtieron en un estilo nuevo de celebridad deportiva, y su compromiso con actuar según sus convicciones personales redefinieron el rol del atleta profesional como figura pública. Su conversión al islam en 1963 distanció a sus fans blancos, y luego de negarse a servir en la Guerra de Vietnam, le prohibieron boxear durante cuatro años, en pleno pico de su carrera. Gente que nunca había visto una pelea en sus vidas, o que no sabía una palabra de inglés, sabía quién era Muhammad Ali, y sabía que él era, como él mismo decía, "el más grande".
Ali nació con el nombre de Cassius Marcellus Clay Jr. el 17 de enero de 1942 en Louisville, Kentucky. Su padre, Cassius, pintaba carteles; su madre, Odessa, era ama de casa. Cuando Clay tenía 12, le robaron la bicicleta, y un policía (que de casualidad también era un entrenador de boxeo), escuchó al niño enojado amenazar con lastimar al ladrón si alguna vez lo encontraba, y le dijo que mejor primero aprendiera a boxear.
Clay siguió su consejo. Como amateur, su historial fue 100-5. Ganó seis títulos Golden Gloves estatales y dos títulos nacionales, y luego fue a las Olimpíadas en Roma, en 1960, donde ganó la medalla de oro en peso mediopesado. Cuando regresó de Roma, Clay se hizo profesional en octubre de 1960. Más o menos en esta época, contrató a Angelo Dundee, quien sería su entrenador hasta que el boxeador se retiró en 1981.
A fines de 1963, Clay estaba invicto, 15 de sus 19 victorias habían sido por nocaut, y era el principal competidor para el título de peso pesado que ostentaba Sonny Liston. Se arregló una pelea por el título el 25 de febrero de 1964 en Miami, Florida, y Clay estaba 7-1 abajo en las apuestas. Sin embargo, se jactó repetidas veces antes de la pelea de que vencería al campeón, a quien insultó diciendo que era "un oso", puesto que él podía "flotar como una mariposa y picar como una abeja". En lo que se volvería una jugada típica antes de las peleas, incluso recitó un poema ante los periodistas acerca de su inminente victoria. Terminaba así: "Sí, el público no soñó, cuando apostó su dinero/que vería un eclipse total del Sonny".
Clay cumplió su palabra, bailó alrededor de un torpe Liston, y le ganó por primera vez en su carrera. A los seis rounds, Clay fue declarado ganador por nocaut técnico. "¡Soy el más grande!", exclamó el nuevo campeón entusiasta en una entrevista inmediatamente después de la pelea. "Soy la cosa más grande que haya existido. No tengo ni una marca en el rostro, y le gané a Sonny Liston, y acabo de cumplir 22 años. Tengo que ser el más grande." Clay se había convertido en el boxeador más joven en arrebatarle el título a un campeón de peso pesado -un récord que se mantendría hasta que lo rompió un Mike Tyson de 20 años en 1986.
Poco tiempo después de ganar el título, Clay se hizo miembro de la Nación del Islam, el líder de la secta, Elijah Muhammad, lo bautizó personalmente Muhammad Ali. El boxeador llevaba presenciando reuniones de la Nación del Islam desde 1961, y Malcolm X había sido su consejero espiritual, pero Ali mantuvo esta conexión en secreto hasta justo antes de la pelea con Liston. Apenas unas semanas después del cambio de nombre de Ali, Malcolm se separó de la Nación, y el boxeador terminó con su amistad, lo cual más tarde señaló como uno de los mayores arrepentimientos de su vida.
Muchos comentaristas deportivos blancos despreciaron la conversión y el cambio de nombre de Ali, y la mayoría siguió refiriéndose a él como Cassius Clay. Una excepción notable fue Howard Cosell, de ABC (quien más tarde también apoyó el rechazo de Ali de servir en Vietnam). Ali y Cosell, con su voz de staccato, desarrollaron una relación profesional muy cercana, y Cosell comentaría la mayoría de las peleas emblemáticas de Ali de fines de los sesenta y los setenta.
Muhammad Ali se encontró con Liston para una revancha en mayo de 1965. A menos de dos minutos de haber empezado la pelea, el referí Jersey Joe Walcott, ex boxeador de peso pesado, declaró ganador a Ali. Liston cayó al piso en el primer round -la prensa, que no vio un golpe de Ali, dijo escépticamente que había sido derribado por un "golpe fantasma".
Ali venció a Floyd Patterson para mantener su título en noviembre, y estaba dispuesto a pelear contra Ernie Terrell en marzo de 1966. Pero un mes antes de la fecha establecida para la pelea, el centro de reclutamiento de Louisville reclasificó a Ali como 1-A. Ali anunció que se negaba a formar parte del ejército, y dijo: "No tengo nada contra ningún vietcong; ningún vietcong me dijo nunca ‘nigger’". En medio de protestas generalizadas, la pelea fue pospuesta. Ali peleó varias peleas en Canadá y Europa antes de enfrentar finalmente a Terrell en febrero de 1967, un combate sucio en el que Ali, enojado porque Terrell le había dicho "Clay" antes de la pelea, se negó a noquear a su tambaleante oponente, preguntándole en broma entre golpe y golpe: "¿Cómo me llamo, Uncle Tom? ¿Cómo me llamo?".
Un mes después, la respuesta ante las declaraciones de Ali acerca de la guerra terminó con su carrera por casi cuatro años. Le revocaron el título y el estado de Nueva York suspendió su licencia de boxeador. En junio, fue condenado por evadir el servicio militar y sentenciado a cinco años de prisión y una multa de 10.000 dólares. Fue liberado por una fianza, y el veredicto fue apelado, pero ningún estado le quería otorgar el permiso para boxear. En la cima de su carrera, le prohibieron boxear, y no volvió a pelear hasta octubre de 1970. En su lugar, se volvió un orador muy popular en universidades, enfrentándose a la Guerra de Vietnam, y defendiendo el orgullo negro. En esos años, Ali ayudó a galvanizar el repudio público a la guerra, e inspiró a atletas afroamericanos a celebrar su herencia y su cultura.
La Corte Suprema de Estados Unidos finalmente anuló, en una votación de 8-0, el veredicto contra Ali, y una corte federal obligó a Nueva York a reintegrarle la licencia. A los 30 años, Ali se preparó para luchar contra el nuevo campeón de peso pesado, Joe Frazier, en el Madison Square Garden el 8 de marzo de 1971 en lo que se promocionó como "La Pelea del Siglo". Ambos luchadores estaban invictos, y las injurias de Ali fueron especialmente brutales en las semanas previas a la pelea. "Frazier es demasiado feo para ser campeón", dijo Ali. "Frazier es demasiado tonto para ser campeón." También dijo que su oponente era un Uncle Tom, y el favorito del "establishment blanco" -Frazier nunca perdonaría a Ali por estos comentarios. Pero Frazier ganó la pelea, y le propinó a Ali la primera derrota de su carrera profesional.
No sería la última. Ali volvió a perder en 1973, esta vez contra Ken Norton. Para la época de la revancha entre Ali-Frazier en enero de 1974, Joe Frazier tampoco seguía invicto -había perdido su título cuando el duro George Foreman lo noqueó en el segundo round. Ali ganó la revancha contra Frazier, y llegó la hora de combatir a Foreman.
Ali estuvo más fanfarrón que nunca los días antes de la "Rumble in the Jungle", una pelea en Kinshasa, Zaire, el 30 de octubre de 1974, y las multitudes a lo largo del país africano gritaban "Ali, bomaye" ("matalo"). Aún así, ni los aficionados más fuertes de Ali esperaban que ganara. Seguramente no esperaban que ganaría permaneciendo cerca de las cuerdas, y dejando que Foreman lo aporreara poderosamente. La estrategia revolucionaria de Ali, luego popularizada como "Rope-A-Dope", fue dejar que Foreman se cansara, y fue asombrosamente efectiva -Ali noqueó a su oponente en el octavo round y recuperó el título de peso pesado.
Ali después enfrentó a Frazier una tercera y última vez en el "Thrilla in Manila", una pelea en las Filipinas en octubre de 1975. Con una temperatura cercana a los 38 grados, los boxeadores intercambiaron golpes feroces en una batalla de resistencia. El entrenador de Frazier se negó a dejarlo levantarse en el décimo quinto round, y Ali ganó por nocaut técnico. "Eso fue lo más cercano a la muerte que yo haya conocido", dijo Ali sobre la pelea. Ni siquiera podía pararse para la entrevista después de la pelea, en la que dijo que Frazier era "el mejor luchador de todos los tiempos" -antes de añadir: "después de mí".
Como demostraron estas peleas en el extranjero, Ali se había vuelto una celebridad internacional y una figura del orgullo negro. Cuando protagonizó The Greatest, la adaptación de su autobiografía en 1977, se volvió una de las pocas figuras públicas que podía alardear acerca de hacer de sí mismo en su propia biopic.
Los últimos años de la carrera de Ali estuvieron lejos de ser gloriosos. En 1976, la decisión de los jueces de declararlo ganador de una pelea en el Yankee Stadium contra Ken Norton fue recibida con silbidos del público, y en respuesta a esto, Ali anunció su retiro para dedicarse a su religión. (Hacía poco había dejado la Nación del Islam para practicar el islam sunita; 30 años después, se volvió musulmán sufí).
Al poco tiempo volvió al ring, pero tanto su salud como sus habilidades estaban claramente en declive. En 1977, su doctor desde hacía muchos años, Ferdie Pacheco, se negó a seguir trabajando con Ali, después de ver los estragos que la carrera del boxeador habían hecho sobre sus riñones. Ali anunció su retiro por segunda vez en 1979, pero después casi inmediatamente retó al campeón de peso pesado Larry Holmes, quien supuestamente era reticente a pelear contra el cada vez más complicado Ali.
Holmes dominó con facilidad a Ali en la pelea de octubre de 1980, un evento espantoso que consternó a cualquiera que hubiera visto la época dorada de Ali. Sylvester Stallone luego diría que era "como ver la autopsia de un hombre que todavía estaba vivo". Angelo Dundee paró la pelea a los 10 rounds. Y aún así, Ali se negó a retirarse, y volvió al ring una vez más para perder una pelea en 10 rounds contra Trevor Berbick en diciembre de 1981.
Desde prácticamente el inicio de su carrera, Ali impregnó la cultura popular americana. Grabó una versión de "Stand By Me", de Ben E. King, en 1963, y un año después Bob Dylan festejó cómicamente su habilidad de golpear al campeón en "I Shall Be Free No. 10". Hay pocas celebridades con las que el imposiblemente fotogénico Ali no haya posado de manera cómica, y pocas que hayan dejado pasar la oportunidad de que las enmarcaran junto a él. Cuando fueron a Estados Unidos por primera vez, los Beatles se encargaron de conocerlo -y de gesticular juntos para la cámara.
En los setenta, Ali era tan conocido que podía parecer un personaje de ficción, una figura de leyenda. DC Comics llegó a ponerlo junto a Superman para luchar contra una invasión alienígena en 1978, y más o menos en esa época tuvo su propio dibujito los sábados a la mañana: I Am the Greatest: The Adventures of Muhammad Ali. Con el ascenso del hip-hop, los raperos lo reconocerían como uno de los suyos, un rimador ingenioso y fanfarrón, y MCs, desde LL Cool J hasta 50 Cent, lo nombraron en sus letras. Durante medio siglo, si querías decir que eras el mejor en lo que hacías, lo más fácil era compararte con Muhammad Ali.
En 1984, Ali, cuyas manos habían empezado a temblar y su voz a tartamudear hacía cinco años, fue diagnosticado con síndrome de Parkinson. El diagnóstico luego fue modificado a enfermedad de Parkinson, según su esposa Lonnie. Durante las siguientes tres décadas, debido al Parkinson y a una estenosis espinal por la que debió operarse, su cuerpo se deterioró y Ali quedó con movilidad reducida. Le costó mantenerse de pie durante las ceremonias de inauguración de los Juegos Olímpicos de Verano en Londres en 2012, y su capacidad de comunicación quedó comprometida. Pasó la mayor parte de este tiempo en su casa en Paradise Valley, Arizona, mirando sobre todo westerns y viejos programas de televisión en blanco y negro. Desde entonces concedió pocas entrevistas; según su esposa, ya no le gustaba cómo salía en cámara.
Sin embargo, más allá de la enfermedad, Ali permaneció activo durante muchos años. Entonces era una figura pública celebrada, honrada por el establishment que alguna vez lo repudió. Participó del Tournament of Roses Parade de 1987, como parte de los festejos por el bicentenario de la Constitución de los Estados Unidos, y encendió la llama en los Juegos Olímpicos de Verano en Atlanta en 1996. Una película de 2001 dirigida por Michael Mann, y titulada Ali, tuvo a Will Smith en el rol principal y fue aclamada por la crítica. Y Ali también siguió siendo activista social. Viajó a Irak en 1991, en un intento por negociar la liberación de prisioneros norteamericanos con Saddam Hussein, y a Afganistán en 2012, como un Mensajero de la Paz de las Naciones Unidas.
Su cuarta esposa Lonnie, con quien se casó en 1986, y sus nueve hijos (siete hijas y dos hijos) lo sobrevivieron. Su hija más joven, Laila, nacida en 1977, se volvió boxeadora profesional, y se retiró invicta en 2007.
"Es un día triste para la vida, man. Yo amaba a Muhammad Ali, era mi amigo. Ali no morirá nunca", le dijo Don King, quien promocionó algunas de las peleas más grandes de Ali, le dijo a The Associated Press. "Como Martin Luther King, su espíritu sobrevivirá, él defendía al mundo".
Por Keith Harris
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