
Al compás del tango
Nuevas formaciones orquestales con jóvenes integrantes revitalizan la escena tanguera con ciclos o actuaciones en milongas, todas las semanas
1 minuto de lectura'
Para maestros como Leopoldo Federico las orquestas tenían firmado el certificado de defunción a partir de la década del setenta. La reaparición de algunas formaciones, impulsadas por viejos integrantes de históricas agrupaciones, generó el caldo de cultivo para el resurgimiento de nuevas típicas formadas por músicos con un promedio de edad de 30 años.
Con grupos en actividad como Los Reyes del Tango, Gente de Tango, Color Tango, Orquesta de Beba Pugliese, el aire se comenzó a renovar con agrupaciones como la experimentada Orquesta El Arranque (puntal en este tipo de formaciones), La Orquesta Fernández Fierro, La Furca, La Imperial, Sans Souci, la orquesta de señoritas Las del Abasto y las experiencias movilizadoras de la Orquesta Tango Escuela y Orquesta Tango Vía y sus jóvenes integrantes.
Muchas de estas nuevas orquestas surgieron al calor de una búsqueda casi antropológica por recuperar la formación ideal para lograr una de las expresiones más completas del tango. "Nosotros queríamos recuperar la institución de la típica por todo lo que significó para el tango y porque ese tipo de formación fue una de las mejores síntesis musicales del género. Pero cuando empezamos no había nada, faltaban grabaciones, partituras y los arreglos orquestales. Tuvimos que hacer una reconstrucción de todo ese lenguaje y además no teníamos otras orquestas para poder aprender. Así que comenzamos a consultar a los maestros vivos como Leopoldo Federico, que fue uno de los primeros en apoyarnos y que se sorprendió cuando le dijimos que queríamos hacer una orquesta. Nos costó mucho, pero logramos crecer y nuestro crecimiento aportó al movimiento general del tango", viene sosteniendo Ignacio Varchausky, líder y contrabajista de El Arranque, una de las orquestas jóvenes más veteranas del ambiente, que en siete años grabó tres discos, giró por todo el mundo y llegó a compartir escenario con el mismísimo Wynton Marsalis. Hoy, a las 22, cierran el ciclo de "Clásicos" en el Club del Vino. Otras se fueron recreando a partir de diferentes núcleos de encuentro que permitieron la aparición y el desarrollo de propuestas embrionarias de formaciones que nadie había vuelto a ver en vivo desde los años cincuenta. "A mediados de 2000 nos juntamos varios músicos jóvenes con la idea de recrear el movimiento de orquestas que eran una especie en extinción. Nos reuníamos en Boedo, enuna biblioteca popular. Allí funcionamos durante un año como una especie de cooperativa de músicos. Nos servía para compartir experiencias, organizábamos conciertos cada quince días, pero la pauta era que las orquestas hicieran sus propios arreglos. Llegamos a ser cinco orquestas. Algunas siguieron como la Fernandez Fierro o La Imperial. Para nosotros fue el caldo de cultivo para lo que está pasando ahora", cuenta Federico Vázquez, fueye de La Orquesta La Furca, que viene realizando un ciclo todos los miércoles, a las 21, en el Club del Vino, donde están presentando su CD "De puro guapo".
Estas jóvenes orquestas tienen una nueva actitud. Los arreglos de los temas son propios y se trabajan grupalmente. No hay líderes, sino un conjunto de instrumentistas que tocan para que se luzca el trabajo colectivo de la orquesta. La mayoría se organiza de forma cooperativa. La Fernández Fierro es un buen ejemplo en ese sentido. Nació hace seis años bajo el signo del maestro Osvaldo Pugliese. Tiene once integrantes, más un cantor, lo que la convierte en la más numerosa del ambiente tanguero. A la vez siguen reglas estrictas de ensayo, rechazan los "covers", pero respetan a los mayores como Gobbi, Arolas o Piazzolla.
"Todos venimos de tocar en todos los géneros que te puedas imaginar, pero terminamos desembocando en el tango como nuestro lugar de expresión y pertenencia. De hecho la necesidad de formar una orquesta surgió porque si no no tendríamos dónde tocar. En la época que nosotros aparecimos casi no había orquestas, así que formamos una propia. La posibilidad de hacerlo como cooperativa tiene que ver con una postura que pasa por demostrar que cuando la gente se organiza puede lograr cosas. Por eso no nos gusta hablar del pasado, sino de la realidad. Nosotros no vivimos la época de los 40, así que lo que nos importa es mostrar que hoy se sigue tocando tango y con toda la polenta que ofrece una orquesta. Somos un producto de esta Argentina", cuentan los integrantes de la Fernández Fierro, que se presentarán el próximo 8 de junio en el C. C. Plaza Defensa.
El recambio de instrumentistas, directores y arregladores, comienza a marcar un síntoma saludable para el género y para una institución del tango como la típica, que comienza a dejar de vivir del recuerdo para volver a ser una realidad. "A medida que siguen apareciendo nuevas orquestas se comienza a valorizar estas formaciones no sólo por lo musical sino por el valor cultural que tienen. Hace poco tuvimos la posibilidad de estar con La Imperial en Europa y la gente se conmueve cuando escucha una orquesta de tango en vivo. Para quienes la integramos participar de una orquesta también es una sensación increíble. Uno puede sentir a otros siete músicos trabajar para que todo suene parejo y con fuerza. Es una actitud y un compromiso diferente. Todos sentimos a la orquesta como un proyecto propio", apunta la joven bandoneonista Matilde Vitullo, de la orquesta La Imperial, formada por ocho integrantes, y apoyada en los inicios por maestros como Roberto Alvarez, recordado bandoneón de Pugliese.
Ese compromiso se sostiene en orquestas que empiezan a tener un estilo propio gracias a la continuidad de las formaciones. Para los músicos no se trata de una cuestión arqueológica sino de comenzar a inaugurar un nuevo tiempo orquestal que sufrió una brecha de silencio de más de 20 años. "Empezar por la raíz para elaborar algo propio con el tiempo", dicen. A esa aparición de orquestas jóvenes se suman nuevos directores, una pieza fundamental de un nuevo desarrollo tanguero. Andrés Linetzky, uno de los cuatro directores jóvenes que juegan en la primera A del tango y que actuarán en junio en París con la Orquesta Tango Vía, formada por jóvenes estrellas de la nueva camada, dice que este es un proceso natural. "En realidad cuando Troilo y Pugliese empezaron el tango era una música hecha por jóvenes. Lo que pasa que no hubo renovación. Ahora con la aparición de orquestas, arregladores y directores jóvenes, otro público se está reencontrando con el tango. Hay una generación que se empieza a sentir representada por nuestra música".
Con ritmo de orquesta
El Arranque: formada en 1996, es una de las orquestas más destacadas de la actualidad. Grabaron tres discos. Su último CD, "Clásicos", fue presentado con un exitoso ciclo en el Club del Vino que termina esta noche.
Fernández Fierro: lleva seis años tocando. Son la formación más grande del ambiente, con once integrantes más un cantor, con un promedio de 20 años.
Orquesta Escuela Tango: semillero de nuevos intérpretes formados en el estilo orquestal. La dirige el maestro Emilio Balcarce.





