Apuntes de un regreso muy celebrado

Cuarteto de Amigos y Marcelo Rey
Cuarteto de Amigos y Marcelo Rey
El festival inició una nueva era; del objetivo cumplido a los deseos para el futuro
Mauro Apicella
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9 de marzo de 2020  

El sol, ubicado detrás del cerro López, recorta la silueta de la majestuosa montaña. El espectáculo es natural, obviamente. Lo que produce el ser humano es cultural, aunque por muchos siglos tuvo (y cada tanto la sigue teniendo) cierta inspiración en lo natural. Quizá haya en un trío de piano, violín y cello -como el Elegíaco, de Rachmaninov, que ahora tocan Paula Gelpi, Lucas Brass y Eric Hasenclever- cierta invocación a la nocturnidad. A la oscuridad. A esa puesta de sol detrás del cerro. Semana Musical en Llao Llao, aquel festival que nació a principios de los noventa, que cumplió su ciclo de 21 temporadas y pasó a cuarteles de invierno, este año volvió como un ave fénix en busca de ese punto de equilibrio entre lo natural y lo cultural, entre esa luz que contornea al cerro y la posibilidad de ir a la oscuridad a través de la música, sea con un concierto nocturno o del mediodía.

Belleza y sencillez

Ahora, el espectáculo sucede en el auditorio principal de Llao Llao, cuando la agrupación Estación Buenos Aires, que comanda Rafael Gíntoli, transforma al sexteto en un solo instrumento para interpretar una bella versión de Souvenir de Florence, de Chaikovsky. O cuando El Opus Trío (Freddy Varela Montero, Stanimir Todorov y Paula Peluso) interpreta obras de Beethoven y Brahms. O cuando el Cuarteto de Amigos, que lidera Haydée Seibert Francia, se amalgama con solidez al clarinete de Mariano Rey y al piano de Graciela Reca para entregar contundentes versiones del Quinteto K 581 de Mozart o el Quinteto op. 81 de Dvorak. La música bien tocada, sin recursos de espectacularidad, puede ser un espectáculo en sí misma. El quinteto de Mozart fue escrito por el genio de Salzburgo para dos violines, viola, violoncello y clarinete di basseto (instrumento con más notas que el clarinete tradicional). La versión que se escucha es la original que escribió Mozart, para corni di basseto.

Historia de un festival

En 1993, cuando el Hotel Llao Llao estaba recién reinaugurado, el músico Martín Nijensohn fue convocado para aportar ideas al nuevo proyecto. Una de ellas fue Semana Musical: combinar turismo con actividades culturales. Durante su juventud, cuando Martín hacía un curso de perfeccionamiento en Niza, descubrió que en una montaña había una iglesia donde se organizaban conciertos clásicos y un ciclo de jazz al aire libre: "Ahí empecé a entrar en contacto con el concepto de festival. Cuando vine a LLao LLao, muchos años después, me vino a la cabeza mi época de estudio. La imagen fue de gente que no fuera a vacacionar vuelta y vuelta al sol. Acá se sumaba que en Bariloche estaban la Camerata y el Camping Musical. Sobre eso se podía comenzar a construir".

La grandeza del sol se explica en el hecho de que es uno solo para dar luz a todos los habitantes del planeta. Aunque en menor dimensión, la grandeza de algunos compositores se explica en su universalidad. Por ejemplo, mientras el sol vuelve a recortar las aristas del cerro López, el cuarteto "americano" de Dvorak (con todo su pentafonismo, con todo su folclore checo y su folclore norteamericano) navega sereno por el Lago Moreno. El Cuarteto Petrus, que comanda Pablo Saraví, lo hace posible en el comienzo del último concierto de Semana Musical en Llao Llao. Un rato después, junto a Fernando Pérez y Rafael Gintoli, el Petrus levanta vuelo con el Concierto para violín, piano y cuarteto de cuerdas de Ernest Chausson.

Ventana al futuro

Terminado el 22° festival de Semana Musical, la fecha para el próximo ya está puesta: 3 de marzo de 2021. "La gente que vino este año tuvo la suerte de descubrir algunas obras o de volver a escucharlas. Tuvo la suerte de escucharlas relajadamente. No salieron corriendo de la oficina para ir al teatro. Esto tiene un valor agregado enorme. Cómo seguir es una pregunta que comienzo a hacerme", explica Nijensohn. "Estoy contento con lo artístico y tengo la fantasía de traer para el año que viene las sonatas para piano de Beethoven en versiones que un músico norteamericano escribió para cuarteto de cuerdas, por ejemplo. Haber vuelto nos permite hacer un crecimiento armónico. En el futuro volverán a venir artistas de afuera para que se interconecten con los locales que ahora vienen al festival. Generar la gran familia.

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