Bajofondo: su nuevo disco, el homenaje a la música electrónica y la participación de Cristian Castro
El colectivo musical creado por Santaolalla lanzó su última producción a fines de 2025 y prepara una versión extendida en vinilo, para octubre
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El sonido de la palabra ohm sugiere la onomatopeya de un mantra espiritual, pero su grafía nos refiere a la medida de resistencia en los conductores de un circuito eléctrico, expresados, justamente, en la ley de Ohm, aquella postulada por un físico y matemático alemán que llevaba este apellido.
Como puerta de acceso al nuevo álbum del grupo, Bajofondo, bien valen estas dos “acepciones”. Porque, en realidad, ninguna es lo suficientemente literal, pero, al mismo tiempo, se acoplan a un repertorio de catorce canciones, recientemente estrenadas por la banda fundada hace más de dos décadas por el argentino Gustavo Santaolla y el uruguayo Juan Campodónico.
La agrupación -no tiene sede en ningún país e incluye a músicos que residen en diferentes ciudades-, tiene por costumbre espaciar sus lanzamientos discográficos. ¿Será la clave para sostener en el tiempo esta comunidad musical? Quizá. Lo cierto es que, desde su fundación, con la llegada del nuevo milenio, tiene apenas cinco producciones publicadas, cada una con características muy distintivas. Aura, de 2019, fue la penúltima, y Ohm, lanzada hace unos meses, es el motivo por el que dos de sus integrantes, Luciano Supervielle y Javier Casalla, se juntan para conversar con LA NACION sobre esta nueva aventura.
-Pasaron varios años desde el último disco...
Casalla: -Nos tomamos nuestro tiempo, sí. Pero en toda nuestra historia siempre fue así. Lo que pasa es que los discos se nutren mucho de todos los proyectos paralelos que tenemos y creo que eso es importante.
Supervielle: -No somos una banda típica que saca un disco, lo presenta y comienza a trabajar con el siguiente. Tenemos actividades paralelas bastante nutridas.

-¿Cómo hacen para coincidir?
Casalla: -Lo hemos hecho durante toda nuestra carrera, somos medio pioneros en formas de hacer álbumes que, por ahí, hoy son más comunes. Vivimos todos en diferentes lugares. Trabajamos a distancia, cada uno va aportando sus ideas y otros se encargan de seguir alimentando. Después nos encontramos a grabar tanto en Buenos Aires como en Montevideo o en Los Ángeles. Ese es el proceso de cada álbum, de manera colectiva y a distancia.
-¿Qué cosas surgieron para terminar en este álbum?
Casalla: -Este se nos hace bastante especial porque queríamos volver un poco a una raíz bien electrónica, esa que fue el origen de Bajofondo. Con el transcurrir de los años nos fuimos transformando más en una banda, más cercana al rock o a otro tipo de músicas y queríamos hacer un disco de electrónica con todo lo que eso implicaba. Tomando a la electrónica no sólo como un estilo, sino como un lenguaje musical que abarque muchos estilos. Quisimos hacer un disco que homenajeara a la electrónica en todo su abanico de posibilidades.
-¿Lo pensaron como un homenaje?
Casalla: -Quizá homenaje no sea la palabra más feliz. En realidad sería traer a este trabajo parte de lo que han sido nuestras influencias
Supervielle: -Porque nosotros crecimos influenciados por [el grupo] Kraftwerk o por [Karlheinz] Stockhausen o Pierre Henry. Yo, por ejemplo, durante muchos años fui DJ, Juan Campodónico también. Y tenemos un fuerte contacto con la electrónica de los 90 y 2000. Entonces, eso es parte de nuestra influencia a la par del folclore, el tango o el rock. En ese sentido sí me gusta la palabra homenaje porque es una manera de exaltar esas músicas que también nos formaron como músicos y como personas.
Casalla: -Para este disco nos apoyamos mucho en Ernesto Romeo, que es un artista electrónico que tiene el estudio La Siesta del Fauno, donde realmente buscamos la manera de llevar el sonido de sintetizadores o máquinas de ritmo a instrumentos reales. Creo que eso forma parte de la identidad de este disco.
Supervielle: -Creo que es una reivindicación de lo tocado, de lo orgánico. Nosotros estamos realmente tocando instrumentos, ya sea los sintetizadores modulares o los viejos sintetizadores setenteros. Hicimos sesiones en La Siesta del Fauno tocando todos al mismo tiempo. Reivindicación de lo orgánico, de lo humano, a pesar de estar utilizando la tecnología. Hay una especie de invitación a la reflexión de cómo la tecnología, si uno la lleva a su terreno como una herramienta visible, te permite hacer cosas valiosas a nivel artístico.
-Es curioso cómo se logra desde lo colectivo algo que parece surgido de una sola persona. Los discos anteriores, en cambio, parecían tener una atmósfera más de banda, quizá por el tipo de música que hacían.
Casalla: -Es un disco que no podría haber sido hecho por ninguno de nosotros por su lado. Todos los discos de Bajofondo tienen un proceso que nace de una especie de reflexión o de pensamiento en conjunto; sobre todo, de Juan y de Gustavo, de ver de lo que se quiere hablar en cada nueva etapa. Después, en la banda hay un trabajo de expansión, de tirar ideas y de hacer aportes. Bajofondo es un estilo que venimos construyendo desde hace muchos años y está muy presente en este disco, también, más allá de que haya una temática, un marco de trabajo determinado más relacionado con lo que es la electrónica y los instrumentos electrónicos más analógicos.
-Hay temas, como el primero del repertorio, “Switched-On Milonga”, que es un guiño al trabajo electrónico pionero de Wendy Carlos, con su disco de la década del sesenta dedicado a la música de Bach. No creo que necesariamente haya venido de Campodónico o de Santaolalla...
Casalla: -No, eso es mío. Pero en todo el disco vas a encontrar guiños de cada uno de los integrantes.
Superville: -Realmente todos hemos aportado ideas al colectivo. Hay una idea, que viene más de mí, en el tema “Teletipo”, que es la influencia de “Tubular Bells”, de Mike Oldfield. La referencia es directa pero la realización es colectiva. De esa manera hicimos referencia a la historia de la música electrónica. Y eso hace del disco algo muy diverso.
-Hasta Cristian Castro aparece en un tema. ¿Cómo surgió la idea de convocarlo?
Casalla: -En unos meses va a salir una versión extendida del disco, con participación de más cantantes invitados. Es sorpresa, todavía no podemos adelantar. Seguramente saldrá en vinilo doble. Y para este lanzamiento, cuando pensamos en quien podríamos invitar, Christian nos pareció a todos increíble. Se subió a la canción, la hizo propia, desde lo vocal hasta lo actoral que se ve en el video.

Superville: -Siempre se trata de acudir a artistas que tengan una visión muy potente y a una sensibilidad diferente, digamos, lo más diversa posible para ir nosotros también creciendo como banda y continuar construyendo este estilo que nos gusta llamarlo “bajofondeo”, porque no es tango electrónico ni rock. Gustavo solía decir: música contemporánea del Río de la Plata. Eso está bueno. Claro que la banda tiene más de veinte años y lo contemporáneo de ese momento ya hoy no lo es. Por eso nuestro esfuerzo grande de estar conectando con las nuevas cosas y con lo que está pasando con las nuevas generaciones.
Los títulos sugieren pistas: “Tres empanadas” o, incluso, el grabado con Castro, “Se fue el sol”...
Casalla: -Yo creo que, en la coyuntura actual, lo que queremos básicamente es generar preguntas. Ese es nuestro modo de resistencia ante estos tiempos que son tan complicados, tan difíciles.
Supervielle: -Gustavo [Santaolla] tiene una especie de chiste que en realidad es un pensamiento: futuro era el de antes.
Casalla: -Y creemos que es más profundo que un chiste. En los 80 y en los 90, pensar en el futuro era pensar en que todo iba a ser mejor, en que las tecnologías nos iban a llevar a un lugar mejor como humanidad. El futuro era visto como algo esperanzador. A no ser que fueras un pesimista. Creo que hoy en día la noción de futuro está un poquito más dañada, más perjudicada. Entonces, en este disco, como con toda nuestra obra, queremos que lleve a la gente, obviamente, a divertirse, a relajarse, a distenderse, que es una de las grandes funciones que tiene el arte, pero también a pensar y a replantearse: ¿Qué hacemos ahora? ¿Cómo podemos seguir con todo esto?
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