Bersuit volvió con una serie de siete shows
A un año de su último show en Capital Federal, la banda regresó a los escenarios porteños
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A un año de la presentación de "La argentinidad al palo", ese ambicioso disco que revolvió las entrañas del ser nacional en busca de un retrato colectivo y popular, Bersuit volvió al Luna Park. Otra vez con una serie de siete conciertos que, cada vez más, se apoyan en el profesionalismo y la prolijidad que han hecho de esta banda de ex inadaptados sociales uno de los grupos de rock más importantes del país.
(Atención lector bersuitero: el show que estaba previsto para mañana se canceló y las entradas del sector campo para ese día serán válidas para el concierto del próximo jueves, mientras que las super pullman, numeradas, deberán ser cambiadas en el estadio. Por último, Bersuit agregó una función para el sábado 2 de julio).
Las mismas canciones (apenas el estreno de uno de los temas nuevos que formarán parte de su próximo álbum), el mismo espíritu y dos invitados especiales que confirman el estatus obtenido por Gustavo Cordera y compañía durante los últimos años: Andrés Calamaro y Andrés Ciro, representantes de dos generaciones de músicos que ahora encuentran en Bersuit un referente obligado para el público rockero.
El pelado recordó un pasado de entredichos con el cantante de Los Piojos, pero, tras la tragedia de Cromagnon, aseguró que la única salida posible es a través de la unión. Por su lado, la presencia de Calamaro era esperada, ya que la Bersuit fue responsable directo de su regreso a los escenarios porteños.
Con la firme decisión de no llevar su actual "descontrol controlado" a los estadios abiertos, la banda aprovechó para registrar toda la fiesta bersuitera para un futuro DVD, la última vedette de la industria discográfica y la excusa perfecta para el constante desfile de ex integrantes en escena.
Durante poco más de dos horas, el show cambia de intensidad, las canciones de "La argentinidad..." se mezclan con clásicos de más de una década y la potencia y oscuridad del doblete "La soledad" y "Porno Star" contrasta con la algarabía bailantera de temas como "Cachaca" (con la cuasi surrealista compañía de Juanse, de Ratones Paranoicos) o el clima intimista logrado con un superhit como "Mi caramelo".
El show de Bersuit es así y permite también que Cordera levante la voz para defender la reserva natural de Pizarro, en Salta -pues la pasión ecológica del cantante crece día tras día, e incluso la única canción nueva, "Madre hay una sola", está dedicada a la naturaleza-, o celebre la declaración de inconstitucionalidad de las leyes de obediencia debida y punto final por parte de la Corte Suprema.
Allí está el secreto de la masividad que logró finalmente esta banda, una apertura sonora y conceptual que en estos conciertos se refleja de principio a fin, literalmente: el arranque con la apuesta electrónica, percusiva y audiovisual de Gaby Kerpel (compositor de la música de De la Guarda y Fuerza Bruta) y el cierre a todo pogo desenfrenado con "Se viene", una de esas canciones que perdurarán a pesar del transcurso del tiempo y por la que su sola existencia podría justificar la vida de un grupo.




