Calliero, un trompetista de gran nivel

Luego de tres años tocando en el exterior, presentará en Buenos Aires su primer disco junto a un excelente grupo
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18 de marzo de 2005  

La escena local del jazz recibe a uno de sus hijos pródigos: el trompetista santafecino Guillermo Calliero, que está de regreso en Buenos Aires luego de trabajar tres años en los cruceros del Caribe; viene para interpretar su música junto a un grupo de gran nivel, para lo que promete ser un elegante encuentro de jazz moderno.

Calliero, una de las mejores trompetas del país, presentará mañana, a las 22.30, en El Gorriti, Gorriti 3780, su primer disco como líder junto con un grupo de excepción, integrado por Andrés Beeuwsaert en piano, Facundo Bergalli en guitarra, Juan Pablo Navarro en contrabajo y Junior Cesari en batería.

Hijo de un trompetista y director de orquesta, Calliero debutó a los 8 años en la banda municipal de Río Gallegos. Estudioso de su instrumento, fue alumno de Fats Fernández con quien, además de estudiar, trabajó y desarrolló un inteligente método de improvisación.

Llegó al bebop tras un criterioso camino que tuvo al dixieland como parada necesaria. Cuatro años en la Creole Jazz Band le dieron un conocimiento de la tradición jazzística.

Tras la Creole, pasó por el grupo Touch, del pianista Adrián Iaies, para luego actuar en Cooking, con el baterista Diego Lutteral y Clase Unica, del pianista platense Quique Roca. Allí conoció al bajista Alejandro Herrera, que le ofreció formar parte de su grupo y su carrera tomó un camino más definido hacia el jazz moderno.

"Comencé a trabajar con Herrera en su quinteto. Antes nos habíamos presentado con un coterráneo, el saxofonista Carlos Michelini, en el viejo Tobago, con otro santafecino, Francisco Lo Vuolo, con apenas, 16 años", señaló a LA NACION el trompetista.

El 11 de septiembre de 2002 (justo un año después del desastre de las Torres Gemelas) se sube a los cruceros de la Royal Caribbean, donde pasará sus siguientes tres años tocando casi siete noches por semana. "Me dieron un lugar importante, el de primera trompeta, en la orquesta. Llegué a las cinco de la tarde al buque y cuatro horas después debuté", señala Calliero que desarrolló una técnica sobresaliente y un tono suavemente dorado y redondo.

Con un repertorio basado sobre algunos standards y material original, Calliero viene a ocupar el lugar de trompetista clásico con pasta de líder.

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