
Carmignola toca Vivaldi
Se presentará junto a la Orchestra Barocca di Venezia
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Si bien su nombre era ya conocido como uno de los grandes virtuosos de su generación y su trayectoria profesional lo había colocado en una posición de prestigio en el mundo de la música, fue gracias a una novedad discográfica como el violinista Giuliano Carmignola saltó a esa categoría de fama mediática que comúnmente suele denominarse "fenómeno". Un claro ejemplo que pone de manifiesto la incidencia que tienen los grandes sellos discográficos en el lanzamiento de una carrera de nivel internacional. Dicha novedad fue una exclusiva première mundial presentada por Sony en el año 2001: seis conciertos de Vivaldi para violín, nunca antes grabados, ejecutados con la reconocida calidad de Carmignola y la Orchestra Barocca di Venezia (OBV), a las órdenes del experto clavecinista y director Andrea Marcon. La combinación para el efecto "fenómeno" resultó perfecta, pues a la excelencia de los intérpretes se sumó el atractivo de una verdadera primicia de catálogo y la siempre garantizada popularidad de la música del Prete Rosso . Por esa inmediatez, como la llama Carmignola, para todos irresistible, o por la contagiosa nerviosidad que caracteriza a las composiciones del célebre veneciano. El lanzamiento resultó un éxito y, de pronto, las fotos de Carmignola, con rincones de Venecia como sugerente telón de fondo, se convirtieron en portada de revistas, y su arte, una mezcla sensual de inspiración y vitalidad, cosechó los más elogiosos comentarios en lo que respecta a ejecuciones historicistas. En ese sentido, se han subrayado su elegante musicalidad, la facilidad técnica e imaginación en las improvisaciones, y su original lectura del lenguaje vivaldiano. Como parte de una gira con la OBV, Carmignola actuará en Buenos Aires con un único concierto para presentar estos valiosos hallazgos. Desde su Treviso natal, el eximio músico dialogó con LA NACION.
-Con una trayectoria destacada en el violín moderno, ¿qué lo llevó a la práctica del violín barroco?
-Después de años de hacer música veneciana con I Virtuosi di Roma, surgió en mí la necesidad de abordar este repertorio con una mayor conciencia, con un conocimiento profundo del estilo y la estética de la época. El resultado fue el descubrimiento de un mundo nuevo.
-¿Cuáles son las diferencias en el abordaje del barroco?
-El uso del arco barroco, muy diferente del arco clásico, con una mayor ligereza, transparencia en el sonido y atención en la articulación; el uso contenido del vibrato , y las corde di budello . La lectura estilística es muy diferente para lograr el sonido del settecento .
-¿Cómo elige el violín?
-Para el repertorio barroco, uso un Florenus Guidantus boloñés de 1739 , y para períodos posteriores toco un Pietro Guarneri. Actualmente, para mis conciertos en la Argentina, para el disco que grabaré con Mullova y el que grabaré con Abbado estoy tocando un Stradivari Baillot de 1733, montado con corde di budello y un arco de transición entre el barroco tardío y comienzos del clasicismo.
-¿Estos conciertos son descubrimientos que resultaron de investigaciones propias?
-Si bien no hice la tarea de investigar en archivos, puesto que son obras publicadas, sí tuve la iniciativa de buscar un material que a ningún músico antes le había despertado interés. Con Marcon, el director, pasamos días leyendo estos conciertos y quedamos fascinados con un lenguaje de Vivaldi verdaderamente inédito.
-¿Qué rasgos atraviesan estas obras?
-Las aúna el hecho de tratarse de conciertos del último período de Vivaldi, de su madurez como compositor. No son los conciertos más simples del primer período, sino obras importantes en la evolución instrumental.
-¿En qué radica el secreto de la popularidad de Vivaldi?
-Es una música de fácil asimilación, que llega al corazón sin rodeos. Es una música inmediata, llena de diversidad, con gran vitalidad rítmica y riqueza melódica, con adagios estupendos. He crecido en Venecia y me he formado con un gran vivaldiano, Luigi Ferro, de manera que siento esta música como parte fundamental de mi lengua y mis raíces, no sólo como músico, sino también como hombre.






