
Cómo volver a las pistas y no morir en el intento
Turf cuenta las claves de su vuelta a escena, una materia siempre difícil de rendir, pero por estos días obligatoria para el rock de aquí y de allá
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"Hay gente que ve como normal ir 30 años a la oficina y tener al mismo compañero al lado. Eso no es lo normal, como tampoco es normal que una banda toque durante 30 años sin parar. Eso es más parecido a un milagro." Los cinco Turf están sentados en ronda en su estudio y sala de ensayo de Villa Urquiza, y la escena todavía mantiene ese espíritu de terapia grupal con la que se suele intentar afianzar viejos vínculos, desde otro lugar, con otra perspectiva, desde otra situación. Joaquín Levinton, Leandro Lopatín, Carlos Tapia, Fernando Caloia y Nicolás Ottavianelli tuvieron a fines de los años 90 su banda arrogante de rock, que se hizo un lugar a pura desfachatez, riff contagiosos, melodías pegadizas y la eterna fantasía de sexo, drogas y rock and roll escrita en la frente con marcador indeleble.
Tras siete años separados volvieron a confiar en "la banda de sus vidas" para escribir un segundo capítulo, luego de haber dejado las cosas en suspenso en 2007, saturados de ellos mismos y en búsqueda de nuevos horizontes. Un capítulo que se repite en las bandas de rock desde los años en que Lennon y McCartney escribieron el futuro de la música popular y lo convirtieron en manual para el rock y el pop universal. "Es natural que cinco locos que comparten mil millones de horas encerrados, tocando y viajando todos juntos sientan un desgaste", dice hoy Lopatín, aún probándose el traje de músico maduro.
En las últimas décadas, por dentro y por fuera de la industria, hubo muchas maneras de volver. Por un solo show, por una única gira, para grabar un álbum con canciones nuevas o un concierto en vivo, con un solo integrante original o con todos, con la amistad de los primeros años o con los resquemores a flor de piel, con mega sponsors detrás y grandes expectativas por delante, o con el bajo perfil de lo artesanal.
Turf estuvo siete años fuera del circuito y desde hace dos los músicos se reencontraron arriba y abajo del escenario para un lento, pero seguro regreso, con pocos y distanciados shows hasta el momento, pero con un álbum de nuevas canciones en proceso. "No nos gustaba la idea de que fuera forzado o megapreparado el regreso. Porque si no es natural, el vínculo se vuelve a romper en dos días", concluyen una vez terminado uno de los ensayos antes del show de pasado mañana, en Niceto Club.
-¿Cómo se vive el reencuentro?
Levinton: -En un principio fue una situación de acomodarse después de mucho tiempo de no verse. Fue raro, pero a la vez era misterioso, ya que no había un por qué concreto del regreso. Lo que podemos decir es que el tiempo nos puso de vuelta en el lugar dónde estábamos y poco a poco, desde mi punto de vista, me fui volviendo a sentir en el mismo grupo que había dejado, pero con mejor relación respecto de aquel desgaste final. Fue como un restart de lo que éramos, como volverse a juntar por primera vez en la relación, pero con más experiencia y como si el grupo no se hubiese separado. Porque tampoco estuvimos veinte años distanciados.
-¿Tenían fantasías de cómo iba a ser volver a estar juntos?
Levinton: -Yo tenía una principal expectativa de cómo sería la nueva música de Turf. Porque cada vez que sale un tema de Turf no es un tema normal, como "onda Andrés Calamaro" o lo que acostumbra uno a escuchar en la radio con la influencia típica del rock nacional, sin desmerecer, ¿no? Turf es algo sorpresivo, te puede gustar o no, pero está dentro de un rango bastante chiflado. Justamente por la libertad de géneros y por la búsqueda de música desprejuiciada.
Lopatín: -Porque en definitiva lo que importa y lo que va a quedar de una banda son las canciones. Y el fuerte de Turf creo que es ese, las canciones.
Si bien el último álbum del grupo con temas nuevos se editó hace más de diez años (Para mí, para vos, 2004), lo cierto es que sus canciones sonaron en la última década como si se tratase de una banda en plena acción, ya sea en las canchas de fútbol (la reinterpretación tribunera de "Pasos al costado" es uno de los grandes hits de la historia del cancionero futbolero), en cumpleaños y casamientos ("Loco un poco", "Me haces sentir") o en la televisión y en las radios (a los hits anteriores se le podrían sumar "Crónica TV", "Siempre libre" o "Esa luz").
"Como las canciones seguían sonando, mucha gente ni se enteró de que nos habíamos separado. Pensaban que estábamos tocando menos. Entonces fue como que siempre estuvimos presentes", arriesga Tapia.
-¿Se acuerdan de por qué se separaron?
Levinton: -Se sumaron muchas cosas y por ahí fue un cliché.
Caloia: -Un clásico de las bandas de rock. Además, cada uno también comenzó a tener otras inquietudes y en un momento Turf era tan absorbente que no daba lugar para desarrollar otros proyectos personales.
Con dos canciones nuevas rotando por ahí ("Kurt Cobain" y "La canción de supermercado"), los planes de la banda para este año pasan por una próxima gira por México y por terminar de grabar el resto de los temas que tienen demeados y que el año que viene se convertirán en el quinto álbum de estudio de Turf.
"La banda tiene un estilo totalmente desopilante y psicodélico y libre, entonces entusiasma mucho generar temas nuevos -arremete Levinton-. Estos que compusimos ahora son totalmente chiflados y todos son nuevos estilos para nosotros. De movida es muy motivante hacer canciones para Turf, porque la banda te permite hacer cualquier tipo de canción. Este tema es onda Leonardo Favio, este otro tipo Scorpions, cualquier cosa vale."
Diez años de regresos
Seis bandas que volvieron a los escenarios en la última década
Soda Stereo (2007)
A diez años del "gracias totales", el trío se reunió para regocijo de las masas de América latina. Fue una "burbuja en el tiempo" que duró lo que duró su gira: veintiún conciertos por nueve países. Nunca hubo planes concretos de grabar un álbum con canciones nuevas.
Los Fabulosos Cadillacs (2008)
Luego de un impasse de seis años volvieron con una gran gira y dos discos de reversiones. Este año editaron la ópera rock La salvación de Solo y Juan, y sumaron al grupo a los hijos de Vicentico y Flavio: Florián Fernández Capello y Astor Cianciarulo. ßVIEJAS LOCAS (2009)
Ha sido sin dudas el regreso más accidentado. La inconstancia de Pity y su protagonismo en la sección policiales desdibujó esta esperada vuelta, coronada con un álbum en 2011, Contra la pared. Las peleas entre el cantante y el resto llevaron a Pity a desarmar y rearmar la banda a su antojo.
IKV (2011)
Dante Spinetta y Emmanuel Horvilleur volvieron a juntar sus voluntades y rearmaron Illya Kuryaki &The Valderramas después de diez años. Ya llevan grabados dos discos con canciones nuevas, Chances (2012) y L.H.O.N. (2016), y un álbum en vivo.
Los Brujos (2014)
Tardaron dieciséis años en volver y su regreso fue "paso a paso", con conciertos esporádicos y la edición de un disco, Pong! (2015), con canciones que habían quedado demeadas antes de disolverse. A pesar de sufrir la muerte del cantante Ricky Rúa, la banda continúa en acción.
Los violadores (2016)
En marzo, los cuatro integrantes originales del grupo se reunieron por primera vez en 28 años arriba de un escenario. Después de un gran show autocelebratorio en el Luna Park, cada uno continúa con sus proyectos. Se espera la edición de un DVD con el registro de aquella noche.



