
Con el gusto de la primera vez
En el debut en el país, los ingleses cumplieron el sueño de más de 25 mil personas
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"Pero en las fotos de los afiches no parecía que estaban tan viejos", dice, inocente ella, sin dejar de bailar y saltar con cada una de esas canciones que descubrió cuando era adolescente y que ahora hace tiempo no escuchaba (¿dónde van los cassettes de New Order cuando dejan de escucharse?)
La escena es una de las tantas postales que protagonizaron cerca de 25 mil jóvenes (y no tanto) en la segunda jornada del Personal Fest y define con dosis exactas de ternura y profundidad el espíritu que reinó en la noche del sábado en el Club Ciudad Buenos Aires. Sí, están viejos, bastante más de lo que aparentan en las fotografías de promoción, pero es la primera vez que estas leyendas del rock inglés aterrizan en Buenos Aires y a la chica que ahora canta alegremente ese verso incómodo que asegura: "El amor nos desgarrará, otra vez", ya no le importa la fecha de nacimiento de Bernard Sumner. Ella está bailando por un sueño, de verdad.
Anteanoche, New Order actuó por primera vez en el país, a veinticinco años de su obligada creación -en 1980, Ian Curtis, el cantante y compañero de Sumner y Peter Hook en el grupo Joy Division, se suicidó, y los músicos decidieron seguir juntos, pero con otro nombre- y como parte del "regreso" de la banda al ruedo de las giras mundiales, luego de la edición de su último álbum, Waiting for the Sirens Call .
Hits imbatibles en plan "ataque ochentoso" ("True Faith", "Bizarre Love Triangle", "Temptation", "Blue Monday"), versiones reacondicionadas de Joy Division ("Transmission", "Atmosphere", "Love Will Tear Us Apart") y apenas un par de las composiciones más nuevas ("Krafty", "Turn"). ¿Nostálgico, yo?
Dos horas antes, Ian Brown, ex cantante de Stone Roses, una banda casi desconocida por estos pagos, pero fundamental para quienes en la década del 90 inventaron aquello del brit-pop , también se presentó por primera vez en el país dejando un tendal de dudas ("¿y éste quién es?", preguntaban muchos; "¿por qué canta tan desafinado?", señalaban otros; "¡¿por qué acopla tanto?!", fue el ruego de casi todos) y certezas (su bailecito singular agrega una pista de por qué lo apodan "Mono"; los Babasónicos subieron al escenario porque son amigos de Brown, pero, teniendo en cuenta el magro resultado de la zapada, ¿realmente era necesario?; ¡cuántas buenas canciones ha escrito este hombre que, con panza de cerveza y actitud barra brava incluida, camina por el escenario como si fuera el británico que inventó la arrogancia rockera!) Eso sí: su repertorio no estuvo centrado en su ex banda, sino en las canciones de su etapa solista.
Durante la tarde, en los distintos escenarios se presentaron artistas de aquí y allá y el público porteño dijo presente, confirmando que los festivales de primavera le sientan bien.






