Con el poncho y el beat al viento
El nuevo proyecto musical de DJ Zuker es una banda electrónica con espíritu rockero y nombre folklórico
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Poncho es el nombre de la nueva banda electrónica de rock o de rock electrónico, como se prefiera, de Javier Zuker (el DJ más rockero de la escena local, que compartió escenarios tanto con Divididos y Gustavo Cerati como con Babasónicos y Jaime Torres), Leandro Lopatín (ex guitarrista y compositor de buena parte del repertorio de Turf) y Fabián Picciano (músico que formó parte de la Zuker XP). Pero, gramática y tradición mediante, su flamante debut discográfico fue directo a las bateas de folklore. "Acá es así, si se llama Poncho , tiene que ser un disco de folklore", dice Zuker con cierto dejo de resignación y, al mismo tiempo, un tanto feliz con la confusión.
En descargo de los repositores de bateas de las disquerías locales habrá que señalar que el álbum que fue a parar junto a los CD de Los Nocheros y de Mercedes Sosa es toda una rareza. Más allá de una propuesta sonora y estética de lo más novedosa para estas tierras, la no inclusión de un cantante fijo resultó en un desfile de cantantes de lo más atípico y variado, que va desde una estrella de las pistas británicas -el DJ Justin Robertson, que también produjo el álbum- hasta unas cuantas nuevas promesas vernáculas, Banda de Turistas, Chiva, del grupo Norma, y Lucía, de Isla de los Estados.
Sin embargo, las figuritas difíciles de este rompecabezas musical son las participaciones de Shannon Funchess, voz de la banda dance punk !!! -pronúnciese chick, chick, chick -, y de Luis Alberto Spinetta, probablemente la aproximación más cercana al sonido mancuniano de The Stone Roses que se haya grabado en este país.
También hay samples aquí y allá, el bajo de Diego Arnedo perdido por allí y una puesta en escena a cargo de Punga -el estudio de animación que llegó a trabajar con The Chemical Brothers-, que presentarán oficialmente el 17 de diciembre, en Estudio Samsung. "El show que armamos en vivo no para nunca, están los temas mezclados unos con otros y la onda es que Punga es un integrante más del grupo. De hecho, tratamos de hacer un show que tenga mucho que ver con lo visual", sugiere Zuker.
Lopatín: -Nosotros somos siluetas a contraluz, pasamos a un segundo plano. La esencia es la música y la pantalla disparando imágenes en sincro con las canciones.
Zuker: -Hay una pista madre sobre la cual tocamos en vivo, improvisamos; Leandro toca bastante la guitarra y Fabián, el Hammond. No queríamos tener un baterista, porque creemos que la música electrónica funciona a máquina, a beat , y bueno, ahí está.
Todo por un sample
El ex Turf asegura que Poncho es un experimento loco que van descubriendo con el paso del tiempo y los shows, y Zuker, a su lado, asiente: "Con Leandro no había trabajado nunca, pero para mí, conocer otro cerebro creativo siempre fue lo que más me llamó la atención de la música. Ese aprendizaje e intercambio es la esencia del grupo. Nunca tuvimos en claro qué íbamos a hacer, nunca hubo un plan, se fue dando mientras tocábamos los tres, en mi casa, probando cosas".
Así pasaron casi dos años de pruebas antes de que Poncho , el disco, aterrizara, finalmente, en la sección Folklore de las disquerías. "Nos llevó bastante tiempo, pero estuvo bueno, porque las canciones fueron mutando hasta quedar como están grabadas. De hecho, tenemos cerca de cinco versiones de cada canción. Además, a medida que íbamos avanzando, no sabíamos si los samples que figuraban en los temas los íbamos a poder utilizar o no. Había una canción que tenía un sample de Sui Géneris y estábamos seguros de que iba a estar todo bien, pero justo lo internaron a Charly, y dijimos: «¿Y ahora? Vamos a tener que quitarlo del disco». Por suerte, Charly se recuperó y todo siguió su curso."
-¿Cómo fue la elección de los cantantes?
-Cuando Spinetta nos dio el sí [ver aparte], pensamos que él tenía que ser "el" invitado del álbum y por eso buscamos contraponerlo con lo más nuevo que tiene hoy el rock. Después, cuando !!! vino a la Argentina, fuimos a ver a Shannon y se copó con el proyecto. Pero también intentamos contactar al cantante de Psychedelic Furs, que nunca nos respondió. Hacíamos las canciones y fantaseábamos todo lo posible.
Con la mezcla, el riesgo y la fusión como eje, ¿a qué suena Poncho? "Creo que tiene un sonido bastante universal -dice Lopatín-, porque el beat disco se puede bailar acá o en China de la misma manera. Además, los idiomas distintos que se van sucediendo en las canciones también le aportan a ese concepto más mundial.
Zuker: -En ese sentido, tiene algo del lenguaje de Juana Molina o El Guincho, que no sabés si cantan en castellano o qué, donde la voz es un instrumento más, pero no está muy en claro lo que está sucediendo. La voz se fusiona como una capa de audio que no se entiende bien y que te lleva hacia esa cosa sónica o, en el lenguaje de Spinetta, tántrica.
-¿Qué le aportó al disco la producción de Robertson?
Zuker : -Un poco de claridad, de sonido, porque llega un momento en que te «trulás» con toda la música que está dando vuelta. También nos agregó Manchester, el sonido manchesteril que es su marca registrada.
Lopatín: -Sabés las noches de discotecas que tiene ese chabón... Eso, si no sos Justin Robertson, es imposible de trasladar a un disco.




