Con impulso fáustico
Mefistofele , de Boito, en versión de concierto, por el Colón
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Personalidad imbuida de los ideales artísticos y literarios románticos, Arrigo Boito, nacido en Padua, en 1842, completó, junto con Gounod y Berlioz, la tríada de compositores que se ocupó de la historia de Fausto, personaje literario grávido de ciencia que en los umbrales de su vejez siente la carencia de un conocimiento más profundo de la vida misma, un compromiso vital que su aislamiento le impidió experimentar. Fausto pacta con Mefistófeles la posibilidad de recuperar su juventud y vivir el amor en la persona de Margarita, a cambio de retribuirle al maligno con la sumisión de su propia alma.
Los orígenes de la historia se remontan a tradiciones medievales, que aparecieron publicadas por vez primera en Alemania en una obra anónima del siglo XVI. Varios autores refirieron posteriormente la historia de manera similar, pero fue el genio de Goethe quien con su poema dramático la elevó a la jerarquía de mito universal.
Fiel traductor de la letra y el espíritu del inmortal poema, y profundamente compenetrado de la cultura alemana, Boito abordó la historia de Fausto (y su contrafigura, Mefistófeles) después de la consagración que el tema tuvo en la ópera de Gounod, que le precedió en fama y fortuna. Estrenó su Mefistofele en 1868 en la Scala de Milán, dando por tierra con las enormes expectativas que generó el acontecimiento lírico. La crítica denostó a Boito por su “frío intelectualismo” y su “imitación germana”, y gran parte de la obra transcurrió entre abucheos y silbidos por parte del público. Prontamente se vio obligado a adoptar un seudónimo, Tobia Gorrio, que utilizaría durante los siguientes siete años, en los que reformuló su propuesta operística, introduciendo cambios a instancias de la editorial Ricordi. El estreno de la versión actual de Mefistofele se realizó en la ciudad de Boloña en 1875, con un éxito entusiasta.
“Boito fue una persona muy culta, sensible y generosa –señala el director Mario Perusso–. En esos siete años reformuló cambios sustanciales para su obra, transformó a Fausto de barítono en tenor, insertó romanzas y dúos e hizo otros cambios.”
–¿Cuáles son sus puntos salientes?
–El Prólogo y el Epílogo, la escena de Margarita donde cuenta sus desdichas y la escena del sabat, un aquelarre de brujas cuyo ballet debió ser acortado en esta versión de concierto. Es, digamos, una versión sinfónico-coral, con la presencia de los solistas.
–Maestro Caputo, el coro tiene un desempeño importante...
–En esta ópera la participación de un coro profesional como el Estable se torna imprescindible, porque el volumen de la orquesta es importante y es necesario contar con voces con un buen vibrato, algo que no sucede en un coro de aficionados.
–¿Y las mayores dificultades que ofrece la ópera?
–La escena del rito infernal, que adopta la forma de fuga con la dificultad de su juego de voces y contrapuntos.
En el Coliseo
- Mefistofele será ofrecida desde hoy, a las 20.30, en el Coliseo, Marcelo T. de Alvear 1125, con dirección de Mario Perusso al frente de la Orquesta, el Coro Estable con dirección de Salvatore Caputo, y el Coro de Niños del Teatro Colón. Con el bajo Mikhail Kit y la soprano Virginia Tola.
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