Coti: "La gran decisión es haber elegido dedicar mi vida a la música"

Desde España, donde reside buena parte del año, el rosarino habla de la gira de Tanta magia, que el 5 de noviembre llegará al Ópera
Laura Lunardelli
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17 de octubre de 2016  

Crédito: Gentileza Guido Adler

MADRID.- "La vida de milagro / sólo a veces nos regala un diccionario / para poderla comprender", dice la letra de "Profundidad", canción con la que Coti dio a conocer su disco Tanta magia en vivo, el sucesor de Qué esperas. Toda una declaración de principios de parte de un músico que supo hacer hits para artistas que van de Enrique Iglesias y Paulina Rubio a Alejandro Lerner y Diego Torres y también ganarse su sitio y cientos de miles de seguidores como cantante de sus propias composiciones.

Como bien dice el refrán, "hay que hacer de la necesidad virtud". Y Coti Sorokin se lo tomó al pie de la letra.

El músico nacido en Rosario llamado por sus padres Fidel Ernesto en homenaje a Fidel Castro y Ernesto "Che" Guevara -y apodado "Coti" por su hermana tuvo su revolución pero en la música pop en español, porque con apenas veinte años se encontró con que tenía que darles de comer a sus recién nacidos gemelos. No sólo no le fue mal -será por eso que después tuvo otro par de gemelos, sino que cobró fama mundial gracias a canciones como "Color esperanza", "Antes que ver el sol", "Nada fue un error", "Tu nombre" o "Bailemos".

"Parece que es verdad eso de que los chicos vienen con un pan debajo del brazo", bromea en la charla en Madrid, antes de viajar al otro lado del Atlántico para actuar, el 5 de noviembre, en el Ópera, y luego seguir por Montevideo y Colonia (Uruguay) Rosario, Córdoba y San Juan.

-¿Qué cosas de la vida te cuesta comprender hasta el punto de necesitar un diccionario, como decís en "Profundidad"?

-El diccionario en la vida es un poco la experiencia, que uno la adquiere cuando ya ese conocimiento no lo necesita. Es como el peine que te dan cuando te quedás pelado. Pero la experiencia es la fuente de sabiduría más importante y ese diccionario que nombro en la canción se refiere a eso. A lo que uno va aprendiendo con el correr y el devenir de los errores, aprendiendo a encontrar ciertas situaciones de felicidad y de bienestar. Ese diccionario tiene que ver con hacer camino al andar.

-Respecto de tu carrera, ¿cómo comprendiste, cuando tenías tu grupo Luz Mala, que era momento de hacer canciones para otros? Y, al contrario, cuando eras compositor de hits de Enrique Iglesias, Diego Torres, Paulina Rubio, Julieta Venegas, ¿cómo comprendiste que era el momento de ser Coti y cantar tus canciones?

-La gran decisión es haber elegido de chiquito dedicar mi vida a la música. Luego, hay pequeñas decisiones que tienen que ver con coyunturas, con vivencias. A veces uno va haciendo lo que puede y lo que no puede: no lo elige. Pero no hubo dos decisiones como tales. La primera, la de escribir canciones para otros, fue una de las doscientas mil actividades que hice para subsistir, como hacer arreglos en una sinagoga o dar clases en un colegio de campo o particulares de guitarra. Yo fui padre de mellizos con veinte años y entre todas las cosas que buscaba para pagar los impuestos de mi casa y darles de comer a mis hijos se me presentó la posibilidad de escribir canciones para otros. Y todo lo que yo hice, dar clases o escribir arreglos o, en este caso, escribir canciones o hacer música de películas intenté hacerlo de la manera más dedicada posible.

-¿Y la decisión de cantar tus propias canciones?

-Esa segunda decisión, entre comillas, era volver a mis raíces, a mi eje, cuando quizá ya tenía la tranquilidad de un día a día medianamente solucionado para mis chicos. Volver un poco a la aventura de mi proyecto, que nunca dejó de estar. Por momentos más abajo, por momentos más arriba, por momentos más horas, por momentos menos horas, pero siempre estuve escribiendo canciones, siempre estuve haciendo discos. En en el 93 saco el disco con Luz Mala y en el 95 nacieron mis hijos. Ése es el mayor momento de productividad para otros proyectos: con Enanitos Verdes, Javier Calamaro, Andrés (Calamaro). Fueron cuatro años hiperproductivos. Del 95 al 99 escribí 300 canciones, produje 20 discos, pero ya en el 99 empecé a grabar mi primer disco solista. Cuando todo ese bagaje de hiperproductividad para otros proyectos empezó a dar sus frutos, retomé mi proyecto artístico.

-¿Por qué editaste tu primer disco en España?

-Yo tenía un ticket para viajar a Estados Unidos a verme con Pelo Aprile, de Universal Music, y mostrarle la maqueta de mi primer disco. Pero no pude viajar, tenía vuelo para el 12 de septiembre de 2001. Un mes y medio después, Pelo me dice que me vaya para Madrid porque estaba trabajando con Ketama y otros. Estamos hablando de una época en la que no había la instantaneidad de ahora; ¡no había WeTransfer! Vine, a ciegas, y tres días después estaba reunido con un presidente de Universal. Así terminé en Madrid, de una forma totalmente loca y aventurera. Vine a sacar un disco y luego me quedé a sacar otro disco, y luego otro, y luego nacieron mis nuevos hijos...

-¿Siempre tu carrera funcionó desde España hacia la Argentina?

-Lo que me gustaba era que acá nadie sabía que yo había escrito "Color esperanza". Simplemente escucharon "Antes que ver el sol", "Nada fue un error" y "Mis planes" y se entusiasmaron. Era como empezar de cero en un lugar en el que no me conocía nadie. Además, coincidía con que en nuestro país estaba pasando la peor crisis. Por supuesto que no pensé que con un contrato discográfico iba a tener todo resuelto. De hecho estuve cuatro años de ilegal. Fue una locura. Yo entraba y no mostraba mi pasaporte, mostraba mis discos, era el inmigrante más famoso de España porque cuando yo vendía 300.000 discos, aquí era ilegal. Y la gente se enrollaba; en Migraciones me veían y me decían: "Vienes a hacer gira" y pasaba. Pero cada vez que iba de gira a la Argentina no sabía si iba a poder volver a entrar a España. Y tenía a mis hijos aquí. Fueron años muy duros, pero salió bien. Firmé un contrato de cinco discos y el único condicionamiento que puse a la compañía discográfica fue que se editaran en la Argentina. Lo aceptaron y lo cumplieron. En aquella época no existían las redes sociales y yo iba y venía para hacer promoción o shows y cada vez era un sufrir. Estuve casi cinco años en esa situación.

¿Por qué tardaste tanto en grabar, como hiciste en Lo dije por boca de otro, las canciones que se convirtieron en éxitos cantadas por otros artistas?

-Fueron más de diez años. Por un lado, por respeto a mis colegas que habían grabado esas canciones; y, por otro lado, por un respeto hacia mi propio ser, de no querer subirme a un reconocimiento que yo pensaba que no me pertenecía cuando en realidad en parte sí. Tenía que decir: "Yo puedo solo también", y un poco lo demostré habiendo logrado el disco de oro y de platino y doble platino en España por mis canciones y no por otros proyectos. Fue una lucha interna.

También habrá algo de ego. Hay gente que sabe la letra íntegra de "Color esperanza" y conoce a Diego Torres, pero no a Coti... Por poner un ejemplo...

-El ego es importante. Por ahí la gente que no está muy metida en la música dice: "¿Cómo le diste o le regalaste o le prestaste?". Y, en realidad, las canciones siguen siendo del autor. Por ejemplo, con Julieta Venegas escribimos juntos, entonces ella siente suya la canción. Pero este proceso es parte de ese aprendizaje, es parte de ese diccionario. A mí me gustó participar de proyectos que no eran los míos. Hubo cantidad de artistas que escribieron canciones para otros proyectos, desde Bob Dylan y Paul McCartney hasta Lou Reed.Tuve mellizos y mi mujer no podía salir a trabajar, así que fue ponerme el cuchillo entre los dientes y salir a lo que se me pusiera delante. Fue un estímulo. No quiero hablar siempre de "Color esperanza" porque parece que toda una trayectoria se reduce a una canción, pero cuando escribí "sé que hay en tus ojos con sólo mirar / que estás cansado de andar y de andar?", fue como una manera de mirarme en el espejo y darme ánimo a mí mismo. En ese espejo se vio reflejada un montón de gente.

En "Días" decís: "hay días que miramos si nos parecemos / lo que soñamos esos días de pequeños"; ¿sos lo que soñaste de pequeño?

-Soñaba ser músico porque era lo que me movilizaba y me hacía ser parte de este mundo. Mi superhéroe de muy chiquito era El Zorro, pero después ya pasó a ser Spinetta, León Gieco y Bob Dylan y John Lennon. Realmente eran referentes, ejemplos a seguir. El primer disco que tuve de chico se llamaba 7 años y era una recopilación que traía una versión de "Sólo le pido a Dios" y "La Navidad de Luis", de León Gieco. Ahí empecé a querer imitar eso; esa manera de escribir y de decir. Igual, la canción dice: "hay días que soñamos?". Tiene que ver con un recuerdo muy personal que transmito y lo expongo para que, cada uno, de algún modo, vibre. Porque hay días, y hay días que no? Es como la felicidad: hay momentos, flashes. En tanto, uno sigue viviendo, y peleando, y luchando.

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