Daián, entre la falta de aplomo y la seguridad
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Presentación del disco "Tengo un plan" , de la cantante y pianista Carolina Daián, con Juan Isaías y Laura Prime en guitarras y coros, Darío Calequi en teclados, Pablo Salzman en bajo y Diego Ferrara en batería. Próximo show: mañana, pasada la medianoche, en el Club del Vino, Cabrera 4737.
El pop tiene tantas propuestas de tanta semejanza estilística que cada una de ellas remite a una anterior; sonidos y tratamientos familiares que si bien le quitan algo de sorpresa a la música dejan espacio para las presentaciones de carácter.
El caso de Carolina Daián y su primer disco, "Tengo un plan", refleja un comienzo en el que existe cierto compromiso con las fórmulas del género, pero que deja entrever a una cantante que busca un sendero. Por cierto, las evidencias de influencias son notorias; sin embargo, pervive en ella una frescura de militante. Desde su prisma revela, por momentos, un espíritu que alberga una originalidad quizás algo encorsetada por la música, que tiene excesivas semejanzas entre sí.
Sale al escenario cautelosa, mientras su banda, una correcta formación clásica de pop, no pretende deslumbrar. Su trabajo de acompañamiento está fuertemente supeditado a la cantante.
Un loable propósito de parte de la banda, pero que deja algo sola a la cantante en el arduo ejercicio del entretenimiento. Tanto en "Camino amarillo" como en "Tengo un plan", la cantante muestra soltura, aunque dentro de un registro vocal limitado que le quita algo de vuelo.
Mientras transcurre el show, el grupo gana en seguridad y la música suena fluida, cargada de electricidad, apoyada por el trabajo de Juan Isaías. La sección rítmica construye, por momentos, grooves, pero no los sostiene. En "Origami", el grupo gana en intimidad y transmite así la naturaleza de la propuesta, una suerte de conexión con el mundo interior de esta joven cantante que a veces recurre a figuras que a estas alturas señalan un despertar tardío.
Uno de los hallazgos es haber revivido uno de los emblemas del pop: "Time after Time" -tocada, incluso por el mismísimo Miles Davis-, cantada en castellano y con, al parecer, ciertas licencias literarias que probablemente mejoraron el mensaje. La canta de manera distante; como si viviese eso de cumplir la promesa rompiéndola.
El cambio en Daián es notorio, pues en algunos temas su seguridad impone a la música carácter, mientras que en otros pierde aplomo. En composiciones como el vals titulado "El twist de París", que toca en el piano, pierde fuerza la propuesta de esta cantante, que mostró algunos costados fuertes y otros que necesitan un fino pulido en busca de sacar a relucir las virtudes de la artista.



