
Daniel Levy y su fe en el futuro
Feliz vinculación artística con Dietrich Fischer-Diescau en valiosa discografía
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El pianista argentino Daniel Levy se encuentra en Buenos Aires gozando del contacto con parte de su familia y de la ciudad que lo vio crecer, en el barrio de Flores.
En pocos días más estará nuevamente en contacto directo con el célebre barítono y director de orquesta alemán Dietrich Fischer-Dieskau, con quien continuará su vinculación artística.
Es probable que Levy sea el artista nacional con mayor cantidad de registros discográficos editados y al mismo tiempo una figura estimada en Europa y los Estados Unidos, radicado en Londres desde hace mucho.
Comenzó sus estudios a muy temprana edad con la profesora Estrella Beneish, alumna de Vicente Scaramuzza, y al poco tiempo los prosiguió con el célebre maestro y con Ana T. de Gelber, madre del eminente Bruno Gelber, nombre que integra la pléyade de las grandes figuras del país.
A propósito, Daniel Levy dijo, en una charla con LA NACION: "Ana Gelber fue una excelente profesora, de bajo perfil, cuya calidad provocaba que tuviera alumnos provenientes de muchas partes del mundo".
-¿Fue alumno de María Tipo y en la Academia Chigiana?
-Efectivamente; gracias a una beca concedida por la Fundación Rocca y el Mozarteum Argentino tuve la oportunidad de viajar y recibir clases de perfeccionamiento con ella, excelente pianista y maestra.
Valioso encuentro artístico
-¿Cómo surgió su vínculo con Dietrich Fischer-Dieskau?
-Escuchó una serie de grabaciones mías, incluyendo las dedicadas a las integrales de Schubert y Schumann, y un registro dedicado a lieder con el cantante Wolfgang Holzmair en una serie de obras muy hermosas que no forman parte de los ciclos más conocidos. Le gustó mucho y al poco tiempo me llamó para trabajar juntos.
- ¿Es una tendencia suya exhumar obras poco conocidas?
-Sucede que aparte del repertorio tradicional me ha gustado mucho investigar, pero no en cosas extrañas por esa condición, sino buscando obras valiosas injustamente olvidadas. En este caso -agrega Levy- el lied es el arte de lo breve, pero con un gran significado.
-¿Qué obras registró con Fischer Dieskau?
-Varias, y en una doble relación -explica, ahora con evidente entusiasmo-: primero el Concierto N° 1, para piano y orquesta, de Johannes Brahms, la Introducción y Allegro y el Concierto para piano y orquesta de Robert Schumann, como solista y él como director de la Orquesta Philharmonia de Londres, y recientemente obras para recitado y piano de Schumann conocidas, con él declamando y yo, lógicamente, en el piano.
-¡Debe haber sido una experiencia muy emotiva!
-Sí, porque la voz de Fischer-Dieskau se conserva espléndida, y su sensibilidad es ideal para la declamación. Es un placer trabajar con él por el feeling que se produce al enfocar la música, y seguramente por el amor a los autores germanos.
- ¿Grabará también el segundo concierto de Brahms y los cinco de Beethoven?
-En cuanto retorne a Londres, el Brahms ya está convenido y nos reuniremos para los pasos posteriores.
Música atonal
- ¿Le gusta la música atonal? ¿La incluye en sus programas?
-Depende de quién sea el compositor atonal; no todos tienen el mismo valor. Hay obras de Berg que me interesan. De Schšnberg prefiero la música orquestal. De todos modos la música que no es canto en el piano no me motiva, pero esto no quiere decir que no existan obras interesantes, como por ejemplo las de Prokofiev, o las de Scriabin, al que considero mucho más moderno, con obras inexploradas, de una lógica interna maravillosa.
Investigador del sonido
A sus actividades de concertista Daniel Levy agrega las de compositor, escritor, poeta e investigador de los efectos del sonido en la mente y emociones humanas.
-¿Se puede explicar cómo nació su inclinación por el estudio del sonido?
-Siempre tuve inclinación por el estudio de la cultura en las diferentes civilizaciones, pero en razón de mi vinculación con el Instituto de Música de Berlín recibí las enseñanzas de Alain Danielou, y ahí conocí la música extra europea, todo aquello que no forma parte de la tradición occidental, y al llegar a trabajar con Danielou descubrí el mundo del significado de las escalas en cada civilización, los modos, la existencia de 21 intervalos, las diferencias de tono entre bemoles y sostenidos de la misma nota según la escritura, detalle que Bach conoció muy bien.
-¿Es posible escuchar esa mínima diferencia en el piano?
-No. Pero para acercarse se debe recurrir a variar el color. A propósito de esto vienen a mi memoria las figuras de Horovitz y Michelangeli y la afinación especial que tenían sus pianos personales.
-¿Cómo ve la crisis Argentina?
-Observo que es mucho lo que se debería hacer. La incertidumbre y la crisis existen, pero en todo momento estando aquí respiro y presiento como en pocas partes del mundo la existencia de una fuerza, reserva espiritual, acaso una inclinación por las cosas del espíritu y el arte, realmente formidable.
Por eso habrá un restablecimiento de la misma naturaleza del ser argentino. Claro que luchando para preservar la calidad frente al avance de la vulgaridad.
- ¿Fue alguna vez confundido con Zubin Metha por su parecido?
-Sí. No hace mucho en la Scala de Milán. Es que notaron mi ascendiente del Marruecos español safaradí, pero además batido con giro del porteño rioplatense.
Y Daniel Levy ríe con simpatía.
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