Dave Pirner, de Soul Asylum: "Este es uno de los momentos más tristes para ser estadounidense"

Una de las bandas más emblemáticas de la escena alternativa de los 90 regresa al país para brindar un show en el Teatro Gran Rivadavia
Una de las bandas más emblemáticas de la escena alternativa de los 90 regresa al país para brindar un show en el Teatro Gran Rivadavia Fuente: Archivo
Martín Artigas
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29 de noviembre de 2018  

En marzo de 1994, justo unas semanas antes de que el britpop apareciera en escena para darle la estocada final a la llamada "música alternativa", Soul Asylum llegaba por primera vez a la Argentina. La banda que Dave Pirner y un grupo de amigos había fundado en Minneapolis, a comienzos de los 80, se encontraba en la cima gracias a su disco Grave Dancers Union y, especialmente, a "Runaway Train", una pegadiza y movilizante canción que se convirtió en su gran hit.

Fue el estadio de Vélez Sarsfield el que le abrió las puertas al grupo, como segundo y completamente arbitrario número de los consagradísimos muchachos de INXS. La presentación de Soul Asylum fue explosiva, aún en tiempos en que el público argentino estaba más que acostumbrado a las visitas extranjeras. Y es que Pirner en guitarra rítmica y voz, Dan Murphy en primera guitarra, Karl Mueller en bajo y Grant Young en batería, mantenían viva esa chispa punk que los había reunido varios años antes, cuando tener un video rotando en MTV o tocar en la Casa Blanca era algo que ni siquiera se atrevían a pensar.

Veinticuatro años después -sin contar, claro, la visita que no fue, en 2011- Soul Asylum vuelve a presentarse en un escenario argentino. La cita es esta noche, en el Teatro Gran Rivadavia. Es cierto que poco queda en lo formal de la banda que consiguió que el coqueto público de INXS se prendiera al pogo en el campo del José Amalfitani, pero Pirner sigue ahí, entre tratando de reformular el sonido de la banda y abrazando la nostalgia de ese "gran momento musical" del que fue protagonista en los 90.

"Eramos unos niños en esa época. Creo que todo ha cambiado, la banda, el mundo, nuestro público… Hemos evolucionado; sólo puedo decir que hemos mejorado mucho", le dice entre risas a LA NACION, cuando intenta evocar el recuerdo de ese show en Vélez. "Tuvimos una audiencia maravillosa. En realidad mis recuerdos de esa época están un poco borrosos, pero sé que pasamos un muy buen momento en Buenos Aires".

Soul Asylum - "Supersonic" - Fuente: Youtube

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De pronto, llega un momento de lucidez a la mente del cantante, que se apura por no pasar a la siguiente pregunta. "¡Esperá! Recuerdo que disfrutamos mucho de la comida. También vimos bailar tango y quedamos maravillados. No pude creerlo. No hay forma de que yo pueda bailar tango, de ninguna manera", bromea sobre sus aptitudes para la danza.

Esta segunda visita de Soul Asylum se produce en marco de Tied To The Trucks, la gira con la que la banda se encuentra presentando su onceavo disco de estudio, Change of Fortune (2016). Actualmente, la formación incluye a Pirner como único miembro original, acompañado por Justin Sharbono en guitarra y coros, Winston Roye en bajo, y Michael Bland en batería. La fórmula musical, sin embargo, no difiere demasiado del sonido que la banda abordó en el triple platino Grave Dancers Union (1992) y que luego pulió para el algo menos exitoso Let Your Dim Light Shine (1995): rock con dosis de pop, actitud punk y coqueteos con el folk.

Pirner recuerda con cierta nostalgia la escena musical de los 90, con la explosión del grunge y todas las variantes que florecieron bajo el rótulo de "música alternativa", con MTV como invernadero y también como escenario principal. Sin embargo, la subida hacia la popularidad que le valió "Runaway Train" no fue plácida, sino más bien vertiginosa. "Fue difícil lidiar con la fama", asegura. "Nosotros habíamos tenido un comienzo como banda punk, y de pronto sonábamos en todos lados. En un punto sentíamos que habíamos hecho algo mal".

Soul Asylum - "Runaway Train" - Fuente: Youtube

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El romance del cantante con la actriz Winona Ryder no ayudó en lo más mínimo a encauzar esa popularidad hacia lo estrictamente musical: de pronto, el muchacho de rastas rubias, rostro angelical y vestuario descuidado, era perseguido por los paparazzi como si fuera una celebridad de Hollywood más. Fueron años álgidos.

¿De qué modo escapar de un "one hit wonder" y poder seguir adelante como banda, esquivando el hastío, la repetición y la frustración? En principio, no negando el origen de ese éxito. Así lo entiende Pirner, que sigue incluyendo a "Runaway Train" en cada setlist sin resoplar, aunque sin ubicarla en ese lugar de privilegio reservado para los bises. Toda una declaración de principios.

"Tenía la melodía en la cabeza desde mucho tiempo atrás, sólo necesitaba ponerle palabras, armar el rompecabezas que a veces significa escribir una canción. Y un día lo hice, pensando en chicos que escapaban de su hogar, chicos perdidos... Ni siquiera sabía si era una canción apropiada para nuestra banda. Antes de eso teníamos un sonido muy eléctrico, con muchas guitarras", recuerda sobre la composición del hit que lo llevó, el 20 de enero de 1993, a tocar en la ceremonia de asunción de Bill Clinton.

Fue difícil lidiar con la fama. Nosotros habíamos tenido un comienzo como banda punk, y de pronto sonábamos en todos lados. En un punto sentíamos que habíamos hecho algo mal""

La leyenda reza que la banda estuvo en la Casa Blanca porque Chelsea, la hija de Bill y Hillary Clinton, era fan de su música. ¿Tocaría Soul Asylum para, por ejemplo, Donald Trump? La respuesta parece bastante obvia, pero vale la pena escuchar lo que Pirner tiene para decir sobre su presidente. "Todo en su gestión es un desastre. Es como una broma de mal gusto. Probablemente, este es uno de los momentos más tristes para ser estadounidense, aún cuando no creo que él represente en lo más mínimo al pueblo estadounidense. Como verás, no soy un fan de Trump", asegura antes de lanzar una sonora carcajada del otro lado de la línea.

La nostalgia vuelve a asomar sobre el final de la entrevista, cuando Pirner es invitado a hablar sobre la música que lo nutre en la actualidad. Si bien se declara como un artista con "la mente muy abierta", hay algo en cada búsqueda que emprende que lo sigue conectando con su propia historia. "Me encanta descubrir bandas nuevas, pero también recurrir a un vinilo y escuchar esos sonidos que tanto tienen que ver con mi pasado", indica antes de despedirse.

Soul Asylum se presenta esta noche en el Teatro Gran Rivadavia, Av. Rivadavia 8636. Entradas a la venta a través de www.fullticket.com.

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