Detrás de la música: las dos caras de Brian Eno
El compositor y productor de discos de U2 y Coldplay llega por primera vez a la Argentina, con su propia instalación sonora
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Brian Eno es uno de esos extraños casos que se pueden encontrar dentro del ambiente musical. Nunca más apropiada la palabra ambiente en este caso. Porque se trata de una persona que ha triunfado como integrante de una banda de culto (Roxy Music), como productor de bandas famosas (U2, Travis, Coldplay) y como usina de ideas para artistas de la talla de David Bowie y Robert Fripp; sin embargo, al momento de desarrollar un trabajo personal no se quedó con la canción de rock y pop sino que eligió la música ambient.
Eno se mostró diferente desde el principio, incluso con su interminable nombre (se puede comprobar en su página de wikipedia). Ya en 1970, con 22 años, participó en la banda de sonido del corto experimental Berlin Horses, de su amigo Malcom Le Grice. Pero fue el grupo Roxy Music, sin duda, lo que lo expuso ante el mundillo del glam británico. Con esa banda Eno comenzó a demostrar sus cualidades frente a un sintetizador (aunque en aquellos años todavía eran teclados analógicos). La aventura duró dos discos porque las personalidades del frontman de Roxy, Brian Ferry y de Eno no parecían ser compatibles. Por eso el tecladista buscó otros rumbos. Y los encontró en sus álbumes en solitario, en las colaboraciones con Fripp, en el trabajo junto a Bowie, en la consolidación como músico experimental y de culto, capaz de hacer coincidir esa característica con las reglas del mercado. Sus sonidos se escucharon en noticieros y hasta en la versión de Windows 95.
Con el tiempo, Eno se transformó en un referente del ambient music, a tal punto que se puso a la vanguardia al combinarlo con las artes visuales. Justamente de eso se tratan los dos trabajos que se verán en Buenos Aires. El 2 de diciembre inicia una muestra que incluye dos instalaciones sonoras: 77 Million Paintings y The Ship.
77 Million Paintings es un obra que creó hace diez años y cuyo título está inspirado en las posibles combinaciones de musicales que puede hacer el software que ejecuta esos sonidos.
The ship es un trabajo instrumental-vocal que toma como idea motora el hundimiento del Titanic y un descubrimiento que el propio Eno explica: "Cuando uno se pone grande -mister Eno tiene 68 años- la voz tiende a bajar. Descubrí que podía cantar un Do".
Esa nota que no podía alcanzar es la que ahora aparece y le da el entorno a las melodías que suenan a canto gregoriano del siglo XXI. Se puede apreciar a partir del minuto seis de su disco.
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