El enigmático señor Robi Draco Rosa
El compositor de varios éxitos interpretados por Ricky Martin vino a promocionar su álbum solista
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A simple vista, Robi Draco Rosa aparece como un músico inclasificable del pop latino. Tiene ademanes de peleador callejero y una actitud de chico rebelde del rock. Es un fervoroso lector de poetas malditos como Baudelaire. Admira a Spinetta y a Julio Iglesias. Pero, más que nada, tiene la necesidad casi animal de los antiguos beatniks. Escribir y viajar sin rumbo fijo, mezclándose con gente en el camino, a la manera de Kerouac. "Yo voy por mi vida a mi aire. No defiendo los géneros. Donde la música aterriza, yo aterrizo y comparto con esa música. Me mezclo con gente de todos tamaños, colores, sabores, disfrutando mi momento criollo y rocanrolero. Porque soy esa persona", dice con un tono espanglish, acentuando como si fuera un rapero negro.
El músico boricua, compañero de Ricky Martin en Menudo, líder de Vagabundo -una banda fundamental de Puerto Rico en los años noventa-, autor de hits como "Livin´ la vida loca" es una mezcla de ese bilingüismo cultural de una vida al estilo de Los Angeles y sus raíces criollas. Su último disco, "Mad Love", que vino a promocionar a nuestro país, es fruto de ese espíritu de libertad. El ecléctico mapa musical de Robi Rosa puede viajar por el hip-hop, la guajira electrónica, la sensualidad soul, la balada pop latina, los sonidos del cavaquinho y las guitarras punk. "He vivido durante años en Brasil y recorrí muchos lugares del interior. Viajé por todo el mundo y donde me gustó me quedé. Ahora me gustaría liarme con Africa o llegar a los países árabes, donde hay tanto conflicto", dice explicando sus múltiples influencias musicales.
-¿Dónde tenés tu casa, entonces?
-Tengo mi base en Puerto Rico, donde voy a reencontrarme con mis raíces. Pero en Los Angeles está el estudio de grabación y el lugar donde producimos nuestros propios videos, los documentales y la música.
-¿Sos una mezcla de lo criollo y lo cosmopolita?
-Los domingos a la mañana me gusta escuchar salsa para sentirme bien acriollado. Por la tarde puedo escuchar a Los Panchos con mi mujer. Y por la noche me pongo unos blues. Ese soy yo. Me gusta la música. En ese enigmático e imprevisible camino como pintor, poeta, productor de discos y compositor, el artista luce cómodo.
"La música es una excusa para hacer esta experiencia hermosa y dolorosa que es la vida, y que comenzó cuando me fui a vivir con un tío porque no me llevaba bien con mi papá. A los 12 años comencé esta aventura de la música", apunta.
En su último disco, "Mad Love", grabado en sus estudios de Los Angeles, colaboraron músicos españoles, brasileños, norteamericanos y puertorriqueños. Antes de comenzar a grabar dice que había perdido la brújula de su música. "En el momento de hacer el disco estaba preocupado pensando en la música que iba a hacer. Tenía unos rollos impresionantes; había compuesto unas 60 canciones, pero cuando escuchaba los demos no me transmitían nada. Entré en una crisis. Así que agarré un auto viejo y mientras iba por la carretera escuchando un disco de Miles Davis encontré la respuesta. En esa grabación había quedado registrada una mala contestación de Davis a un ingeniero que no paraba de darle indicaciones. El dijo: «Basta de hablar, toquemos y hagamos música». En ese pensamiento sencillo estaba todo lo que buscaba. El disco es el resultado de formar una banda con músicos anónimos y no con estrellas de sesión. Hay mucha improvisación, incluso las letras son como imágenes sueltas. Queríamos dejarnos llevar por el momento y así quedó."
Robi es un gran surfeador entre ese ideal de libertad y el coqueteo con las grandes industrias. "Nosotros nos encargamos del arte, de la música, de los videos y la disquera nos distribuye por todos lados, pero el sistema de las compañías no funciona para mí. Es aburrido. Mis tiempos y necesidades son otros. Si quiero subir un tema a Internet lo hago. Creo que las disqueras multinacionales son arcaicas, aunque tengo una gran familia entre muchos de ellos."
Para imponer su propio estilo y sus reglas se inventó Phantom Vox, su propia factoría, aunque no le guste la palabra. De allí han surgido grupos revelación como Kinky y han colaborado en discos de Ricky Martin, pero también apoyaron a toda la alternativa de la música puertorriqueña. Distribuyen café de su país y poemas y dibujos de Draco Rosa. "Pero no se trata de una fábrica de hacer chorizos como la de Emilio Estefan. Lo nuestro es otra cosa. Un espacio alternativo."
-Pero sos un gran hacedor de hits que te ubicaron en una situación de privilegio dentro de la industria.
-Fue cosa del destino. Yo no soy un compositor que tiene canciones para otros esperando en los cajones. Lo único que tengo es el encuentro en nuestro día de hoy y una posibilidad de hacer algo. Y cuando llega ese día puede pasar algo o no. La música ha sido generosa conmigo, he sobrevivido gracias a ella y le soy fiel. Yo voy a hacer música con o sin nominaciones a premios, con o sin hits, con o sin compañía discográfica.
Fábrica de hits
- Robi Draco Rosa dice que no sigue ninguna regla de mercado, a pesar de que fue uno de los creadores de hits del pop latino como "Livin´ la vida loca" o "La copa de la vida". "Hace cinco años que no escribo canciones para otros. Estoy retirado. Esa etapa se cerró. Ahora estoy concentrado en lo mío, aunque esas colaboraciones nunca fueron forzadas. Ricky es mi hermano de la vida y cuando surgió la posibilidad de hacer algo juntos fue desde la amistad", aclara el músico puertorriqueño.



