El gran pianista clásico del jazz

Kenny Barron llega junto a un trío liderado por el brasileño Romero Lubambo
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15 de diciembre de 2001  

Es uno de los pianistas clásicos del jazz. Su estilo, pleno de sutilezas, es comparable con eldel recientemente fallecido Tommy Flanagan, o con el de Hank Jones.

Kenny Barron (1943) , en su segunda presentación en Buenos Aires, actuará hoy y mañana en el Sheraton Hotel con un trío brasileño formado por el virtuoso guitarrista Romero Lubambo, el bajista Nilson Matta y el baterista Duduka Da Fonseca.

Barron, que ha tocado con casi todos los grandes del género, tiene un estilo transparente que hace gala de una enorme versatilidad, sentido del equilibrio y economía de notas. Su forma de interpretar suena intemporal, como si este pianista fuese refractario a las modas.

Enciclopédico en su formación, este músico -que reemplazó a Flanagan en Sphere, el grupo del saxofonista Charlie Rouse- supo darle colores más intensos al cuarteto, al punto de que la idea de rendir tributo a Monk terminó siendo sólo una referencia.

Con 30 años de carrera y una riquísima variedad de discos, Kenny Barron no era un desconocido a comienzos de los noventa, momento en que tras grabar "People time" muere su famoso acompañante, Stan Getz, y él es lanzado a la fama.

Durante algún tiempo, Barron fue favorito de festivales (actuó en dos oportunidades en el de Lapataia) para luego pasar a un plano más discreto. Nominado siete veces para los Grammy, el año último ganó ese premio a la mejor improvisación de jazz, por su solo en el tema "Spirit song", de su último álbum.

A continuación, el diálogo telefónico: la campanilla suena sólo una vez y su voz parece asomarse. Según nos cuenta, es su segunda visita a Buenos Aires. La primera fue junto al trompetista Jon Faddis.

-Usted es un músico muy versátil. ¿Esta tendencia no le quita convicción a su propia música?

-Mi diversidad, ¿eh? ¡Gran pregunta! Creo que deviene de mi afinidad hacia distintos tipos de música... Me gusta el be-bop tradicional, la música clásica... Adoro la música brasileña, también gozo con todos los tipos de música étnica, de Africa, de la India; en fin, de todos lados... El tango y el flamenco. Me gusta utilizar todo ello cuando toco y por eso no creo poder definirme dentro de un estilo. En realidad, no sé si tengo uno. Me gusta pensar que puedo tocar con cualquier músico y, un poco, lo he hecho. Toqué con varios vocalistas. En una oportunidad toqué con un cantante de rythm & blues. Hasta toqué únicamente con piano eléctrico. A fin del año pasado hice un concierto con Ornette Coleman... También toqué en grupos brasileños. Soy un músico que varío: ésa creo que es una buena definición.

-El trío con el que se presentará en Buenos Aires no es el habitual...

-Se trata más de un trío que funciona de manera independiente, y yo vengo a ser una especie de invitado. El trío, llamado Da Paz, está formado por Duduka Fonseca en batería, Nilson Matta en contrabajo y Romero Lubambo en guitarra. Son todos músicos brasileños radicados en Nueva York. Así que yo soy el artista invitado (se ríe).

- ¿Qué recuerdos tiene de sus días junto a Stan Getz, otro amante de la música brasileña?

-Esa fue una experiencia fantástica, musicalmente hablando. Stan era un músico muy lírico. Tenía ideas muy, pero muy líricas. A mí también me gusta tocar ideas líricas, así que nos llevábamos muy bien y con él aprendí un montón. Stan era un gran saxofonista, pero además era un estupendo músico, y creo que ese amor por la música brasileña me permite ser el invitado del trío Da Paz.

-¿Cuándo descubrió la música y cómo llegó al jazz?

-Yo soy el menor de cinco hermanos, y mi hermano mayor era músico jazzero. El era mucho mayor que yo, ¡me llevaba 17 años! Bill tocaba el saxo y en realidad fue gracias a él que me convertí en músico. Bueno, en realidad yo ya estudiaba piano clásico y tenía la suerte de tener muy buen oído. Un día, cuando yo era todavía chico, Bill llegó de su trabajo diurno y me escuchó tocar unos acordes bluseros en el piano, que yo había escuchado tocar a mi hermana. Empezamos a hablar de música y me consiguió mi primer trabajo en una banda en la que él tocaba. Yo tenía alrededor de 14 años... ¡y un buen hermano!

-¿Y el gusto por el jazz también lo adquirió de Bill?

-El jazz siempre me gustó, aunque estudiara piano clásico. Sí es cierto que tuve mucho contacto con el jazz a través de Bill, porque él tenía muchos discos que me encantaba escuchar: Charlie Parker y Dizzy, y gente por el estilo. Por otro lado, había una emisora radial muy grande en Filadelfia, donde yo nací y crecí, y me pasaba horas escuchándola. Podría decirse que gravité naturalmente hacia la música y el jazz.

-Sabemos de su facilidad de captar estilos y géneros.

-En realidad, sí. Es más bien un don. Si bien tuve clases de piano clásico, nunca estudié jazz. Lo aprendí solo, escuchando. Y cuando estuve en la secundaria aprendí a tocar otros instrumentos: tocaba el contrabajo en la orquesta, estudié chelo durante un tiempo y también algo de flauta. En la actualidad (se ríe) ¡no puedo tocar nada de eso! No lo seguí haciendo, así que no puedo. Bueno... contrabajo, sí. De vez en cuando toco un poco.

-Usted tocó con músicos reconocidos. ¿Existe alguno, vivo o muerto, con quien le hubiera gustado hacer algo?

-Definitivamente, con Miles Davis. Me hubiese gustado mucho tocar con Miles en sus comienzos. Aquélla es una época que me gusta mucho, antes de que se volviese al jazz más eléctrico. Ah... y con Sonny Rollins también me encantaría.

Juega en primera

  • Nada mejor que un pianista de primera para animar el programa de fútbol que el Canal 13 emite los domingos, a las 22, "Fútbol de primera". Hoy por la tarde, en el auditorio del Sheraton Hotel, Kenny Barron grabará para el mencionado programa un pasaje de piano solo, con música dominada por un marcado lirismo que este exquisito músico eligió para animar la noche en la que seguramente los hinchas de Racing festejarán -de no mediar una fatalidad- su tan ansiado título. De paso, la experiencia resultará una prueba de sonido para el músico.
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