El Pepsi Music y un comienzo sin burbujas
The Prodigy cerró una jornada con sabor a poco
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Entre visitantes esperados, locales regresados y festivales con cientos de bandas, la relación entre oferta y demanda produce algunos puntos flacos como el de la primera jornada del Pepsi Music. Si bien las cerca de diez mil personas que fueron anteayer a ver a The Prodigy redondearon una concurrencia aceptable, la falta de platos fuertes dejó sabor a poco.
A diferencia de su anterior visita, en Creamfields 2005, no había un público raver a la espera del trío sino uno rockero, con algunos darkies y un puñado de militantes del viejo industrial. Y si lo que querían demostrar era que estaban tan vivos como en sus primeros años, lo lograron: sonaron potentes, impusieron el baile de principio a fin y hasta lograron que se produjeran algunos pogos. El "hombre laptop", Liam Howlett, se encargó de los sonidos marcianos y retrofuturistas y las voces de Keith Flint y Maxim Reality de arengar durante los 80 minutos de su set. Bueno, Maxim exageró un poco y su repetitivo "all my people" se incrustó como un loop en nuestros oídos.
Dicen que los vampiros salen de noche y eso es mentira. Cuando aún era día en el Club Ciudad y el riesgo-lluvia comenzaba a desaparecer, Los Siete Delfines tocaban en el escenario principal ante una concurrencia flaca pero muy atenta. Tanto insistió el combo capitaneado por Richard Coleman que al final se salió con la suya: al término de su impecable set se hizo de noche.
Denso y claustrofóbico, el rock que proponen Los Natas parece incorrecto para los festivales. Como sus antecesores L7D (aunque el trío de Sergio Ch se presentó en el segundo escenario), ellos no incitan a la gente con expresiones complacientes, pero sí lo hacen con una guitarra poderosa, una base incansable y el espíritu de una música que crea imágenes más contundentes que las palabras que puedan adornar las canciones.
Los más inquietos deambulaban por el predio hasta llegar al espacio de la isla, escenario del trío de chicas No Lo Soporto. Concentradas, se dedicaron a hablar poco y tocar mucho y hasta se enojaron con los que usaban su show para charlar con el que tenían al lado. "Para vos, que hablaste todo el tema", disparó con ironía la bajista mirando a los ojos del parlanchín.
Para festejar sus 30 años con el rock primal, el español Loquillo desplegó un repertorio de clásicos de su autoría y covers. Al borde de los 50, resultó simpático escucharlo cantar cosas como "tu madre no lo dice pero me mira mal". Interpretó a Cash, citó a su amigo Bunbury y entretuvo a una asistencia que no era propia y que sólo mataba el tiempo a la espera de The Prodigy. Sus seguidores tendrán una nueva oportunidad para verlo, mañana, a las 21, en La Trastienda Club.
Las características de banda de culto que pesan sobre varios de los grupos que tocaron en la primera jornada del festival, como Los Siete Delfines y Los Natas, quizás impidieron una concurrencia superior. Sin embargo, es bueno que se apueste por grupos locales que proponen un rock muy distinto al ya institucionalizado de "gorro, bandera y vincha".
La tercera jornada
- Escenario Pepsi. Faith No More (20.15), Carajo (18.35), Los Violadores (17) y Def con Dos (15.35).
- Escenario Claro. Die Toten Hosen (22.05), Cadena Perpetua (19.25), Bulldog (17.50), The Locos (16.15) y D-Mente (15).
- Escenario La Isla. Expulsados (21.20), No Relax (20.25), Héroes del Asfalto (19.40), Infierno 18 (19.05), Tristemente Célebres (18.30), Liquits (18), Trotsky Vengarán (17.30), Buenos Aires Karma (17), Bisonte Blanco (16.30), Noqan (16), Mottaytiro (15.30), La Trifásica (15) y Malos Aires (14.30).
- Reprogramación. La jornada de ayer pasó para el viernes próximo. El Club Ciudad de Buenos Aires es la sede de todos los días.




