El tercer y último acto de noción de Lucas Marti
El músico acaba de cerrar una trilogía de discos con el material más personal de su prolífica carrera
1 minuto de lectura'
Lucas Marti promete que sí, que este es el tercero y último acto de noción. Luego de Primer y último acto de noción (2005) y de Segundo y último acto de noción (2009), el músico acaba de editar la tercera entrega de esta trilogía que, confirma, llegó a su fin. Se trata de su sexto álbum como solista desde que decidió terminar con su banda A Tirador Láser (con la que, entre 1996 y 2004, editó cinco álbumes) y se suma así a una abultada discografía personal, de la que también forman parte dos discos bajo el nombre Varias Artistas (composiciones suyas en la voz de cantantes mujeres de su generación como Javiera Mena, Julieta Venegas, Juliana Gattas, Emme, Daniela Herrero y Mariana Baraj, entre otras), un EP (Por 200 años más) y la producción de dos discos para los que también compuso varias canciones: Quieto o disparo, el debut discográfico de su ex compañero de banda y amigo Migue García, y Amor en polvo, la última placa de su hermano Emmanuel Horvilleur.
Dice que cuando grabó el primero no sabía que habría una continuación, pero que cuando hizo el segundo, ya tenía en claro que iba a haber un tercero. "Estos discos tienen esas canciones que requieren de más escucha, donde me permito desarrollar más las letras. Todos tenemos distintas personalidades y me parece que el hecho de editar estos discos tiene que ver con aceptar también un costado mío que podría no mostrarlo, es como mi costado más reflexivo, por momentos más denso, más oscuro", confiesa Marti, con 34 años y flamante padre primerizo.
"Vas a intentar buscarle un sueño a un hombre perdido. Vas a explotar contra el montón ahorrando dejar heridos. Tu padre pregunta en qué falló y tu madre se ablanda frente a un hijo. El caos es pacto entre el silencio y tus sentidos. Pelearme con cada yo interior, es sano y me tiene vivo", casi recita en "Trato con el diablo", el tema que abre esta hipnótica tercera entrega de sus actos de noción. Un viaje sonoro y lírico que intenta llegar al futuro y al pasado al mismo tiempo, cruzando la esencia de Moris con el espíritu de Björk y a la vanguardia tecno-sonora con el fogón. Error y precisión, razón y pasión.
"Aparentemente hay formas de llegar hacia una idea que uno tiene en la cabeza de manera técnica, pero yo nunca pude manejar eso –asegura–. Por ahí tiene que ver con cierta confianza en mí mismo. Uno no sabe bien de dónde viene, pero me imagino que debe venir de lo familiar. Si tenés el okey de tu familia para hacer determinadas cosas que quieras, uno se va a mandar con más seguridad. Eso siempre lo tuve a favor, como para poder mandarme descaradamente."
Lucas es hijo de Eduardo Marti, conocido como Dylan, fotógrafo y compadre de andanzas creativas y de las otras de Luis Alberto Spinetta, y acompañó el despertar musical de su hermano Emmanuel y su "primo" Dante Spinetta desde aquel grupo fantasía de niños pre-Illya Kuryaki que con el nombre Pechugos grabó el tema "El mono tremendo", incluido en el álbum del "Flaco" Tester de violencia (1988).
"Mi acercamiento a la música fue algo muy intuitivo y, por lo tanto, también de mucho error, porque uno no tiene el conocimiento teórico y no sabe qué es lo que está bien y qué es lo que está mal –sugiere–. Cuando era muy chico, conocí bandas que se permitían un montón de errores. Hay un disco de Snakefinger que se llama Manual de errores. Ese tipo de música me hizo entender que se puede traspasar barreras y que no se sabe qué es lo que está bien y lo que está mal. Yo no sé nada de música, pero también entiendo que no es lo más importante."
En Tercer y último acto de noción, el bajo y los sintetizadores distorsionados se reparten el protagonismo de las canciones con la guitarra y la voz. "Quería meter la voz por debajo de los instrumentos. Como sé que no tengo «la» voz cautivadora, puedo experimentar grabando una vez con la voz más baja, otra con algún efecto. Sé que no es el foco de atención principal."
–Hay muchos músicos de tu generación, talentosos y con una extensa obra detrás, que no logran imponerse popularmente. ¿A la generación de treintaypico les cuesta más llegar o no quieren ocupar ese lugar?
–El "todo el mundo" a mí nunca me interesó. No me interesaría que gente que por ahí no escucha música me reconozca. Sí me gustaría que me reconociera más gente que está interesada en la música, pero no cualquiera. Creo que esta generación por ahí tiene más claro que no es necesario mostrarse tanto de más. Los músicos de mi generación no irían al programa de Tinelli como fue Calamaro. Porque ahí también hay mucha locura, mucha desesperación por tratar de mantener un lugar de la manera que sea. Me parece que se han rescatado ciertos valores. Aunque siempre parezca que las cosas van para peor, creo que mi generación, la de 2000, rescató un montón de valores que se habían perdido en los 90; valores de la canción, el valor de encontrarse con otros músicos, de tener proyectos sustanciosos, con continuidad, aunque del otro lado no haya una respuesta importante.
LETRA Y MÚSICA
34 Años
Discografía
Con A Tirador Láser: Tropas de bronce (1996), Sunburst (1998), Braiatan (2001), Otro rosa (2002) y El título es secreto (2004). Como solista: Simplemente (2004), Primer y último acto de noción (2004), Tu entregador (2006), Pon en práctica tu ley (2008), Segundo y último acto de noción (2009), el EP Por 200 años más (2010) y Tercer último acto de noción (2012). Con Varias Artistas: Papá (2007) y Se puede (2011).
Un verso
"Sólo vos, una parte inmensa de esta población, va a entender la frase. Tímido, guarda el personaje, piensa en más, no en cómo borrarte" (de "Nunca, pero nunca más", incluida en Tercer acto...).
Una frase hecha
"Cuando empezamos a hacer música, a nivel tecnológico-sonoro ya estaba todo hecho. Nosotros fuimos la primera generación del collage, tuvimos que tomar todo lo que había e intentar hacer algo con ese rejunte" (entrevista con LA NACION, en 2010).
"Es el más talentoso de su tiempo"
Fernando Samalea
Músico
"Ya a sus quince años era todo un creador, con evidente bagaje de planes e imaginación para diseñar discos futuros. Cargaba con naturalidad herencias e influencias de alto calibre y sabía tanto de rock argentino como de músicas de todo tipo, desde Residents, Gino Vannelli, Devo o Steely Dan a Captain Beefheart. Lo conocí en el estudio cuando trajo –¡de uniforme escolar!– su tema «Las patadas de siete dragones» para el disco de Montecarlo Jazz Ensamble. Desde entonces a su reciente Tercer y último acto de noción, no paró. Me parece el más talentoso de su tiempo, lejos. Él es artista-compositor-productor-músico: un gran guitarrista, con clase y resto para abordar cualquier instrumento con solvencia. Sus canciones y videos son únicos, de un estilo maravilloso que sigue cosechando seguidores. La forma de decir sus letras, que desarrolló y perfeccionó con el tiempo, me resulta buenísima. Ojalá logre el merecido lugar. Tiene con qué."
<b>PARA AGENDAR</b>
- 1
- 2
Qué dijo Mónica Gonzaga sobre Julio Iglesias, su expareja
3Moria Casán se mostró indignada por el anuncio de casamiento de Lali y aprovechó para criticar a Pedro Rosemblat: “No lo quiero”
- 4
Cómo será la serie sobre El robo del siglo: los actores, la dupla “marginal” y una figura internacional tentada


