Encuentro íntimo y babasónico
Una propuesta para fanáticos, que parece cerrar un ciclo de la banda
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Y un día Adrián Rodríguez fue Dárgelos y se empecinó en decir las cosas que nadie dijo en una canción rock. Y entonces marcó un hito que trasladó a un puñado de músicos del suburbio al centro, de los márgenes al mainstream . Tan freak y tan popular, como alguna vez lo interpretó el mismo Dárgelos en una canción. "¿O los engañamos a todos o el mundo cada vez se parece más a nosotros? Por ahí la gente está loca y nosotros estamos dando el parámetro de lo que es mainstream y, en un punto, están todos engañados, ¿no?", teorizó años atrás el cantante, y los conciertos del fin de semana en Vorterix sustentan en parte su arrogancia. Una autocelebración de banda y fans que encontró en la intimidad del teatro de Colegiales su tiempo y su lugar.
Una adolescente canta poseída eso de "ahora dejame que maneje un sauna y me vista de fauno, no lo tomes mal"; otra, un poco después, recita al oído de su novio aquella frase que cuestiona "¿cuál es? Hacerte muy putita, probar tu galletita con toda devoción"; enseguida, un lánguido joven grita al techo del teatro el verso que confiesa: "Que atrevido fui al iniciarte en la verdad, yo radiante, vos tan dispuesta... Soy hermoso, soy hermoso, soy hermoso, y el mundo sonríe conmigo". Dárgelos los acompaña a todos desde arriba del escenario.
"No es muy importante lo que cuenta uno, sino cómo lo cuenta", ha sido una de las máximas de este compositor y cantante y performer indecente, amante del artificio, envuelto en un mundo subjetivo desde hace veinte años aproximadamente. Sin dudas, ése ha sido uno de sus secretos. ¿El otro? Una banda con espíritu psicodélico que exploró el entramado pop hasta hacerlo propio y que en este ciclo de conciertos íntimos se luce en plan orquesta popular.
Incluso, a pesar de la estirpe rockera que Babasónicos le quiso imprimir a esta serie de shows desde el agregado de algunas canciones de los 90 a su lista de temas, que el jueves, el viernes y anteanoche comenzó con "Calmado, matamos al venado", de su álbum rojo, Babasónica .
En su primer fin de semana como residente en el teatro Vorterix (repetirá a fin de mes), Babasónicos ofreció un set de poco más de una hora y media, apoyado como siempre en sus más recientes composiciones (el recambio generacional de sus fans logrado en la última década así se lo pide), sumando algunas sorpresas rejuvenecidas extraídas del gran arcón de la canción de la banda.
Así, Anoche (2005), Mucho (2008) y principalmente A propósito (2011) se llevaron más de la mitad de la lista y el rescate de viejos temas de su vasto repertorio fue recibido por el público (mayoritariamente femenino) como una pequeña bendición, como sucedió en el bloque compuesto por "El shopping", de Miami ; "Once", de Infame, y "Su ciervo", de Dopadromo .
Dárgelos hace lo suyo y se aprovecha de la cercanía de sus seguidores para explotar su histórico histrionismo. La banda (ya consolidada con Gustavo Torres, en bajo, y Carca, acompañando en instrumentos varios) logra la combustión necesaria para encender a los fieles casi sin despeinarse. ¿El chiche? Una pantalla de recorrido cuadrilátero que cuelga desde el techo que fue el deleite de los que estuvieron bien cerca del escenario.
Hay señales y gestos que hacen de esta serie de shows una suerte de cierre de ciclo, una invitación a disfrutar el momento más que a dejarse llevar por el caos, como rezan los afiches. A fin de cuentas, como sugiere Dárgelos, esto no son más que formas náufragas viajando a la deriva al encuentro con la nada misma.
PARA AGENDAR
- Babasónicos: continúa con su serie de conciertos "íntimos".
Teatro Vorterix, Lacroze y Alvarez Thomas. El 29 y el 30 de este mes, a las 21.
Entrada: $ 130.




