
Entre el show y la polémica
El empresario jamaiquino trajo a Gloria Gaynor y Duran Duran a la Argentina
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Se muestra incómodo. La propuesta de hacer una foto fuera de su oficina le molesta. "Es para que la gente vea que está trabajando en Buenos Aires", argumenta LA NACION. "Todo el mundo sabe que estoy en este país y que tengo nacionalidad argentina. A Cristina Kirchner nadie le hace fotos en la calle para demostrar quién es", responde.
El que ofrece esa respuesta y se compara con la presidenta electa, aunque finalmente accederá a fotografiarse, es Emile Maxim Saint Patrick Higgins o Max Higgins -su nombre artístico-, empresario de origen jamaiquino que tiene su empresa, Higgins Warner, en la Argentina, a la que llama "tierra de oportunidades" para los negocios. Dice ya haber invertido 17 millones de dólares en distintos proyectos; la mayor parte de ese dinero, asegura, está en World Football Idol , suerte de reality que buscará al nuevo ídolo del fútbol y tiene entre sus impulsores a Diego Maradona y Gabriel Batistuta. La otra gran apuesta es Walt Disney Mundo, un parque de diversiones similar al que está en Orlando, pero en San Pedro.
Su vida en Buenos Aires, adonde llegó a fines de 2005, parece de ensueño: vive con su esposa -que espera su primer hijo- en un edificio en Puerto Madero, se traslada a San Pedro en helicóptero y dice haber comprado recientemente un Lamborghini. Pero las cosas eran más difíciles hace un año cuando, según el propio empresario, viajaba en colectivo y dormía en un hotel de cuatro estrellas. El 30 de junio de 2006, Higgins se presentó en persona y sin conocer a nadie, en el diario LA NACION porque se sentía estafado: denunció un robo y la pérdida de una computadora personal en un colectivo. Según su relato, le habían robado 30.000 dólares de su habitación en el hotel Bisonte, y luego perdió una computadora en un colectivo. En ese momento LA NACION fue al hotel donde dijeron que, en efecto, Higgins estaba alojado allí, pero que debía 5000 pesos y que no sabían nada de un robo. Hoy, según informaron en el hotel, hay una causa judicial entre Higgins y el Bisonte. "Fue una mala experiencia, pero no quiero hablar de esto porque perjudica al turismo", es su única explicación.
Higgins nació hace 37 años en Jamaica. Su padre fue un ex jefe de la policía y su madre tenía tiendas de belleza, donde él trabajó en su juventud. "Parte de la plata que hoy tengo ha estado en mi familia por generaciones", dice. A los 11 años empezó su primer negocio cortando el pasto a los vecinos; a partir de los 20 trabajó en compañías discográficas hasta que creó la propia: Higgins Warner.
En Internet su nombre recién figura vinculado a lo que fue su siguiente emprendimiento, Max Higgins Warner Fashion Rock, un reality show en Jamaica con estrellas de rock y modelos. Después fue el turno de la Argentina. "Mis inversiones para este país no tienen límite", dice. Sólo en el proyecto de Walt Disney Mundo promete una inversión de mil millones de dólares, que vendría de la mano de "inversores árabes y europeos". Hasta ahora, en San Pedro confirman que se vendieron 132 héctareas en un millón de dólares y que Higgins se reunió con el intendente, Mario Barbieri. "Acá vino una comitiva de 20 personas en tres helicópteros. Había traductores y personas con turbantes", describe un funcionario del municipio.
"Son los mismos inversores que creen en el World Football Idol . Están viendo que el proyecto es un éxito, que se convirtió en internacional y que logré convencer a Maradona y confían en mí. El éxito atrae al éxito".
Se define como un hombre con espirítu emprendedor y promete grandes inversiones pero sus proyectos están rodeados de polémicas. Probablemente, el más controversial sea Walt Disney Mundo SA Inc, el parque de diversiones que copiaría el concepto de los de la multinacional estadounidense -casi- homónima. "Queremos que supere al Walt Disney de Orlando", desafía. Con una inversión total de mil millones de dólares el empresario promete que la mayor parte de las 132 héctareas del campo que compró en San Pedro estarán cubiertas, para "evitar el frío del invierno argentino". Asegura que estará abierto las 24 horas del día, los siete días de la semana, y que empleará a 600 personas.
The Walt Disney Corporation comenzó acciones legales y el 16 de noviembre pasado la Justicia le dio la razón a la multinacional: por orden del Juez Federal de San Nicolás Carlos Villafuerte Ruzo se suprimieron con aerosol los carteles y las referencias a la empresa Walt Disney. "No están contentos con que pudimos registrar el nombre de Disney en Delaware (muestra un papel que lo certifica). Esto no es igual, es similar y eso es lo que atrae la atención de inversores y turistas", se jacta Higgins.
En Mar del Plata comenzó la otra polémica. En mayo de este año, Higgins alquiló el estadio Mundialista, con capacidad para 42.000 personas, para buscar nuevas estrellas con el World Football Idol . Pero apenas hubo una decena de participantes y no más de 300 personas en las tribunas. Lejos de la decepción, Higgins completó el pago del alquiler y duplicó la apuesta: reservó el estadio polideportivo para el 28 de julio y cumplió con todos los pagos y garantías que le exigió la comuna. Inundó de publicidad los medios, la cartelería de vía pública, trajo a Gloria Gaynor, al grupo musical Los Nocheros, a la cantante Soledad Pastorutti, a la modelo Pamela David y a Diego Maradona en una velada que tuvo 4500 personas que ingresaron al donar un alimento no perecedero que luego se destinó a comedores infantiles de la ciudad.
Durante todo el evento, Higgins se paseó en un Lamborghini Diablo color champagne valuado en 350.000 dólares. El 15 de agosto, su relación con ese auto motivó un problema policial. Personal de la División Sustracción de Automotores de la Policía Federal retiró de las cocheras del subsuelo de un edificio situado en Encarnación Ezcurra ese auto, donde vivía un ciudadano jamaiquino identificado como Max Higgins.
El Lamborghini, según le informaron en ese momento fuentes policiales a LA NACION, tenía orden de secuestro por la denuncia de una persona que decía que el auto había sido entregado en comodato y no había sido devuelto por Higgins.
La versión del jamaiquino es distinta: "Yo fui la víctima de ese caso. Fue una extorsión porque compré el auto en más de 300.000 dólares y no lo tengo. El juez me dio la razón -muestra un papel que así lo dice- pero el auto tenía orden de captura en México y no me lo pudo devolver. Me tuve que comprar otro Lamborghini".
Proyectos
- Estadio: Higgins dice ya haber tenido contactos con el gobierno marplatense y con sus inversores árabes para construir un estadio cubierto para 100.000 personas. Se llamaría Maradona Higgins Corporate (MHC).
- Cine y música: su entrada en el mercado cinematográfico argentino vendría de la mano de la música: quiere producir bandas de rock.
- Aerolínea: Higgins calificó a la Argentina como una "tierra de oportunidades" en donde falta, por ejemplo, una aerolínea local.
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