Esa música nómada de los Balcanes
El interés por los sonidos de la región posibilitó la edición local de Taraf de Haïdouks
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La visita actual de Kusturica y su No Smoking Orchestra, liderada por el carismático Nelle Karajilic, y la bastante reciente de Goran Bregovic con su Weddings and Funerals Band han despertado un creciente interés por la música balcánica.
Pero quien tenga interés en ir hacia las raíces de este género puede optar también por comprarse "Band of gypsies", el último trabajo de Taraf de Haïdouks, una banda de auténticos gitanos de Rumania.
El grupo, integrado hoy por trece músicos, está liderado por Neculae Neacsu, violinista y cantante de más de setenta años, aunque junto a él conviven músicos de todas las edades, a partir de los veinte, como en los carromatos y caravanas de este pueblo nómada.
A esto se debe, también, la formación de la banda, con instrumentos fácilmente transportables. Violines, violas, flautas, acordeones y platillos y hasta la habilidad de quien tiene a su cargo el contrabajo, para tocar andando, yendo y viniendo, acompañando cortejos fúnebres, siguiendo a las novias, alegrando los bautismos o festejando la cosecha del año.
No hay para esta gente la idea de concierto, de sentarse a escuchar música, sino que ésta acompaña las situaciones clave de la vida. Un trabajo que ha recaído, desde hace siglos, en los nómadas gitanos. A la tribu romaní, siempre perseguida y mal vista, le han tocado en suerte, en general, los trabajos sucios, duros o peligrosos, tanto en términos físicos como por razones mágicas. La música está entre estos últimos, ya que, según esta cosmovisión, los músicos (llamados lautari), gitanos o no, son quienes están en estrecho contacto con el mundo de las fuerzas espirituales.
Este disco, el cuarto de Taraf de Haïdouks, fue grabado en vivo en Bucarest cuando, en diciembre de 2000, tocaron por primera vez en esa ciudad. Es que, aunque desde principios de los noventa la Europa occidental ya estaba rendida a sus pies, en la capital de su país todavía los miraban con desconfianza y los veían como unos gitanos un tanto desprolijos de Clejani, el pueblo cercano al que pertenecen.
A la banda habitual se sumaron para este concierto otros representantes de la música gitana de los Balcanes: la Koçani Orkestar Brass Band, banda de vientos de Macedonia; Filip Simeonov, clarinetista de Bulgaria; Tarik Tuysuzoglu, percusionista turco, y la voz de Roger Manole. Con ellos tocan ritmos rápidos y alegres, baladas medievales, danzas con aires turcos y ese toque oriental de las voces, reminiscencia de las raíces que se extienden hastan la India. Una combinación que, para los oídos occidentales, caracteriza a la música de los Balcanes. También están aquí los temas lentos y nostálgicos, como "Absinth I drink you, Absinth I eat you", una doina, una de las más antiguas formas musicales de la zona a la que se ha denominado también blues rumano. Pero a los temas, siempre dentro de lo tradicional, los Taraf de Haïdouks les han ido incorporando arreglos propios que les dan un toque personal, como el del contrabajista Viorel Vlad, que logra un sonido que podría definirse como rockabilly arábigo.
El reconocimiento de Occidente se debió casi al azar, cuando dos músicos belgas (Stefan Caro y Michel Winter) escucharon un disco con música de aquella zona y decidieron viajar hacia allí para tomar contacto con ella. A pesar de que al llegar a Rumania les dijeron que ya no quedaban músicos gitanos vivos, descubrieron en la aldea de Clejani a cientos de ellos. Allí quedaron deslumbrados con el violinista y cantante Neacsu, al que encontraron viviendo en el cuarto de una caballeriza y que se reveló como una enciclopedia viva de la tradición musical de la zona, un saber oral que se había mantenido vivo a pesar del odio que el dictador Ceaucescu tenía hacia los gitanos.
Al proponerle armar una banda con la gente de la región, surgió Taraf de Haïdouks, nombre que idearon al combinar "taraf", que significa orquesta, con "haïdouks", bandidos a lo Robin Hood que han sido reiterados protagonistas de baladas medievales. Es que, además de un valor musical, este pueblo extraño, que no termina nunca de echar raíces, le ha dado la espalda a la escritura y toda su historia y su saber se transmite por vía oral, con la música como gran vehículo.
Ya como banda entonces, editaron su primer disco, "Musique des tsiganes de Roumanie", que inmediatamente se colocó en los primeros puestos de los rankins de "world music" europeos. Tocaron en los principales festivales (Montrezus, Womad, Barbican Center, etc.). En 1992 fueron invitados a tocar con Yehudi Menuhin. A ese disco siguieron "Honourable brigands, magic horses and evil eye" (1994), elegido, en Alemania, como el mejor disco de world music de 1995, y "Dumbala Dumba" (1997).
Ellos siguen viviendo allí, a pesar de tanto reconocimiento. Tanto que hasta David Harrington, del Kronos Quartet, dijo que era una de sus bandas favoritas. "Llevan a quien los escucha hacia la esencia de la música, a ese punto en el que el arco se encuentra con la cuerda y un mundo de acción se abre."



