
Esa rubia debilidad de la escena del jazz
La pianista, cantante y compositora canadiense actuará esta noche, en el Gran Rex, en su tercera visita
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Forma parte del pequeño círculo de músicos del jazz que trascienden las fronteras del género. La pianista, cantante y compositora canadiense Diana Krall es una de las caras más conocidas de la escena internacional. Swing arrasador, buena técnica, fortaleza estilística, voz sensual y un evidente glamour hacen de esta artista una de las atracciones que tiene el género.
Krall actuará esta noche, a las 21, en el teatro Gran Rex. Será su tercera visita al país y, en esta ocasión, presentará su último disco, que tiene mucho de repaso y, quizá, de revisión de su carrera. Para la artista, The Very Best Of Diana Krall habla de una necesaria mirada retrospectiva y en la cual parece regresar a su fuente, el swing.
Con 43 años y catorce discos editados, la pianista nacida en Nanaimo, Canadá, se mudó a Los Angeles luego de terminar sus estudios en Berklee (Boston), en los años ochenta. En esa ciudad californiana, estudió con el contrabajista Ray Brown y el pianista Jimmy Rowles, con quienes mejoró aspectos estilísticos y de relajación interpretativa. En 1990 volvió a mudarse, esta vez a Nueva York y desde allí comenzó a brillar en la escena jazzística con su trío.
Krall forma parte de una troika de personales y talentosas pianistas y cantantes como Norah Jones y Eliane Elias (que también actuará en Buenos Aires, el 18 del corriente).
De las tres, Krall es quizá quien se ha mantenido en un punto intermedio entre la tendencia cada vez más pop de Jones y la imperturbable mirada jazzística de la brasileña Elias.
Así, la canadiense ha sabido capitalizar su riqueza instrumental en pos de un acercamiento hacia la canción más de tono popular, como lo demostró en el disco The Girl In The Other Room .
Costello, el padre del año
Días atrás, Krall atendió a LA NACION por teléfono con voz relajada y ese suave susurro de sensualidad siempre presente; dijo estar alegre porque en esta gira la acompañarán sus dos hijos y su marido, Elvis Costello.
-¿Podemos imaginar que Costello subirá a tocar con usted al escenario?
-No, Elvis viene sólo en función de padre. Creo que quiere ganar el título de padre del año y creo que se lo merece [se ríe].
-Hablemos de su música: viene a presentar un disco compilatorio con lo mejor de su carrera...
-Vengo a hacer un repertorio que está bastante contenido en el último disco, The Very Best , y creo que es un buen momento para hacer este tipo de material. Además, habrá composiciones de otros trabajos a las que les guardo un gran afecto.
-Es un material que usted ya hizo en otras giras, ¿no se aburre? Y si es así, ¿cómo combate ese aburrimiento?
-No conozco la palabra aburrimiento. Mi mundo artístico carece de rutinas; por otra parte, el material que hacemos en la actualidad no está tocado de la misma manera. Aunque los repertorios puedan ser parecidos al de otras giras, le aseguro que la actitud con la que los interpretamos cada noche es diferente y eso le quita cualquier tinte de rutina. El repertorio creo que tiene una óptima variedad de estilos que hacen que el show tenga mucho movimiento. Es muy entretenido.
-Sobre su futuro, ¿cuáles son sus próximos pasos?
-Siempre tengo un disco en mi futuro y estoy trabajando en él. Tendrá condimentos de variedad estilística y mucho swing.
Krall comenzó a despedirse en la charla telefónica con una referencia a los vinos argentinos, de los que -asegura-, disfrutará en cuanto pise el aeropuerto de Ezeiza. "Son muy buenos y tengo ganas de probarlos, aunque seguiré también con mi habitual Scotch ", agregó.
La intérprete encarna dos aspectos que hacen a una artista especial: glamour y talento.





