
Falsos Profetas de la música
El grupo presentará esta noche en vivo su tercer álbum, "Tranquila, corazón"
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Una mesa de bar, un mantel cuadriculado, un sifón y una servilleta arrugada. "Y me decís que ese pobre infeliz te abandonó, que estás cansada del chamuyo de los hombres de esta ciudad. Pero yo te digo «vos, tranquila, corazón»." Un productor que "utiliza el error como recurso" y una banda que se la juega entero con un disco de rock que huele a tango y transpira porteñidad en cada canción, gesto o imagen.
A punto de cumplir una década de trayectoria under, el grupo Falsos Profetas presentará hoy, a las 21, en el teatro ND/Ateneo, Paraguay 918, su tercer álbum, "Tranquila, corazón", el primero en el que trabajaron con un productor externo, el compositor y guitarrista de La Chicana, Acho Estol. "Siempre habíamos tenido la duda de cómo sonaríamos con un productor y le tiramos una onda a Acho porque él había comentado que le gustaba lo que hacíamos. El utiliza mucho el error como recurso, lo explota y hace que suene bien sin que todo quede tan parejo", dice Martín de Elizalde, voz, piano y compositor de esos exquisitos y callejeros poemas hechos canción con los que la banda sorprendió a la escena ya en su álbum debut, "Vimos pasar el invierno" (2001).
"En esa época las compañías discográficas no nos querían fichar porque nos decían que teníamos demasiada letra, que estaba bueno, pero que no teníamos estribillos -recuerda Elizalde-. Nos decían que lo que ellos buscaban, sobre todo en la situación de caída libre en la que se encuentran las discográficas, es que uno haga una canción y que la gente se quede tarareando la melodía. Más allá de todo, me gustó que me lo dijeran y no que sean hipócritas. Por suerte seguimos con lo nuestro y a la gente le gustó, a pesar de no tener estribillos."
El guitarrista Agustín Goldenhorn sostiene que "la ventaja que tiene Martín como compositor es que te trae la canción prácticamente terminada, pero después, entre todos, terminamos de armarla".
Elizalde: -Son las libertades que te da el pop y el rock, porque por ahí si hacés música más colgada, componés temas de diez minutos y tenés muchas partes en una misma canción.
-¿Qué llegó primero: el sonido arrabalero/pop o las letras tangueras?
Elizalde: -Creo que tanto las letras como el sonido se fueron acomodando al mismo tiempo. Al principio las letras eran un poco más "Enrique Bunbury-Héroes del Silencio". Además, en estos nueve años fuimos encontrando nuestro sonido. Cada uno tenía sus gustos musicales, escuchábamos cosas distintas y de ahí fue surgiendo el sonido de la banda, como un intercambio de información.
Goldenhorn: -Yo escuchaba más que nada música inglesa y algo de tango, pero, por ejemplo, rock nacional jamás escuché mucho, incluso ahora.
Elizalde: -Y yo al revés, hasta los 21 años no escuché cosas en inglés. Empecé a tocar el piano y a querer componer canciones por Andrés Calamaro, que me partió la cabeza con el disco "Nadie sale vivo de aquí". Después tuve la suerte de tener un profesor de piano muy abierto, que me dijo: "Si querés ser concertista, tenés que estudiar mucho, pero si querés ser un intérprete de música popular, tenés que escribir tus canciones y tener un estilo propio, bueno o malo, pero tuyo". Y a mí, la verdad, no me gustaba la música clásica y siempre fui bastante vago. En esa época sólo escribía canciones porque me obligaba mi profesor de piano.
Falsos Profetas se completa con Nicolás Barderi, en bajo, y Santiago Romero, en batería, y esta noche contarán con la presencia en el escenario de Dolores Solá (La Chicana) y Manuel Moretti (del grupo platense Estelares) como invitados para la presentación de "Tranquila, corazón". "Este disco tiene muchas capas, más texturas. Quizás antes trabajábamos más con la espontaneidad. Teníamos todos los temas muy ensayados y eso también se nota", concluyen.





