Festival Buenos Aires Jazz 2019: al encuentro de otros públicos

Enrico Rava, un lujo dentro de un día con una muy buena programacón
Enrico Rava, un lujo dentro de un día con una muy buena programacón
Mauro Apicella
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17 de noviembre de 2019  • 02:02

Las historias del jazz y del tango (uno, en los Estados Unidos; el otro, en la Argentina) coinciden en la forma en que ambos se hicieron populares y luego perdieron adeptos, ya fuera por la aparición de nuevas músicas que cautivaron el gusto de la gente o por gestos endogámicos que los convirtieron en elitistas.

El jazz tuvo su época dorada de popularidad en la era del swing. Luego dejó los grandes salones y se refugió en clubes, con armonías y ritmos mucho más complejos. En Buenos Aires se replicó esa historia en menor escala y en su condición de elemento de importación, no como folclore urbano propio. Sin embargo, el siglo XXI trajo nuevos desafíos. Y en los 12 años que lleva el Festival Buenos Aires Jazz, instalado en la agenda cultural anual porteña, se aggiornó como expresión cultural. Hoy, el festival busca la interacción. De ahí que en una misma tarde puedan coincidir clases de baile y músicas de dibujos animados con conciertos del trompetista Enrico Rava o del pianista Harold Danko.

Si antes era una celebración de la música por la música misma, con la visita de muchos artistas que llegaban del exterior, durante tres o cuatro días, ahora busca que el público se involucre de otra manera. El sábado mostró una programación variada que tuvo la frutilla del postre en la actuación de Enrico Rava.

Don Rava tiene joviales 80 años, que se demuestran en la prolongación de sus trompetas y flügelhorns. ¿Qué sería eso? Su propia banda. Un grupo de muchachitos que seguramente tienen menos de la mitad de la edad de Enrico y que, puestos a las órdenes de este talentoso italiano, están perfectamente ubicados a la altura de las circunstancias. Rava y sus socios (Gianluca Petrella, trombón; Giovanni Guidi, piano; Francesco Diodati, guitarra; Gabriele Evangelista, contrabajo, y Enrico Morelo, batería) dieron un concierto maravilloso. El color empastado de flügelhorn y trombón le da un tono muy especial a la banda, que pasa de momentos verdaderamente furiosos a baladas con exquisitos lucimientos personales. También hay en este formato una búsqueda tímbrica que es más un ejercicio de propia vitalidad y juventud que una pretensión avant-garde. Hacen el jazz de los tiempos que les tocan vivir. Y Rava, que ha vivido varios tiempos del jazz, resulta un guía de lujo para sus músicos.

La oferta del sábado fue amplia. Aprender a bailar swing en una clase abierta con una pareja de Swing Out Studio, o luego de una mañana lluviosa disfrutar del sol y de versiones de jazz tradicional de temas de dibujos animados en la plaza que está frente a la Usina del Arte podía ser el mejor plan. Paris Jazz Club interpretó temas de distintas épocas para gente grande que, obviamente, alguna vez fue chica. Desde "La pantera rosa", de Henry Mancini, y "He's a Tramp", de Peggy Lee, hasta canciones de Los Simpson, Toy Story y un clásico de la canción francesa incorporado a Wall-E. También hubo momentos de stand up, aunque el swing del grupo, sin ser predominante, fue lo que se destacó.

Un rato después subió a ese mismo escenario la Big Nant (que no es un error de tipeo, sino la big band de Richard Nant). Con música propia, un sistema de dirección por señas y una formación que puede incluir bajo y contrabajo, batería y congas, además de una sección de brasses, Nant entregó un set original y ajustadísimo. Lo mismo se puede decir de las orquestas A Saidera y Artistry. Fue el gran día de las big bands, con formaciones de muy buen nivel y, sobre todo, con perfiles propios que no están ceñidos a estereotipos.

Cuando el cielo ya había ganado la noche, en la Usina del Arte el pianista Harold Danko revisitó su historia en versión de piano solo. Tocó temas que escribió en su juventud, experimentó, fue expansivo y reflexivo y también swingueó. Esta noche cerrará el festival con el Rich Perry Quartet, desde las 20.30, en el Auditorio de La Usina.

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