Foo Fighters: un álbum actual de espíritu retro

El 21 de junio, Dave Grohl, líder de Foo Fighters, compartió con sus seguidores la salida de un nuevo disco en una carta que publicó en su página oficial. "¿Se acuerdan de aquel descanso que nos habíamos tomado? Bueno, mentíamos. Hemos pasado los últimos seis meses preparando de manera secreta un enorme y nuevo disco de Foo Fighters". De esa manera, el grupo despejaba los rumores de separación y demostraba que está en movimiento, tras la lesión en la pierna de Dave Grohl, que lo obligó a terminar la última gira del grupo sentado en un trono.
Finalmente, el álbum sucesor del ambicioso Sonic Highways (2014), grabado en ocho estudios legendarios diferentes, llegó para ofrecer una panorámica diferente de Foo Fighters: Concrete and Gold tiene once canciones nuevas grabadas en los célebres estudios EastWest de Hollywood y fue producido artísticamente por Greg Kurstin, el mismo que metió mano en los últimos discos de Sia y Adele.
El nuevo álbum, según el propio Dave Grohl, "es la versión de Sgt. Pepper hecha por Motorhead". Sin embargo, el disco encierra otras citas indirectas a ese espíritu de época del rock y del pop lisérgico de los setenta de discos como Pet Sounds, de los Beach Boys, y Physical Graffiti, de Led Zeppelin. En Concrete and Gold, se respira ese aire en las guitarras distorsionadas que golpean de frente, capas de sonido, una base adrenalínica, voces e instrumentos procesados, baladas y melodías pop con estribillos épicos: una combinación perfecta para una banda de rock para estadios.
El grupo pisa diferentes territorios sónicos en este álbum y cuenta con participaciones especiales de Paul McCartney, Justin Timberlake, Lady Gaga, Jason Bonham (hijo de John Bonham, baterista de Led Zeppelin), Dave Koz y Alison Mosshart (The Kills). Sorprende desde el primer tema con el comienzo acústico y el sonido valvular de las irresistibles "T-Shirt" y "Run", tema que funcionó como el primer corte del disco y como puntapié inicial de este nuevo proyecto. Fue la primera canción que Dave Grohl compuso del disco, cuando estaba rehabilitándose de la quebradura de peroné y ligamentos. La canción es la perfecta combinación de esa furia metalera de la banda con una letra que resume en su estribillo la atmósfera que vive el mundo: "Despertate, corré por tu vida conmigo".
La banda suena convincente y rockera en canciones como "Make it Right" y "The Sky is a Neighborhood". El grupo puede pasar del sonido pesado de "La Dee da" a la psicodelia synt pop de "Dirty Waters", otra de las grandes canciones del disco, que parece mezclada por "Ziggy Stardust".
Concrete and Gold, también, incorpora elementos icónicos del grupo, como esa capacidad para transformar la furia en una canción épica como "Arrows" y recordarse como hijos de la generación beatle en la balada pop y acústica "Happy Ever After (Zero Hour)", un tema que parece salido del track list del Álbum Blanco.
Los Foo Fighters pueden sonar retro y modernos en "Sunday Rain", donde en la batería sientan a Paul McCartney, o pueden desatar un temporal sónico en "The Line", donde Dave Grohl mira a su alrededor y se pregunta: "¿Qué es la verdad si no una sucia nube negra saliendo de la nada?".
"Concrete and gold", tema que cierra el disco, es una cita a Pink Floyd y un tributo a esa vieja escuela del rock, pero pensando un álbum que refleje los tiempos que corren.




