Francis Hime, tributo a la canción brasileña
Presentación del pianista brasileño Francis Hime. Anteanoche en el Centro Cultural Recoleta.
"Mi querido amigo/ pensé en llamarte por teléfono/ pero la tarifa/ no tiene gracia", cantó el pianista brasileño Francis Hime, sonriente en "Meu caro amigo", durante su presentación en el Centro Cultural Recoleta, como cierre anticipado del cuarto festival Jazz y Otras Músicas. Un público cálido, como siempre, festejó un repertorio conocido por otras voces, pero que en Hime resultó no sólo familiar, sino también genuino en su sencillez interpretativa.
Conocido por sus músicas, Hime se presentó en Buenos Aires para hacer un material variado, pero que se atuvo a sus trabajos en sociedad con dos grandes poetas Chico Buarque y Vinicius de Moraes, en especial del primero, con temas como "Pivete", "Embarcação", "A noiva da cidade", "Pássara", el maravilloso "Atrás da porta", "Passaredo", "Luiza" y "E se", entre los más conocidos, escritos por Chico y musicalizados por el pianista, en los años setenta.
Se sabe que el piano no es de los instrumentos más utilizados dentro de la música popular brasileña. Con Hime, el rey de los instrumentos cobra una intensidad manifiesta; su espíritu armónico se sobrepone a esa sonoridad amplia y persistente incapaz de acercarse a la batida del violão arquetípica en el samba y la bossa nova, principales músicas que desarrolló durante su debut en el Recoleta.
Mientras que en la bossa nova propuso un tratamiento arpegiado de gran vuelo armónico, en el material de sambas se mostró como un pianista de enorme capacidad rítmica.
Su voz es pequeña y tiene claras influencias de Chico Buarque, en especial, la forma de su fraseo y como articula la entonación.
Se comunica fluidamente con el público; explica quién es el autor de cada letra, lo cual lo lleva a hablar del ánimo romántico de Vinicius y del poder de la palabra que tiene la lírica de Chico.
Algunos de los temas más festejados fueron "Tereza sabe sambar", con letras de Vinicius, y "E se" ("Y si..."), donde relata una serie de imposibles; por ejemplo, "Y si el océano se incendia/ Y si el teléfono funciona/ Y si el policía es gentil/ Y si el carnaval cae en abril/ Y si la plata no falta / Y si Botafogo sale campeón". El público festeja y sigue con palmas pequeños tramos del concierto.
La música de Hime es conocida, pero en el piano y tocada por su autor, como por ejemplo "Atrás da porta", mostró un espíritu algo diferente, sin la dramaticidad que le imprime Chico en su interpretación; algo similar ocurrió con el material compuesto en sociedad con Vinicius, que sonó casi aéreo, sin esa fuerza que el poeta le transmitía desde su aguardentoso canto.
Antes cantó "Embarcação", con unos profundos claroscuros en su voz que le dan una desconocida expresividad a este tema.
"Sem mais adeus" habla del miedo a la partida del ser querido. La letra de Vinicius encontró en las armonías de Hime un mensaje fuerte en el que los arcos de tensión muestran una lucha entre el dolor y la esperanza. "Luiza" es un canto de amor por la hija en la que la alegría de este compositor carioca baja del escenario y toma al auditorio que colmó la sala del Recoleta.
Toca en medios tiempos. Su música tiene arreglos que mostraron su pasado clásico; su manera de resolver las vueltas tiene señales que provienen de un mundo que se podría definir como de erudito-popular.
La actuación de Hime dejó sabor a poco y dejó en el aire la promesa de regresar con más de esas historias musicales.




