Música para pasar el G-20: Gabriela Torres, la cantante que sorprende en la escena tanguera

La cantante Gabriela Torres grabó "Volver con sol" para evocar uno de sus mejores discos
La cantante Gabriela Torres grabó "Volver con sol" para evocar uno de sus mejores discos
Mauro Apicella
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28 de noviembre de 2018  • 17:32

Dos décadas pasaron desde que Gabriela Torres publicó Círculos de fuego, ese gran disco de tangos nuevos, con temas de su padre Hipólito y de un letrista sobresaliente: Adrián Abonizio. Eran los noventa, el final de una era para el mundo y la nueva oportunidad para el tango. En ese clima finisecular muchos veinteañeros y treintañeros también comenzaron a hurgar en las raíces del género y a crear temas nuevos.

El año pasado Gabriela sintió que tenía que volver a cantar tangos después de casi 20 años, pasar por los clásicos de la manera como hoy le sale cantarlos y releer esas letras de aquellos tangos que en los noventa fueron nuevos.

"Algunas de las letras que grabé se habían terminado de escribir un día antes!, dice a pocos días del concierto que dará el viernes, a las 21, en CAFF, Sánchez de Bustamante 772, con las nuevas versiones que incluyó en su flamante disco Volver con sol-. Es justamente el vals "Volver con sol" una de esas joyitas que grabó hace 20 años. "No sé si en aquel momento terminé de digerir las metáforas de Abonizio. No tuve tiempo de pasarlas por lo más profundo. Y hay temas como 'Amor y espanto' que hoy se recontextualizan en un clima social bastante particular".

Lo primero que se escucha antes de los acordes iniciales del bandoneón y de la voz de Torres es el audio de la represión en las puertas del Congreso Nacional durante las sesiones en la que se votó la reforma previsional. "Amor y espanto" habla de Buenos Aires (como lo hacía Eladia Blázquez, pero en el fin del siglo), de esa ciudad que no se puede dejar aunque se viva "en un cine de terror".

"Creo que esas canciones tienen toda la actualidad. Aunque peque de soberbia y aunque eso le correspondería más a los autores, en ese momento creo que generamos clásicos de otro momento. Son atemporales y tienen toda la actualidad. Pasaron con toda dignidad la prueba del paso del tiempo", dice Gabriela.

El disco Volver con sol es la lectura 2018 de esas canciones de Abonizio ("Amor y espanto","Volver con sol" y "Grafitti de las almas"), de clásicos inoxidables como "Melodía de arrabal", "Nieblas del Riachuelo" y "Naranjo en Flor" y de un par de piezas de Torres, que están muy a tono con el resto del disco. Porque es, en su esencia, un disco de guitarra y voz con algunos accesorios que terminaron convirtiéndolo en un CD de dúos donde la cantante dialoga con instrumentos como bandoneón, flautas o sitar. "Lo vi como un disco austero pero no en el sentido de pobre sino como una manera de mostrar lo que soy. Es lo que puedo hacer sobre el escenario con la guitarra. No soy guitarrista pero me transformé en una digna acompañante de mí misma. Es un disco al que le tengo mucho cariño. Fue hecho con esfuerzo y convicción por una necesidad expresiva. Bueno, yo tardo tanto entre un disco y el siguiente que siempre terminan siendo una necesidad expresiva -se ríe-. Volver con sol es grabar tango después de 20 años, desde un lugar luminoso y no como recurso de marketing."

La cantante Gabriela Torres grabó "Volver con sol" para evocar uno de sus mejores discos
La cantante Gabriela Torres grabó "Volver con sol" para evocar uno de sus mejores discos

Si hace dos décadas el productor Afo Verde la impulsó a grabar Círculos de fuego, esta vez fue Diego Pérez (Tonolec, Nación Ekeko) el que le insistió en este formato y con el repertorio. Gabriela tiene, como hace 20 años, la misma voz fresca, sin afectaciones, sin impostaciones ni rastros típicamente tangueros. Esa fue una de las claves cuando publicó su Círculos de fuego y lo sigue siendo en un presente muy sincero y coherente plasmado en Volver con sol.

Los viajes por Europa y por la India y la presencia de su hijo, Luciano Vitale, que hace 20 años era chico y ahora es un veinteñero que la acompaña en varios temas, son parte de ese presente con sol. "El año pasado me tomé medio año sabático. Hice un viaje de seis meses. Fui a India y Nepal. Estuve cuatro meses viviendo en Europa. Antes de irme llamé a la gente de la Sony, porque yo grabé Círculos de fuego con BMG que actualmente es la discográfica Sony. Pero ni me contestaron. Por eso me llevé el disco sin masterizar a Barcelona y allá lo editó Discmedi."

¿Tiene mejor recepción en Europa o en la India, donde hasta hizo giras? No pero acá hay cierto exitismo -asegura-. No se si afuera no lo hay o yo soy más desprejuiciada. Afuera uno es siempre alguien nuevo y eso te hace ser más fresca. Lo que sí pasa afuera, aunque Europa no está en una fiesta, es que hay más holgura y despreocupación al momento de editar discos".

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