Gustavo "Cuchi" Leguizamón: telúrico y modernista
Una lectura actual de su obra según Pablo Márquez y Quique Sinesi
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"Con cada programa que hago intento contar una historia. Desde que salió mi disco de Cuchi Leguizamón me han pedido que toque esta música. A veces han sido programas totalmente dedicados a sus músicas; otras, programas mixtos. Bach y Leguizamón. Es increíble: en cualquier tipo de contexto la música del Cuchi funciona porque tiene múltiples niveles de lectura y eso, para mí, es signo de que hay una materia interesante y cierta genialidad de invención."
Pablo Márquez desmenuza con palabras la música del genial artista salteño. Pasado mañana presentará en nuestro país el disco El Cuchi bien temperado, que grabó para el sello alemán ECM. Será a las 18, en la Usina del Arte, en un doble concierto en el que también estará el dúo integrado por otro guitarrista, Quique Sinesi -acaba de publicar el segundo volumen de Cuchichiandos, también dedicado a la obra de Leguizamón-, y la cantante Silvia Iriondo. Todo esto dentro de un ciclo que se llama, justamente, Planeta Cuchi Leguizamón.
El de este músico es el típico caso del que se apasiona por lo lejano. "Claramente hay un fenómeno de fascinación por lo que está lejos y es exótico -confiesa-. Lo que a mí me resultaba exótico y me hacía viajar era la música clásica. Y esa fue mi formación." Jujeño de nacimiento y salteño de crianza, cuando vivía en Salta su pasión era la música académica europea. No existía empatía con la folklórica del noroeste argentino ni siquiera con la de su profesor de historia en el Colegio Nacional, Gustavo Leguizamón.
Pablo fue un buen alumno de guitarra clásica; primero en Salta, luego en un conservatorio porteño, y a partir de 1988 en Francia, donde se perfeccionó mediante varias becas. Hoy reparte su tiempo entre las clínicas de guitarra que da una vez al año en su Salta de infancia, su labor docente en la prestigiosa escuela de música de Basilea, su flamante estreno discográfico dedicado al Cuchi, y los conciertos de música antigua y contemporánea (hasta recibió las instrucciones de Luciano Berio, cuando abordó la primera grabación que existe de la adaptación orquestada de la "Sequenza XI" para guitarra, del compositor italiano, conocida como Chemins N° 5).
Volvemos al folklore. "Cuando me refiero a cierta genialidad de invención en la obra del Cuchi lo digo tanto por la profundidad como por todas las referencias que marcan línea en su música. Claramente toma la armonía de Debussy y Ravel, y las desarrolla; de los músicos del jazz y de la música popular del Brasil, y muestra referencias escondidas de Schönberg. Si extraes la línea melódica de la «Zamba del Carnaval» y la cantas sin contexto armónico te suena algo rarísimo. Analicé lo que sucede con esa melodía y me di cuenta de que estaba ahí la totalidad del espectro cromático. ¿El Cuchi lo hizo intencionalmente? No lo sabemos, pero ahí está. Y después te sale con una chacarera atonal. Y sé por sus hijos que se conocía el tratado de Schönberg de memoria. Esos niveles hacen que la cosa sea tan rica sin perder el color local. Y ese es el milagro de la música del Cuchi. Una alquimia tan perfecta entre lo telúrico que siempre está ahí y un modernismo impresionante. Escuché muchas versiones de sus temas. Y noto que, sobre todo los cantantes, muchos cambian las melodías y, en lugar de enriquecer las piezas, las empobrecen al simplificarlas. Cuchi era un músico hipersofisticado."
¿Cómo se conecta un disco de temas de Cuchi con el Clave bien temperado de Bach? Porque a eso hace referencia el título del CD. Márquez había grabado para ECM un disco solista de música del Renacimiento con obras de Luis de Narváez, a contrapelo de la moda de los instrumentos antiguos. Tiempo después lo llamó Manfred Eicher (director-fundador de ECM) para pedirle un CD de música argentina. Y enseguida surgió la idea de tomar la obra del Cuchi.
Pero no llegó tan fácilmente al proyecto de 24 tonalidades, como referencia al Clave bien temperado bachiano. "Primero me dediqué a conocer todo lo que Cuchi hizo para luego elegir. La primera constatación fue que más de la mitad de sus temas son zambas -explica el guitarrista-. Entonces decidí incluir ocho y otros ocho temas que las alternaran, como chacareras, carnavalitos y cuecas. Y recién entonces pensé en no repetir ninguna tonalidad; 16 diferentes. Pero un día no podía terminar un arreglo en Si bemol Mayor de la cueca «La chilena y el solterón», intenté varias cosas y me salió una modulación que me llevó a esta idea del disco. Ese tema tiene cuatro tonalidades. Y como estaba a un paso de completar el ciclo, eso mismo repetí en los arreglos que faltaban. Así quedó este Cuchi bien temperado de 24 tonalidades."
Cuchichiandos, de Quique Sinesi
Quique Sinesi tiene un nuevo volumen de su trabajo dedicado al compositor Gustavo "Cuchi" Leguizamón, Cuchichiandos. No faltan exquisitos temas del homenajeado ("Bajo el azote del sol", "Cartas de amor que se queman", "Cantora de Yala" y "Coplas del regreso", entre otra decena de títulos) y tampoco su voz. Porque Sinesi rescató del disco que Leguizamón grabó en vivo en Europa, en 1991, fragmentos de recitados de las "Coplas para el caballo que muere" y la "Zamba del espejo". Parte de este repertorio se escuchará en el concierto de Sinesi con la cantante Silvia Iriodo, pasado mañana, en la Usina del Arte.
Planeta Cuchi Leguizamón
- Pablo Márquez y el dúo Quique Sinesi-Silvia Iriondo
- Pasado mañana, a las 18.
- Usina del Arte, Caffarena 1. Gratis, con previo retiro de entradas.




