
Hay que animarse a más
El cantante le dijo a sus fans que es bueno "hacer el ridículo"
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Ricky Martin puede hacer lo que quiera porque las chicas lo quieren a él. Hacía un largo rato que el cantante portorriqueño no se presentaba en la Argentina y su paso por el Sur fue breve: sólo una actuación en el Luna Park, la que dio anteanoche.
De ahí que en la mañana del sábado las fans más aplicadas estuvieran acampando frente al estadio. Después del mediodía ya era numeroso el grupo de chicas refugiándose de la lluvia bajo los techos del Luna, y para la tarde había filas de un par de cuadras a la espera de que se abrieran las puertas.
Después de dos décadas de carrera , decidió tomarse unas vacaciones para viajar por el mundo y alejarse de las presiones. Al tiempo regresó al ruedo discográfico. Preparó un disco con canciones en inglés y cuando lo tenía casi terminado se dio cuenta de que estaba en deuda con su público hispanohablante. Entonces cambió de idea y comenzó a pensar en un CD en español. Publicó "Almas del silencio" y después, en inglés, "Life". Así, llegó a fines de 2005 con un nuevo CD y una gira que continuará durante 2006 y 2007. "Ya no tengo que demostrarle nada a nadie", decía el intérprete de "Livin´ la vida loca" apenas comenzó el tour. "Salgo de gira porque quiero, no porque tenga que hacerlo." Cualquiera sea el motivo, se está poniendo al día con su audiencia y continuando algunas tareas con las que se comprometió durante sus vacaciones del mundo de la música. Parte del dinero recaudado se destina a programas de ayuda a víctimas del tsunami y Katrina y a organizaciones que luchan contra el abuso y la explotación de niños.
De regreso
Al promediar el show de anteanoche, Ricky dijo que había estado alejado de los escenarios porque lo necesitaba: "Trabajo desde los 12 años", aclaró este ex adolescente del grupo Menudo, que ya anda por los 34.
En menos de dos horas despachó temas de sus dos últimos CD y matizó el repertorio con sus grandes éxitos. Destinó un bloque a las baladas, se sentó a un cajón para sumarse a la percusión y acompañar las guitarras de toque flamenco de "Jaleo", coqueteó en "I am" con la chica que hace los coros, derritió los corazones de sus seguidoras con "Fuego contra fuego" y reservó "La bomba" para los últimos minutos de actuación.
"Estamos aquí para olvidarnos de los problemas del hogar, del trabajo, y de una p... guerra en Irak que no viene al caso. Hay que animarse a hacer el ridículo", dijo a su audiencia antes de enseñarle unos pasos de baile.
Excepto por un par de hits que lograron resistir algunas temporadas, las canciones son efectistas y efímeras. El espectáculo de esta gira está perfectamente diseñado para un clip de televisión, pero es sencillo. Aun así, ¿cuántas jóvenes de ese público pretendían ver otro tipo de show? Sólo querían ver a Ricky Martin.





