
Hermanas unidas por la música
Shana y Avi Downes, que tocan cello y piano respectivamente, se presentan hoy
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Para las hermanas Shana y Avi Downes, vida y música son sinónimos.
Sus padres, amantes del arte en general y de la música en particular, promovieron que sus tres hijas vivieran como un juego infantil más el hecho de pintar o tocar instrumentos.
Shana eligió el cello y Avi el piano. Viajaron a Europa cuando tenían 16 y 14 años, respectivamente, para completar sus estudios en Viena, Suiza y Alemania donde Shana realizó cursos de perfeccionamiento con André Navarra, Johannes Goritzki y Franz Helmerson, y Avi con Hans Graf, Rudolph Buchbinder y Pavel Gililov.
Por supuesto, funcionan como dúo "desde siempre" y, a juzgar por los galardones que vienen cosechando en diversos y prestigiosos concursos de música de cámara, las hermanas son algo serio.
Fue justamente gracias a que obtuvieron el primer premio del prestigioso Certamen de Trieste de 2000 que las hermanas Downes vinieron a presentarse en Buenos Aires (su último show será esta noche, a las 21) para los dos ciclos de abono de Harmonia, en el teatro Coliseo.
El repertorio de obras para cello y piano previsto para el concierto de esta noche comprende las "7 Variaciones en Mi mayor, Op. 158 sobre el tema "Bei Männern, welche liebe Fühlen" de "La flauta mágica de Mozart", de Beethoven; la "Sonata N° 1 en mi menor para piano, Op. 38", de Brahms, y la "Sonata en Re menor para cello y piano, Op. 40", de Shostakovich.
Ambas hermanas son grandes músicas y también bellas. Recién llegada de Italia, donde decidió radicarse definitivamente luego de casarse con un abogado napolitano, Shana denota en su piel tostada el disfrute del sol del verano mediterráneo.
Alta y espigada, con un fluido italiano sin acento, parece una típica donna peninsular. Sin embargo, en su fuerte acento norteamericano queda claro su origen. "Mis padres no son músicos, pero aman la música y las artes en general. Por eso cuando éramos chicas nos incentivaron para hacer diferentes cosas", cuenta Shana Downes en diálogo con La nacion.
Shana dice que las tres hermanas empezaron tocando el piano, "pero como descubrieron que tenían oído absoluto les dijeron que eso era bueno para tocar un instrumento de cuerda y yo elegí el cello", cuenta con una sonrisa.
El padre de Shana murió cuando tenía 7 años y fue su madre la que se dedicó por completo a ayudar a sus hijas a recorrer el camino de la música hasta este presente promisorio.
"Mi madre es muy corajuda. Antes de radicarnos hicimos tres grandes viajes por Europa, más que nada para mejorar nuestra cultura. Y luego en parte para estudiar música y estar en Europa nos radicamos en París."
Tan central era para la familia la música que, según cuenta Shana, "cursamos la escuela en casa, mis padres tenían un plan de educación alternativa para nosotros".
En la actualidad la madre de Shana y su hermana mayor volvieron a la California natal. "Yo vivo en Roma con mi marido, italiano, y mi hermana Avi va y viene, entre California y Europa.
-¿En qué cosas es bueno hacer música con una hermana y en qué aspectos es difícil?
-El trabajo musical con tu hermana puede ser difícil por una cuestión personal. No es sólo la música la que está presente en los ensayos, sino toda la vida. Cuando estás en familia no sos sino muy directa. En otro sentido, por supuesto es muy simple porque tenemos un entendimiento natural y automático. Muchas veces sin necesidad de discutir mucho encontramos el resultado musical que queremos.
-¿Qué características tiene el repertorio que eligieron ofrecer en la Argentina?
-Los organizadores nos pidieron dos programas diferentes. Quisimos incluir obras que le gustaran a la gente y otras en las que mi hermana y yo nos sintiéramos más representadas, como en el caso de las sonatas de Beethoven y Brahms.
-¿En qué les cambió la actividad musical el haber ganado el certamen de Trieste?
-Fue una sorpresa increíble, no porque sea una de las competencias más importantes, sino por lo bien organizado que está. Y lo que es más importante, cómo siguen a los ganadores. Nosotras ganamos el año último y desde entonces tuvimos management y dos temporadas de conciertos completas. Llegamos a Buenos Aires justamente por ellos, lo que es una posibilidad increíble porque es muy difícil organizar funciones. Armar una temporada de conciertos ¡es tanto o más trabajo que el estudio de la música! Es un trabajo aparte.





