
La Filarmónica de Lieja decepcionó
Posiblemente por problemas de salud, la mezzo Susan Graham tampoco estuvo a la altura de las circunstancias
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Filarmónica de Lieja. Director: Pascal Rophé. Solista: Susan Graham. Programa: El cazador maldito Op. 44, de Franck; Las noches de estío Op.7, de Berlioz, y El mar, de Debussy. Mozarteum Argentino. Teatro Coliseo.
Nuestra opinión: Regular
La ilusión de escuchar a la Filarmónica de Lieja con la consagrada cantante Susan Graham como solista provocaba la sensación de participar de un acontecimiento de la más alta jerarquía musical. Además, se reafirmaban la excelencia y el empuje del Mozarteum Argentino como entidad generadora de temporadas de conciertos superlativos que desde siempre han contado con la presencia de los más eximios y prestigiosos artistas del mundo. Pero la primera noche de la orquesta belga provocó una imprevista y triste desilusión.
Si bien fue aceptable el rendimiento técnico de la agrupación en la ejecución del poema El cazador maldito, de Franck, la ejecución no pasó de un plano de modesta corrección. Es que aquella personalidad eminente como organista y docente en el Conservatorio de París, transformado en figura de la música francesa -junto a muchos de sus alumnos, como Chausson, Duparc y D Indy, entre otros-, pareció no ser comprendida por el director Pascal Rophé. Su versión mostró una marcada inclinación por obtener justeza rítmica, pero también una llamativa ausencia de matices y planos expresivos justamente en una obra programática en la que el autor trata de dibujar una balada de Bürger donde un conde toca el cuerno, se lanza a la caza, suenan campanas, hay imágenes de cantos religiosos, misterio y maldición. ¡Esencia de un romanticismo ausente!, aquí invisible.
Reina
Luego hizo su aparición la figura de reina de Susan Graham, con natural aplomo, evidencia de gran experiencia sobre el escenario. Una vez que se hizo silencio -nunca falta quien olvida dejar de hablar y apagar el celular cuando el director está por comenzar, dos ruidos que provocaron un giro y una mirada de odio del éste-, pudo escucharse una versión acaso muy lenta, plácida como debe ser, pero carente de sutilezas expresivas de Las noches de estío, de Berlioz, una de sus cumbres más apreciadas.
Filarmónica de Lieja. Director: Pascal Rophé. Solista: Susan Graham. Programa: El cazador maldito Op. 44, de Franck; Las noches de estío Op.7, de Berlioz, y El mar, de Debussy. Mozarteum Argentino. Teatro Coliseo.
Nuestra opinión: Regular
Pero ahí la atracción fue la cantante, que logró pasajes de canto delicado y bien encuadrado en el estilo. Sin embargo, también se advirtió, por la forma de emitir la zona alta de su registro y por el timbre cambiante de su voz, que Susan Graham no se encontraba en buenas condiciones de salud. Esta situación, que no fue anunciada pero que se supuso por los detalles mencionados, lejos estuvo de dañar el prestigio de la artista, que exhibió maravilloso temple, amor por el canto y un gran respeto por el autor. Frente al cálido aplauso, la artista agregó fuera de programa la famosa seguidilla "Pres des ramparts de Seville", del primer acto de Carmen, de George Bizet.
Como última obra del programa se escuchó El mar, con sus tres imágenes: el alba al mediodía sobre las aguas, el juego de las olas y su diálogo con el viento, de Claude Debussy, acaso uno de los creadores más revolucionarios de la música del siglo pasado. Aquí se escuchó en una versión francamente desteñida, carente de la plasticidad, luminosidad y fulgor sonoro que reclama. Así entonces quedó la sensación de que Pascal Rophé es un director que se conforma sólo con una buena lectura y parece desechar la búsqueda de giros, imágenes y atmósferas que no pueden ser escritas en el pentagrama. Una buena parte del público aplaudió con generosidad.





