La hija de Ravi Shankar y hermana de Norah Jones se presenta por primera vez en la Argentina
“Se trataba de salir de un lugar de dolor en ese momento y darme cuenta de que esa belleza era poderosa”, dice Anoushka Shankar sobre su primer disco
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Es hora de la entrevista por zoom con alguien que aparecerá al otro lado de la cámara, desde Buenos Aires. Anoushka Shankar busca un lugar tranquilo de su casa y lo encuentra en el dormitorio de sus hijos. ¿Se podría esperar otra cosa de una estrella del sitar y de la música de la India? Sí, pero afortunadamente eso no ocurre. Anoushka no busca poses, todo lo contrario, cuando levanta la tapa de su computadora portátil abre, sin maquillajes ni decorados irreales, las puertas de su casa -en Londres, donde nació hace 45 años-, de su música y de su familia. Cuenta cómo es visitar un escenario por primera vez -este viernes 27 de marzo, a las 21, en el Teatro Avenida, tocará por primera vez en la Argentina-, habla de las enseñanzas de su padre, el gran gurú del sitar Ravi Shankar, y la relación con su media hermana Norah Jones, y de cómo lo más íntimo de su vida tomó curso en sus tres últimas producciones discográficas.
-¿Se siente algo especial al tocar por primera vez en una ciudad donde nunca antes habías estado?
-Sí, y es una de las cosas por las que estoy más agradecida. Compartir lo que amo con la gente. Y, cuando tenemos suerte, también el tiempo suficiente para disfrutar del lugar, aprender y experimentar. A veces, en una gira, eso no siempre es posible, pero lo intentamos. En esta gira, vamos a muchos lugares con culturas musicales y artísticas muy arraigadas, y por la gente que conozco de esos países, sin haber estado allí, tengo la impresión de que son personas muy apasionadas y que escuchan música con mucha atención.
-Nunca estuve, físicamente, en una de tus actuaciones, pero las vi a través de la computadora o el celular. Tengo la sensación de que tus conciertos son más experiencias que conciertos. ¿Me equivoco?
-Espero que no. Llevo 30 años de gira, desde que era niña, pero en los últimos diez años o un poco más, creo que he estado pensando en los conciertos de la misma manera que muchos músicos de la vieja escuela piensan en los álbumes. No se trata solo de un conjunto de canciones al azar. Normalmente hay un tema, una historia o algo que intentas transmitir al público. Empecé a reflexionar profundamente sobre eso también en el contexto de un concierto: ¿Qué viaje quiero que experimenten y qué quiero que se lleven al final? Y eso cambió mi forma de presentarme en el escenario. No es que sea algo súper sofisticado o tecnológicamente inmersivo, sino que se trata simplemente de pensar en la música como algo que, con suerte, cumple un propósito. Y no me malinterpreten, si lo único que hace la gente es venir, pasarlo bien y disfrutar de algunas canciones, eso también es fantástico. No creo que todos tengan que tener una respuesta profunda hacia mí, pero en cuanto a lo que ofrezco, por si alguien lo desea, creo que es muy importante crear un espacio para la gente.
-También dependerá de lo que se proponga.
-Si vamos a tocar piezas que dejen mucho espacio para sentimientos más oscuros, o si la música es un poco más desafiante, difícil o discordante, lo hacemos porque es importante. Pero nunca terminaría un concierto con eso. Crearía una liberación y luego, con suerte, terminaría con piezas más pacíficas, esperanzadoras o llenas de alegría. Estamos de gira ahora mismo con mis últimos tres álbumes porque están conectados como una historia más larga.
-Sí, y es muy notoria la conexión, ya desde el título de cada uno: Forever, For Now; How Dark It Is Before Dawn; We Return to Light.
-Para mí, se trataba de salir de un lugar de dolor en ese momento y darme cuenta de que esa belleza y esa música podían generar un espacio realmente poderoso para ayudarme a superar momentos difíciles si estaba lo suficientemente presente para ello. Y eso se convirtió en la semilla de Chapter 1 Forever... el primer álbum. Y luego, el segundo álbum, profundizó un poco más. Empecé a pensar en algo más grande; en si esos pequeños momentos de espacio pueden ayudarme a sobrevivir. Me fui a California, compuse música muy inspirada en el Océano Pacífico, una música profunda, envolvente, como un útero. El capítulo dos es oscuro, entonces dije, obviamente el tercero tiene que ser otra vez la mañana. Pueden tomarlas como canciones sueltas. Pero cuando le das a la gente un poco de historia, entonces aportan sus propias experiencias a lo que están escuchando y a veces puede convertirse en algo más.
-Pasaste por situaciones difíciles durante tu niñez, adolescencia y juventud, lo contaste incluso en entrevistas. ¿La música es una manera de hacen un viaje en esa historia y cerrarla?
-Es el final de un viaje para planear otro. Creo que soy una gran creyente en los patrones y creo que las cosas a menudo se repiten a nivel micro y macro, personal y global. Así que, lo que aprendo a través de la música se aplica a la vida de la misma manera. Por ejemplo, si alguien practica yoga y aprende a respirar a través del dolor y a mantenerse en el presente, eso es algo que aplicamos a la vida. Entonces, creo que la música me ayudó a encontrar la manera de sanar, pero luego me encontré haciendo lo mismo en la vida. Pensé: “Sí, necesito una sanación más profunda”. No basta con decir: “Oh, ya estoy bien. He dormido un poco. He descansado”. Es como decir: “No, todavía tengo algo más importante que necesito atender y eso podría requerir un poco más de esfuerzo”. Y creo que, también, cuando pensamos en términos cíclicos en lugar de lineales, sí, el capítulo 3 es la mañana, es la luz, es el nuevo día, pero habrá otra noche. La vida no termina, ya sabes, en el momento en que caminas hacia el altar y te casas con tu verdadero amor. Lo que podemos hacer es prepararnos con lo que aprendimos la vez anterior.
-Por supuesto siempre hay un horizonte y no somos los mismos que hace 20 o 30 años. ¿Cómo era ser la hija de Ravi Shankar en el comienzo de tu carrera, y como es ahora?
-Abordé el comienzo de mi carrera como estudiante. Presentaba lo que había aprendido, intentaba llevarlo al escenario lo mejor que podía. Creo que tenía más miedo al principio. Me asustaba estar delante de tanta gente y creo que tenía miedo de equivocarme con respecto a ese legado o a las expectativas que la gente tenía de la alumna. Sentía esa presión de querer ser creativa y arriesgarme, pero ¿y si no encajaba? ¿Sería como si estuviera defraudando a todo el mundo? Tuve que madurar y confiar y entender que mi padre era mi maestro y también mi padre.
-¿Quién es tu maestro hoy?
-Es una buena pregunta. Creo que escucho muchos. No recibo formación formal de nadie, pero escucho, escucho y escucho.
-Hay mucha más música en tu familia. Incluso grabaste con tu hermana Norah, que es muy conocida por acá. Viene a cantar con frecuencia. ¿Cómo es tu relación con ella?
-Nuestra relación familiar siempre ha sido muy buena. La vi la semana pasada en Nueva York y me quedé con ella un par de días. Nuestros hijos son primos. Intentamos que se vean siempre que podemos. Musicalmente, nuestra colaboración es intermitente porque nuestra música es bastante diferente, pero como somos hermanas, a veces pienso: “Me gustaría volver a conectar con ella musicalmente”. O, cuando está haciendo algo, pienso: “Esto podría encajar con algo que yo también estoy haciendo”. Así que sigue ocurriendo de vez en cuando, con alguna colaboración.
-¿Y cómo fue tu conexión con Gorillaz? Participaste en más de la mitad de las canciones del nuevo album, The Mountain.
-Fue a través de una productora que es amiga mía. Al parecer, Damon había escuchado mucho los discos de mi padre, cuando era niño, gracias a su padre. Así que, bueno, nos pusieron en contacto. Fui a grabar un día entero, un día completo.
-¿Solo un día?
-Sí. Grabamos todo el álbum, tocando donde sentía que podía verme reflejada. Y él fue encantador. Fue muy abierto. Muy flexible y muy genial. Y luego, creo que unos meses después, cuando las canciones estaban casi listas, algunas necesitaban pequeños cambios así que me llamaron para un segundo día de grabación. Y eso fue todo. Me encantó colaborar. Porque me encanta trabajar con gente a veces de manera inesperada. Gorillaz no estaba en mis planes. Fue una sorpresa increíble.
-Participan muchos músicos indios. ¿Cuál es tu relación actual con la India? ¿Solo musical, familiar, o desde un modo cultural más amplio?
-Nací aquí [en Londres] viví en la India y en California. Creo que tu pregunta es interesante porque la música es una de las principales razones por las que me siento tan conectada con la cultura y mi herencia. Ese proceso de aprender esta música es tan inmersivo, porque todo está como en una red de la cultura histórica clásica del país. Siento que ahora formo parte de la diáspora india. Llevo mucho tiempo viviendo en Londres, y con cosas como la pandemia, o los años en que tuve hijos y no viajé, hubo interrupciones. Todo eso me ha hecho sentir que ahora soy una india que vive en el extranjero.
-¿Y todavía tocás ragas o música clásica india en general?
-En los conciertos no mucho. Hoy disfruto más haciendo mi propia música. Me siento más realizada con lo que he encontrado. Aunque me encanta. Me encanta escucharla y, a veces, cuando la toco, me hace llorar.
Anoushka Shankar. La sitarista se presenta por primera vez en la Argentina. Viernes 27 de marzo, a las 21, en el Teatro Avenida, Avenida de Mayo 1222.
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