La Mona Jiménez: la voz del guerrero
El rey del cuarteto editó su disco número 82 y volverá al Festival de Cosquín, a casi un cuarto de siglo de su última vez allí
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"No puedo dormir de noche. Entonces, por ahí son las 4 de la mañana y me voy al gimnasio que tengo en casa. Hago bicicleta mientras me veo una película. Ahora, en verano, saco la bici y voy por La Calera. Ando hasta el paredón del San Roque y de ahí pego la vuelta por Saldán y Villa Allende. Vengo con la sangre caliente. Leo el diario. Me dan ganas de ir a nadar, pero no es cuestión de exigir tanto al cuerpo a los 60. Entonces, trato de dormir hasta las 3 o 4 de la tarde. Después sí, me voy a nadar. ¿Sabés qué se me ha ocurrido? Quiero cruzar el dique San Roque nadando. Voy a ver si lo puedo lograr."
Lo que para muchos puede ser una contradicción para el cuartetero Carlos "La Mona" Jiménez es algo de lo más normal. ¿Se puede combinar el vértigo de una vida para nada común con cierta rutina de costumbres? La Mona lo hace. Es una estrella de la música, pero no amanece cada mañana en una suite diferente de los mejores hoteles cinco estrellas de distantes ciudades del mundo. Es rey de su Córdoba. Y lo seguirá siendo. Porque cuando se le pregunta cuál es el número de discos publicados que quiere alcanzar, no arriesga una cifra, sólo dice que estuvo averiguando y que el récord ya lo tiene, por eso no pone fecha de retirada.
Hay peleas que ha abandonado, como esa contra la desagradable costumbre que muchos tienen de considerar al cuarteto como una música "de cabecitas negras". Ya no le da importancia al hecho de que la autobiografía que publicó el último año no esté exhibida en importantes librerías de Buenos Aires. Sí le gustaría ganar un Grammy (aunque no es algo que le quite el sueño) y volver al festival folklórico de Cosquín para terminar el show que quedó interrumpido en enero de 1988, 24 años atrás. Será para sacarse, según sus palabras, una espina clavada en el corazón. Sucederá muy pronto.
Lo que tiene de rutinaria la vida de Carlos son lugares a los que va a cantar todas las semanas. Y es casi un ritual que los viernes, para salir de su casa, primero tenga que firmar autógrafos y sacarse fotos con la gente que va a esperarlo a la puerta. "No me puedo explicar cómo es que todos los viernes tengo a 300 personas en la puerta. Canto los jueves, viernes y sábados acá, y los domingos voy al interior de la provincia."
Otra rutina es el festejo de su cumpleaños. "Almuerzo con toda la familia y a la noche hago un baile para mi otra familia, que es el público. Lo hacemos en Forja, que es el salón más grande que tiene la Argentina; es cubierto y entran 20.000 personas." Su costumbre es hacerle un regalo a su público, por eso mañana, que cumplirá 61, sorteará 61.000 pesos.
-¿Hay algo de tu profesión que te haya cansado?
-¡No! Amo esto. Veo gente nueva todo el tiempo. En la puerta de mi casa, siempre hay dos o tres quinceañeras, con sus vestidos, que les piden a sus padres que un regalo sea, antes de la fiesta, sacarse una foto conmigo. Hay otros que saben que yo salgo de acá a la 1, por eso se escapan de su casamiento para venir a sacarse la foto. Es todo muy lindo. 2011 fue un año muy lindo.
-¿Por qué?
-Con Jorge Zima hicimos la canción para la película Boca de fresa , en la que trabajó Rodrigo de la Serna. Nunca me habían llamado para algo así. También participé cantando en la película De caravana [de Rosendo Ruiz], que está haciendo furor en Córdoba. Pero falta recorrer toda la Argentina, presentarla en todos lados. Tiene que llegar a la avenida Corrientes. Pero, bueno, es como siempre, los cabecitas negras del interior no pasamos por la avenida Corrientes. Yo saqué mi libro contando mi vida y ahí no se vende. En Santa Fe, sí.
-¿ Te duelen esas cosas o a estas alturas de tu vida ya no tanto?
-No. Mirá, en realidad, lo que pasa en este caso es que esa persona se está perdiendo la venta de un libro. Como antes pasaba con las disquerías. Musimundo no quería vender discos de La Mona porque parece que perdía estatus. Bueno, se perdía la venta.
-Más allá de la venta, me refiero a si te sigue doliendo esa discriminación, como pasó hace décadas con el chamamé.
-Pero fijate la cumbia. No hablemos de las letras. ¿Qué diferencia tiene la cumbia con el cuarteto? Que nosotros somos del interior, cabecitas negras y la cumbia está en Buenos Aires. Bueno, ¿sigo con lo que me pasó este año? 16 grupos de rock me hicieron un Monotributo con mis canciones. Es lindo recibir estas cosas ahora. Después, volví a ganar un premio Gardel.
-Y a fin de año sacaste el disco número 82 y, en poco tiempo, volvés a cantar en Cosquín.
-Me voy a sacar una espina que tengo en el corazón. Todo fue por aquella vez que llevé más gente que los demás.
-Conozco más o menos la historia, pero quisiera que me la cuentes vos.
-Dentro de la plaza vendieron tres veces la misma butaca. Había mucha más gente de lo normal y cuando largué la primera canción, los chicos rompieron los costados, que en ese momento eran de alambre, y entraron todos los que estaban afuera. Por el revuelo que se armó, los desmanes, los desmayos, las corridas y la policía que les pegaba a los chicos, yo canté dos temas nada más, "Agujita de oro" y el vino ["Quién se ha tomado todo el vino"]. Quedé muy dolorido. Ahora la alegría va a ser retroceder 25 años y terminar el show que no puede terminar. Voy a cantar un tema con Los Cuatro de Córdoba y después sigo con mi grupo. Después, en febrero, tengo el festival de Peñas de Villa María, aunque no toco el lunes porque mis colegas no quieren tocar conmigo esa noche. Pasa que los chicos que van están toda la noche gritando: "Vinimos a ver a La Mona, La Mona dónde está".
-¿Te quieren en el ambiente del cuarteto?
-Sí. Los chicos de todos lo grupos van a visitarme siempre que no tienen baile. Tengo onda con todos. El problema es en Villa María nada más. Ahora que agarró la producción [José] Palazzo, el que hace el Cosquín Rock, dijo que La Mona vaya el viernes, con Kapanga y Caligaris. Yo tengo buena onda con todos. Aunque no me junto con todos después del baile porque ya tengo casi 61 años y termino muy agotado. Pensá que los pibes siguen exigiendo que me mueva y baile sobre el escenario.
-¿Por qué hasta hace un par de años publicabas dos discos por año?
-Porque me lo exigen los pibes. El cuarteto se consume mucho y rápidamente. En tres semanas, sacamos la tercera tanda de 10.000 discos del último compact. Y después dicen que el CD está muerto. Por lo menos para nosotros, no. La gente es fiel con nosotros. Estoy haciendo bailar a la cuarta generación.
-¿Te tomás vacaciones ?
-Sí, después de todos estos shows, me voy a Cancún, que me encanta.
DIXIT
¿Que diferencia tiene la cumbia con el cuarteto? Que nosotros somos cabecitas negras del interior y la cumbia esta en Buenos Aires
"El cuarteto se consume mucho y rapidamente. Y despues dicen que el CD esta muerto. Por lo menos para nosotros, no"




