Los Bunkers: son la banda más grande de Chile, se separaron y decidieron volver después del estallido social de 2019
El grupo más convocante del país trasandino debuta en Niceto este sábado 11 de abril
10 minutos de lectura'
No es exagerado decir que Los Bunkers son hoy la banda de rock más grande de Chile. Cuando anunciaron su vuelta a los escenarios en 2022 tras casi una década separados, agotaron rápidamente todos sus conciertos y llenaron dos veces el Estadio Nacional, un hito que solo habían logrado Los Prisioneros, otro grupo fundamental del rock trasandino, en su reunión de 2001. Por si fuera poco, este año se convirtieron en el primer artista chileno en encabezar el cartel de la edición trasandina de Lollapalooza.
Desde sus inicios hace más de un cuarto de siglo, el grupo se consolidó como una de las principales referencias del rock chileno, con un sonido que combina la tradición melódica de The Beatles y The Kinks con la herencia de la Nueva Canción Chilena. A pesar de la masividad que tienen en el país vecino y de su exitosa carrera en México, nunca tocaron en la Argentina. Esa deuda se saldará este sábado 11 de abril en Niceto Club, cuando los chilenos finalmente tengan su primer contacto con el público local. Antes de su llegada, el cantante Álvaro López y el guitarrista Francisco Durán conversaron con LA NACION sobre las expectativas que les genera su debut en Buenos Aires.
–¿Por qué tardaron 25 años en venir a la Argentina?
Francisco Durán: –En la primera etapa de nuestra carrera nos costó mucho hacer un viaje a la Argentina como queríamos. Cuando estábamos por empezar a trabajar en editar nuestros discos allá y tocar, el grupo se tomó un receso de nueve años y ese proyecto quedó truncado. Una de las metas y de los sueños que queríamos cumplir ahora que estamos de regreso era poder ir a la Argentina. Vamos con la idea de hacer un show muy rockero.
–¿Cómo vivieron todo el proceso de volver a tocar juntos? Porque además de reunirse para dar conciertos también grabaron un disco nuevo, Noviembre, algo que no es habitual en los retornos.
Álvaro López: –Cuando se produjo en Chile el estallido social de 2019, los músicos chilenos salieron a la calle y acompañaron mucho a la gente. Nosotros sentimos que teníamos que ser parte de eso y decidimos volver a tocar. Ahí nos dimos cuenta de cuánto nos extrañábamos y de que las canciones estaban súper frescas en la memoria del público, pero no queríamos que se dijera que nos estábamos aprovechando de la coyuntura social para anunciar una reunión. Entonces vino la pandemia de Covid-19 y nos dio tiempo suficiente para preparar bien el regreso y grabar un disco. No queríamos volver después de tantos años sin nueva música bajo el brazo. Sentíamos que sería una estafa para la gente. De hecho, ya desde el primer show lanzamos un single y empezamos a tocar las canciones nuevas. Lo que ocurrió después fue una sorpresa: la reacción de la audiencia, la grabación del MTV Unplugged, todos han sido capítulos bonitos de este proceso.
–¿Son conscientes de que su Unplugged podría ser el último que produjo MTV?
Durán: –El hecho de que sea el último Unplugged creo que tiene un significado simbólico para el grupo porque era un formato que veíamos desde pequeños, además de que somos fans de muchos de esos discos. Para nosotros, la guitarra acústica es nuestra raíz. Antes de siquiera soñar con formar una banda de rock o tener una guitarra eléctrica, estuvimos muchos años en nuestra casa tocando con la acústica canciones de la trova y del folklore latinoamericano. El espíritu que hubo detrás de nuestro Unplugged fue volver al momento en que nos estábamos conociendo y estábamos aprendiendo a tocar el instrumento. Para la elección del repertorio quisimos hacer un repaso representativo de todos nuestros discos, pero también de nuestras inquietudes artísticas, incluida la balada romántica, que tiene mucho de lo que nos identifica y refleja nuestra amplitud de gustos musicales.

–Ahí hacen un tema de Miguel Alejandro con Mon Laferte y una versión con arreglos andinos de Paul McCartney donde se ven claramente sus raíces. ¿Por qué creen que fue tan importante la Nueva Canción Chilena y el folklore para el desarrollo del rock de su país en general y de ustedes en particular?
López: –Esa música apareció en un momento en que el rock fue silenciado a nivel nacional por muchos años. Para nosotros representa nuestra crianza musical. De hecho, al momento en que se confirma el Unplugged, no dudamos en recurrir al sonido de las quenas, los charangos, los tiples y el cuatro venezolano, porque crecimos con esos instrumentos a la par que con nuestro amor por The Beatles. Nosotros antes decíamos que éramos una mezcla entre Violeta Parra y The Beatles. Aunque musicalmente no sonamos exactamente así, resume las dos vertientes de las cuales bebemos: la música folklórica latinoamericana —sobre todo lo que surgió en Chile después de Violeta Parra— y toda la música anglo sesentera que empezamos a descubrir escarbando a partir de The Beatles. Nuestra versión de “Let ‘Em In” es un buen ejemplo de cómo traducir una canción de Paul McCartney con instrumentos nuestros y sintetiza a la perfección nuestras influencias.
Durán: Al final, una canción es buena más allá del envoltorio o de cómo está arreglada. Violeta Parra, John Lennon y Ray Davies siempre formaron parte del mismo mundo porque así los escuchábamos de chicos en nuestras casas. Eso se fue colando naturalmente en la manera de trabajar del grupo, sin esos prejuicios de definir qué es rock and roll y qué no. En definitiva, el rock tiene que ver con la actitud, y para nosotros Víctor Jara es mucho más punk que muchos que se paran el pelo.
–¿Qué tiene Concepción que grandes bandas chilenas, como Los Tres y ustedes, se formaron en esa ciudad?
Durán: –Concepción es una ciudad universitaria e industrial que siempre ha mostrado una cierta urgencia porque se notensus propuestas, por eso suelen llamarla “Conchester”. Al no ser la capital, la gente de Concepción siempre tiene un cierto arrojo al momento de hacer arte o poesía. No se caracteriza solo por el rock and roll, también tuvo grandes exponentes del jazz y del folklore. Hay mucha influencia de música extranjera de los años 50 y 60 por los discos que llegaban a través de los barcos que entraban a un puerto cercano que se llama Talcahuano. La ciudad se nutrió de un menú cultural paralelo al de Santiago y han salido bandas súper importantes, como Emociones Clandestinas, en los 80. Luego vinieron Los Tres, Los Santos Dumont y nosotros, que empezamos en el 99. En el año 2000 nos fuimos a Santiago porque, a pesar de que Concepción tiene esa fuerte identidad, en esa época todavía no había grandes lugares para tocar.
López: –Con Francisco nos conocimos en el colegio, en 1996 o 1997. Armamos un grupo y de a poco fui metiendo a mi hermano Gonzalo en el bajo. Luego conocí a su hermano, Mauricio, que ya estaba en la universidad y tenía su banda. Llegó un momento en el que todos decidimos hacer de la música nuestro futuro, que dejara de ser un hobby y pasara a ser un proyecto serio, y ahí nos juntamos los más grandes con los más chicos y armamos Los Bunkers.
Durán: –Llegamos a Santiago en marzo de 2000 y editamos nuestro primer disco en 2001. En esa primera etapa nos propusimos hacer discos muy rápido. De hecho, Los Bunkers, Canción de lejos y La culpa son del 2001, 2002 y 2003. Queríamos tener repertorio para poder sustentar un show.
–¿Qué papel tuvo Café Tacvba en su desembarco en México?
Durán: –Conocimos a Joselo Rangel cuando vino a Chile a grabar un disco solista. Luego vino Meme del Real y los dos escucharon nuestro cuarto disco, Vida de perros. Les gustó mucho, se llevaron algunas copias a Ciudad de México y las repartieron entre sus amigos DJ. De manera súper orgánica empezaron a pasar los temas en la radio y la gente empezó a pedirlos. Un día nos llega un mail de Meme contándonos que allá estaban sonando nuestras canciones y que debíamos ir a tocar. En ese momento no estaban tan desarrolladas las redes sociales. Solo estaba MySpace y un fan mexicano había creado un sitio de la banda que tenía como 300.000 seguidores. Cuando fuimos a México por primera vez fue una sorpresa encontrarse con una gran masa de público que conocía nuestra música y la cantaba perfectamente.
–Tras la partida de su histórico baterista, Mauricio Basualto, convocaron a Cancamusa, que compone su propia música y tocó con Mon Laferte ¿Qué aportó a la banda su incorporación?
López: –A nivel musical es una experta con las percusiones, es compositora y cantante, por lo que entiende las canciones ampliamente. En el camarín ha sido una revolución porque nunca habíamos tenido una integrante femenina y trae una frescura y una mirada que no teníamos y que nos encanta. Ha sido positivo en todo aspecto.
Durán: –No solo toca la batería, sino que canta partes del show aportando cierta dulzura en momentos clave. Para el público también ha sido lindo ver eso y para nosotros ha resultado inspirador y positivo contar con su presencia.
–Noviembre es un álbum donde se siente la madurez del grupo y su sonido encaja muy bien con el del rock latinoamericano actual, en particular con el argentino, pero también con la nueva escena chilena. ¿Cuál es su mirada sobre el rock actual?
López: –Ese disco resume toda la música que hemos hecho y tira un gancho hacia el futuro. Creo que la gente se empezó a dar cuenta de que el trabajo en comunidad se estaba volviendo un bien escaso y que los featurings son algo temporal. Los latinoamericanos somos criados desde la cooperación y el abrazo y eso estaba faltando.
Durán: –Por contraste a la música que hoy predomina en los medios, hay una cierta resistencia por parte de muchas bandas de Sudamérica por recuperar la melodía y la armonía, que están un poco dejadas de lado. Nuestras tradiciones nos llevan allá, a recuperar un sentimiento que hoy está ausente. La música sudamericana siempre tiene una cosa melancólica, incluso si la canción es alegre, que tiene que ver con nuestros paisajes y nuestras historias políticas. Me da mucho gusto sentir que eso está tomando forma nuevamente con buenas propuestas en Argentina y en Chile, creo que hacía falta.
–Con respecto a la política, ¿cómo vivieron la asunción del nuevo presidente de Chile, José Antonio Kast?
López: –En Chile estamos viviendo procesos cada vez más pendulares y extremos. Desde 2019 hubo mucha expectativa por soluciones que necesitaban atención desde hace décadas. Lo que ocurrió después con el proceso político fue un fiasco para la gente y terminó siendo lo mismo: políticos tratando de adosarse al pueblo, que se agotó.
Durán: –No es solo un proceso en Chile, se ve en muchos países que hay un desencanto general con la política tradicional y que han aparecido líderes curiosos, fenómenos que no se habrían visto años atrás. Las redes sociales aportan a esa polarización. Esperamos que Chile mantenga ciertos equilibrios. Hay un desencanto porque el Gobierno saliente no cumplió con la expectativa y hubo casos de corrupción, mientras que por otro lado muchos temen que ahora haya un retroceso en derechos ganados. Es un período donde el pueblo está en un estado de expectación.
Los Bunkers se presentan por primera vez en la Argentina el 11 de abril a las 21 en Niceto Club, Cnel. Niceto Vega 5510.
1La voz privilegiada que murió joven y dejó para la historia una balada deliciosa inspirada en su hija, una famosa actriz de Hollywood
2Clásica del Sur repone Mefistofele, la ópera sobre el bien y el mal de Arrigo Boito
3La “revolución” de Ástor Piazzolla: el encuentro con Gardel que le cambió la vida, sus años con Troilo y su mito
4Del estudio al estadio: Un poco de ruido programó un show en Vélez




