Los éxitos del viejo lobo flamenco
Recital del cantante y compositor Kiko Veneno. Con Jimmy González (percusión), Juan Ramón Carames (bajo) y Raúl Rodríguez (guitarra). El jueves, en Niceto Club.
Nuestra opinión: muy bueno
"Cruzamos el charco desde Sevilla para cantarles unas coplillas", decía Kiko Veneno, marcando las elles como íes griegas, luego de entrar en confianza con el público local. No era la primera vez que cantaba para los porteños, pero como su debut había sido hace una década, era necesario volver a entrar en confianza en esta nueva visita.
Kiko Veneno, el que durante el segundo lustro de los 70 había conjugado -junto a los hermanos Rafael y Raimundo Amador- los sonidos de raíces del flamenco con otros ritmos, contaba días atrás a LA NACION que en aquella época tenía un público fiel. Bueno, a pesar de que había pasado una década desde su primera visita, aquí también lo aguardaba un público fiel y fervoroso, que lo recibió en el primero de los dos recitales programados en Niceto.
Y Kiko fue a lo seguro para complacer a esa audiencia. Arrancó el recital con "Lobo López", uno de sus hits, y luego propuso otra seguidilla de temas que, en buena parte, sus seguidores conocían. Fue algo así como un recital for export, con unas pocas novedades. Claro que, para quien no tiene la oportunidad de escucharlo seguido, bien valió ese repaso que hizo de su cancionero. Fue poco lo que ofreció de estreno -entre lo nuevo brilló "Dice la gente", tema que seguramente servirá de título para su próximo CD-, pero resultó una presentación entretenida y bien llevada por el protagonista y su banda.
Hits con invitado local
Párrafo aparte para el grupo que lo acompañó. Cuando subió al escenario Kevin Johansen, único invitado de la noche, destacó la potencia del grupo, ya que parecía estar integrado por más músicos de los que realmente estaban acompañando a Kiko. En versión de trío, ajustadísima y potente resultó esta Banda del Retumbe. También hay que decir que Kiko Veneno suena con mucha más gracia en vivo que en los discos. Con su voz gastada y sus imprecisiones para atacar notas (que no es lo mismo que la ornamentación del cante flamenco) ha tallado su sello de fábrica. Y fue desde ahí donde desplegó varios de sus hits, rockeando de a ratos, entre la rumba y el pop, con alguna balada o con lo que él denomina rumba y rock & roll africanos.
Luego del Lobo López, como si fuera un compilado de grandes éxitos sonaron "En un Mercedes blanco", "Blues de Memphis", "Joselito", "Los delincuentes", "Veneno", "Te echo de menos" (a dúo con Johansen) y por supuesto, a la hora de los bises, "Volando voy".
"La Coca-Cola siempre es igual. Pero yo, no", entonaba el cantor, cuando fue el turno de "Reír y llorar". Kiko Veneno no es igual al de hace diez años, pero apoyado en esta banda se lo ve en muy buena forma.



