Los Natas, esos excéntricos
El rock argentino tiene una larga y rica historia de tríos, esa formación básica de guitarra, bajo y batería que cala directamente hasta los huesos. Manal, Pescado Rabioso, Color Humano, Invisible, Divididos, Almafuerte, A.N.I.M.A.L., El Otro Yo, Catupecu Machu, Pez (por nombrar sólo algunos) y Los Natas, la banda que en muy pocos años y con muchos CD y vinilos casi imposibles de conseguir, se convirtió en un culto local y en una sorpresa internacional para tomar en serio.
¿Qué hacen? Una suerte de pesada psicodelia acorde con estos tiempos. Viajes sonoros casi siempre instrumentales (la voz se confunde casi siempre entre las capas de sonido) que juegan entre Black Sabbath y la música ambient, con toques electrónicos, sin ningún complejo, sin ningún pero. Y sin escrúpulos para estos tiempos. Es cierto que muy raramente sus temas se escuchan en la radio y que sus composiciones no tienen casi ningún punto en común con el concepto de hit.
Hace ya un tiempo que son una suerte de banda de culto en nuestro medio, que se asentó cuando comenzaron a llegar noticias del exterior que hablaban de la gran banda argentina que con un concepto artístico directamente relacionado con la música progresiva sorprendía a diversos públicos de Europa (donde abundan propuestas de ese tipo).
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Extensos temas instrumentales, viajes delirantes y potentes, ritmos folklóricos deformados hasta la exasperación... Los Natas son una extravagante excepción a la regla; una banda "rara", con vinilos editados sólo para el consumo europeo; trabajos en CD que hay que conseguir apenas salen porque se agotan rápidamente; apariciones esporádicas en las que vuelven a deformar los deformados pasajes musicales que contienen los álbumes.
Algo así sucede con su nuevo trabajo, "München Sessions", grabado en unas horas libres que tuvieron durante una gira europea en octubre de 2003. Hicieron un álbum doble para un sello alemán y aquí apareció una selección en un solo CD.
Climas densos, guitarras deformes, bases arrolladoras con las que el trío reformula sus propias ideas y las lleva hacia nuevos paisajes. Y allí es donde se sienten más a gusto. Sus recitales exponen esas rupturas en vivo. (Esta medianoche se presentan en La Trastienda.)
La sensación es que recuperaron ese espacio de experimentación que alguna vez tuvo el rock y que luego fue cediendo por la estructura que exige el mercado, que necesita ciertas seguridades para que la perspectiva del negocio pueda preverse sin demasiadas distracciones.
Lo cierto es que Los Natas no brindan muchas facilidades para que se los pueda encasillar en un territorio inamovible y complaciente. Excéntricos, desprolijos y despreocupados, son la medicina apropiada para quien no quiera ir a lo seguro.





