Los nietos de Gardel
Cardenal Domínguez, Alfredo Piro y Walter "Chino" Laborde, intérpretes destacados de esta generación, rescatan la figura gardeliana con un repertorio olvidado, acompañados por guitarras criollas
1 minuto de lectura'
Durante la década del cuarenta, los cantores de las típicas se transformaron en estrellas. Pero con el tiempo, la figura del intérprete solista se transformó en un arquetipo anquilosado, generalmente vestido de smoking, que respondía a gestos grandilocuentes exigidos por los tiempos de la televisión y del cual sólo algunos exponentes pudieron separarse con brillo propio.
En los noventa, una generación que venía de la cultura rock, pero curtía tango desde la cuna, se apropió de esa figura del cantante solista con una estética desprejuiciada, buscando en un repertorio olvidado y en el sonido de las guitarras criollas un mensaje más auténtico, que tuviera la frescura de los antiguos cantores nacionales. Herederos de la tradición gardeliana, Cardenal Domínguez, Alfredo Piro y Walter "Chino" Laborde, son parte de esta nueva camada interpretativa, que viene trabajando en la escena local con un recorrido sólido y abierto a diferentes experiencias.
Domínguez (35), ganador del certamen Hugo del Carril en el 92, puede compartir tangos con gente de Me Darás Mil Hijos, cruzarse en un duelo criollo con un payador tradicional o cantar en una formación más orquestal como Los Cosos de al Lao. El "Chino" Laborde (32) forma parte del fenómeno de la Orquesta Típica Fernández Fierro, canta en la Sans Souci y encarnó a Alberto Castillo en la película "Luna de Avellaneda". Alfredo Piro (33) es también la voz de La Imperial; heredó la raíz tanguera de sus padres, Osvaldo Piro y Susana Rinaldi, y aunque en su casa se escuchaba mucho jazz y toda su adolescencia participó de varias bandas de rock, devino solista tanguero con varios discos.
Juntos protagonizarán todos los miércoles de mayo, en el Tasso, el espectáculo "El cantor de tango", donde comparten en dúos, tríos y de forma individual aquellas gemas olvidadas del tango y clásicos del repertorio, pero con otra impronta interpretativa. "Pero aclaramos que no tiene nada que ver con esos dúos de «Azúcar, pimienta y sal» con los que nos atormentaban nuestros viejos todos los miércoles en la tele", dice El Cardenal, en referencia a ese programa emblema del tango, que espantó a toda una generación joven.
"Buscamos recuperar esa mística de la peña o de boliches como el Bar El Chino o Lo de Roberto y poner al cantor de tango en un ambiente más natural y descontracturado que es el que curtimos nosotros -apunta el cantor-. Para eso usamos el sonido de las guitarras y la improvisación y trasladamos al escenario el mismo ambiente que cuando nos juntamos a guitarrear en una casa".
Para orientar al público que los vaya a escuchar Piro grafica: "Cardenal tiene el estilo gardeliano, el Chino es el Polaco Goyeneche y yo sería un Julio Sosa, si tenemos que definir nuestros distintos estilos", apura Piro, y el comentario consigue la complicidad irónica de sus compañeros de escenario.
Esos tres estilos bien diferenciados quedan entramados por la interpretación de un repertorio poco transitado. "Si bien en el espectáculo hacemos un par de clásicos que nos pide la gente, porque se genera un clima de ida y vuelta, no llegamos a «Naranjo en flor». No queremos que todos sean tangos a la parrilla, sino que hay una búsqueda de un repertorio no tan trillado", acota el Cardenal.
El hábito no hace al monje
Dentro del espectáculo cada uno cumple su rol: el Chino Laborde hace las veces de presentador, el Cardenal se sostiene como el eslabón perdido entre el campo y la ciudad y Piro aporta el riesgo de cantar, si le viene en ganas, a Charly García. "¿Por qué para el próximo recital no preparamos «Viernes 3 AM»?", propone entusiasmado el Cardenal.
El diálogo se abre a las otras influencias. "Quizá lo que nos diferencia de otras generaciones de cantores sea que nosotros podemos disfrutar tanto a Rivero como al Flaco Spinetta", concede el Chino Laborde. "Es que los mejores tangos de los años setenta y ochenta los escribieron Spinetta y Charly García", le responde Piro, a quien no le interesa usar el traje oficial de tanguero y lleva puesto una campera de cuero negro y una remera de la banda española Héroes del Silencio.
El "Chino" Laborde, que suele hacer las veces de anfitrión, no puede evitar poner su bocadillo malicioso y acota: "Es que por suerte ahora los pibes se dan cuenta de que no hace falta estar vestido de smoking para representar al tango. Podés cantar en zapatillas que está todo bien. Lo importante es que lo que transmitas sea sincero", dice el cantor de la Fernández Fierro.
-¿Cómo los recibieron al principio los tangueros tradicionales?
"Cardenal" Domínguez: -Ahora te puedo decir que nos aceptaron. Pero tuvimos que pagar el derecho de piso durante mucho tiempo. Me acuerdo de que me miraban mal porque usaba arito. No importaba si cantaba los temas de Gardel, sino si estaba engominado o me dejaba el pelo largo.
Alfredo Piro: -Al principio nos poníamos una presión extra. Como no veníamos del tango, queríamos acentuar esa imagen típica o reiterar algunos yeites obvios del género. Pero pudimos zafar de ese prototipo del cantor vestido como un muñeco de torta. Salimos al escenario como queremos. El vestuario no te hace mejor.
"Chino" Laborde: -Nosotros zafamos bastante del mandato de los mayores, pero igual cuando empezamos siempre estaba el viejo que te decía: "Eso no es tango pibe. Cantá de verdad". Había como verdades del tango o un repertorio que tenías que seguir a rajatabla para que te aceptaran. Por suerte, el tango ya no es de los viejos. Hay mucha gente joven que se siente representada por esos pibes de su misma edad que ahora tocan tango.
-En la escuela de ustedes hay mucho rocanrol, pero también mucho Gardel...
"Cardenal" Domínguez: -Gardel es un ejemplo de apertura. En su repertorio ves el desarrollo de una carrera increíble que se nutre de otros estilos. Primero canta cosas criollas, hace desde pasillos colombianos hasta temas en francés e inglés, y después se asocia a Lepera y se transforma en el monstruo que todos conocemos.
"Chino" Laborde: -Cuando uno empieza a cantar tangos la primera palabra que aprende es Gardel. Todos los que estamos en esto nos identificamos con su figura.
Alfredo Piro: -Fue el inventor de un estilo, pero además demostró con su amplitud que el tango no es sólo un género musical, sino una cultura, una forma de ver las cosas.
- 1
2Robbie Williams regresa a la Argentina después de 20 años con un show en el Movistar Arena: cómo conseguir las entradas
- 3
Coki Ramírez: su homenaje a Locomotora Oliveras, su paso por el Bailando y por qué le cuesta encontrar pareja
- 4
Steve Hackett: la herencia musical de Genesis, su relación con Sudamérica y la música como experiencia espiritual

