Mala Fama: la historia del influencer cumbiero 2.0 que llega al Teatro Ópera con Calamaro de invitado

Sobreviviente del sonido villero de 2001, Hernán Coronel "asciende" mañana a la calle Corrientes convertido en una figura de las redes sociales, cumbiero old school, ícono pop de mural y referente del rock
"Y con lo que decís de las letras machistas, siempre estuve indignado con la maldad del hombre hacia la mujer", dice
"Y con lo que decís de las letras machistas, siempre estuve indignado con la maldad del hombre hacia la mujer", dice Crédito: Santiago Cichero/AFV
Sobreviviente del sonido villero de 2001, Hernán Coronel "asciende" mañana a la calle Corrientes convertido en una figura de las redes sociales, cumbiero old school, ícono pop de mural y referente del rock
José Totah
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21 de diciembre de 2018  

"Lástima que seas tan feooou", rapea Andrés Calamaro en una videoselfie de 38 segundos que lo enfoca bailando y haciendo scratch sobre un vinilo de hip hop, en una habitación penumbrosa; al final del clip invita al show de Hernán Coronel, alias Mala Fama, que festeja sus veinte años de carrera mañana a la noche, en el Teatro Opera. Y acá las preguntas. ¿Por qué Calamaro recomienda a uno de los sobrevivientes de la cumbia villera de 2001? ¿Por qué el mundo del rock tiene a Coronel como influencer indiscutido, tanto que figuras como Dante Spinetta, Miss Bolivia, los Turf o el propio Salmón quieren grabar con él y hasta imitan su forma de hablar (aquello de ser "tan feou" es parte del léxico malafamesco)?

"Yo creo que a ellos -los rockeros- les gusta la música genuina, que una canción nazca de un sentimiento, con ingenio, naturalidad y sofisticación, no importa cuál sea el género... Es la sagrada musiquera", responde en su lenguaje el propio Coronel -realmente habla así todo el tiempo-, con vaso de cerveza en mano y tremendo sándwich de milanesa esperando al lado de la MacBook de su estudio de grabación. Lleva su habitual ropa de oficina: gorrita, lentes negros, pantalón deportivo y remera de fútbol. Siempre está alegre y no para de hacer chistes y ponerle apodos al que se le acerque (este cronista fue apodado Sting).

Fuma, bebe y, mientras se deja entrevistar en su casa de Villa Adelina, tiene tiempo para mimar a su nieta, a la que llama la Kikikiki. "Es como mi hija porque el papá no se hizo cargo. Si no fuera por ella capaz que no estaría vivo", confiesa, y al rato muestra, orgulloso, sus chats con Calamaro, que le deja mensajes en los que lo apoda Califa, Gitano Bueno y Jefe del Gueto. "No puedo creer que soy su amigo hace un mes; será que me estoy enamorandooou de Andrezuelooou Calamarooou", se pone a cantar, y avisa que al Ópera también van de invitados Marcela Morelo y Dante, que hace poco grabó con Hernán el tema "Gordo rata", con videoclip de estética hiphopera.

Coronel creó Mala Fama en 2000, en la ciudad de San Fernando. Con su disco debut, Ritmo y sustancia, formó parte de la tropa de elite de lo que algunos consideran el movimiento argentino más punk de todos los tiempos, la cumbia villera, que incluyó a Damas Gratis, Yerba Brava, Meta Guacha, Los Gedes, Supermerk2, Pibes Chorros y Flor de Piedra.

Lo que pasó con Coronel es que desde el vamos no encajó del todo con la dinámica de los grupos de la movida. Quizá por eso, con el paso del tiempo se fue aferrando fuerte a la "vagancia" como estandarte creativo de su resistencia organizada. "No se lleva bien con el negocio de la cumbia porque nunca le interesó hacer cinco shows por noche y salir corriendo de un boliche a otro", explica Ariel Fligman, su manager y productor musical. Pese a todo, clavó hits que son himnos populares, como "Made in Argentina", "La resaca de tu amor" y "La marca de la gorra". El estilo de su música es difícil de definir: es una cumbia casi sinfónica, con dos teclados y el pizzicato como recurso frecuente, que la vuelve trabada y melodiosa a la vez. En la banda tocan su hijo Bartolo, en uno de los teclados, y el papá de Hernán en el güiro. Cuenta la historia que cuando Mala Fama debutó en el programa de tv Pasión de sábado, las bailarinas no sabían bien qué pasito hacer para acompañar las canciones y por esa cadencia cortada del pizzicato, se terminaban pisando entre ellas. Hubo desconcierto en el estudio hasta que le agarraron la mano al ritmo.

La que ganás, la patinás

Lo que llama la atención es que Coronel no haya grabado un solo disco desde 2012 y que recién ahora, después de veinte años de carrera casi invisibilizados para el establishment musical, se posicione como artista de culto -a la vez masivo- para distintas tribus, atravesadas por el rock, el hip hop y la cumbia.

A galope de su lenguaje inventado, con expresiones como "Agitantou el avisperou", "Basuuuura", "Amiguerou" y "Qué lindou-feou sos" -entre muchas otras-, va camino a ídolo pop, con récord de murales pintados en el conurbano y merchandising a medida. En su faceta de influencer, cada video que graba, ya sea un saludo (le piden miles por mes) o una canción, se vuelve viral desde el instante en que lo sube. "Antes tenía a la industria musical como intermediario y no encajaba; de hecho la cumbia villera fue prohibida por el Comfer en 2003. Ahora Hernán aprovecha las redes sociales y la tecnología digital al alcance de cualquiera para producir y difundir. Es re 2.0", explica Fligman.

Con el paso de los años, Coronel fue ganando popularidad gracias a su desidia querendona y su fama de Robin Hood bonaerense. Es amigo de todo el mundo en el barrio, no puede caminar por la calle sin que lo paren para "grabar un saludito" y es sabido que nunca tiene un peso porque, como dicen los Decadentes, "la que gana se la patina" entre la gente que lo quiere bien.

-¿Cómo hacés para llenar un teatro de la calle Corrientes después de seis años de no sacar un disco (apenas cuatro canciones sueltas desde 2017)?

-No me parece que haya estado tanto tiempo en silencio. Siempre seguí creando canciones, solo que muchas se conocen ahora. No creo que haya que sacar un disco por año; eso se perdió y además ahora están las redes sociales. Mis canciones son hijas y se van abriendo camino solitas. Las discográficas en vez de dar te sacan. Y yo no comercializo con la música: lo que gano lo reparto al día siguiente. Preguntáselo a quien quieras.

-¿Qué representa para vos tocar en el Ópera?

-Para mí representa lo bueno de la constancia, de dedicarse a algo de verdad y hacerlo bien. Después, la idea es devolverle la alegría a la gente, porque voy a cantar canciones que nunca canto. Son veinte años y esto no es por dinero, porque no se gana plata haciendo un teatro, y eso es una motivación más para hacerlo por amor.

-Las letras de la cumbia siempre fueron bastante machistas. ¿Es cierto que dejaste de cantar algunas canciones de tu repertorio, como la que dice "Te volviste uto"?

-Esa canción se la había escrito a un amigo en joda hace 25 años. Pero no era para ofenderlo a él ni a la comunidad gay. Yo no vivo para ser parte del sufrimiento de nadie. Y con lo que decís de las letras machistas, siempre estuve indignado con la maldad del hombre hacia la mujer. Los hombres somos generadores del 98% de todas las maldades del mundo. Lo único sagrado son las mujeres. Para mí si hay un Dios, tiene que ser una diosa.

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