
Marina Rossell, una nueva voz que va del catalán al español
Marina Rossell muestra cansancio por el largo viaje desde Barcelona. Pero tiene los ojos bien abiertos. Observa atentamente la ciudad. A diferencia de otros visitantes la cantante está bien informada de lo que pasa en el país. Tiene una extraña admiración por la cultura argentina. "Hace poco estuvieron en Barcelona un montón de grupos de música y teatro argentinos y les ha ido muy bien", cuenta entusiasmada.
Por los amigos que tiene, por los artistas que admira, por una ciudad que le gusta recorrer a pie, la cantante hizo malabares para despegar de los escenarios del primer mundo y poder actuar nuevamente en la Argentina. Esta es la segunda visita. Esta noche, en La Trastienda, presentará su último trabajo, "Y a rodar el mundo", donde se muestra como una de las intérpretes más interesantes de la nueva canción catalana. "Es como un diario de viaje, una geografía de lo que soy", define la cantante.
Rossell defiende la mezcla de culturas que se está dando en su país y en otras capitales. "El disco lo grabé con un argentino, y hacemos rancheras, boleros... Estoy conectada con esa música centroamericana, que tiene una energía especial, una fuerza carnal", explica esta cantora del Mediterráneo. Su geografía la determinó a buscar una identidad cosmopolita. Criada entre el campo y el mar, sus padres le legaron un espíritu inquieto. "Eran campesinos, trabajaban la tierra, y con lo que ganaban en la cosecha de cerezas se dedicaban a viajar por todo el mundo, iban a Vietnam, conocieron Chile, Tierra del Fuego, conocieron lugares muy diversos. Eran gente con una gran curiosidad, con un sentido de las estaciones, de los cambios de las lunas, y esos tiempos también los aplico a mi música."
Marina Rossell lleva grabados doce discos y es una referencia de la canción catalana entre artistas disímiles como María del Mar Bonet, Luis Pastor, Luis Llach o Xaver Ribalta. "Estoy dentro del contexto de un movimiento, pero todas son propuestas distintas. Me parece perezoso generalizar sobre una canción catalana. Yo me definiría como una cantante ni de grandes éxitos ni de grandes fracasos."
El gusto por la mezcla
En su último disco participan Luis Eduardo Aute, Nilda Fernández y el griego Georges Moustaki. Le gusta mezclarse, la posibilidad de moverse, de cantar en catalán y en español, de explorar otros ritmos, otras etnias. "Hoy me parece que París es más interesante que otras capitales como Londres, porque hay una mezcla de cultura musical muy interesante. Más allá de que los inmigrantes sean vistos como enemigos, en realidad están aportando una riqueza tremenda", subraya.
Su compromiso no es sólo con un buen gusto estético a la hora de componer, sino también con su solidaridad con causas sociales como las de los "sin papeles". Hace poco actuó con Paco Ibañez en un lugar para refugiados africanos; tocó en cárceles de mujeres, apoya movimientos de derechos humanos. No hay una declamación en sus actitudes. "Yo hago lo que siento en cada momento, eso es lo que logra mantenerme viva."



