Marky Ramone y el legado de una banda ícono del punk
Esta noche y mañana, el baterista se presentará en el teatro de Colegiales para celebrar el cuadragésimo aniversario del debut de los Ramones
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Marky Ramone está enojado. "Fuck Planeta", dice, y no se trata de un nuevo eslogan anarquista en tiempos ecologistas ni del estribillo de uno de los temas que presentará esta noche y mañana, en el teatro Vórterix. El baterista considerado el quinto Ramone (no participó de la formación original, pero reemplazó en 1978 a Tommy y estuvo en la banda durante quince de sus veintidós años) publicó el año pasado su versión de la historia, Punk Rock Blitzkrieg: Mi vida en los Ramones, pero la filial local de la editorial Planeta no lo puso aún en las librerías. "Se suponía que estuviera editado para cuando viniera a la Argentina, pero no lo hicieron. Ellos me prometieron que para estos shows el libro iba a estar ahí para que yo se lo pudiese firmar a mis fans, pero no. Que se vayan al demonio."
El músico asegura que le tomó cinco años escribir su biografía: "Quince años con los Ramones, 1700 shows, diez discos? En un punto revivir todo eso estuvo genial, pero también fue muy triste. Porque todos mis amigos murieron, ya no están con nosotros. Ellos (Joey, Johnny, Dee Dee y Tommy) murieron demasiado jóvenes y no pudieron disfrutar de los frutos que generó la banda con el tiempo. Eso me puso muy triste, porque les hubiera encantado, se hubieran sentido honrados y agradecidos al ver a tantas bandas que hoy les rinden tributo. Pero bueno, el cáncer ataca a cualquier humano. No importa cuán saludable estés, se meterá en tu cuerpo y te matará. Y eso le pasó a Tommy, mi amigo Tommy Ramone, el último que murió, de cáncer también. Es una locura de mierda", se resigna, sentado en el lobby de un coqueto hotel en San Telmo.
La historia maldita de los Ramones celebra por estos días el cuadragésimo aniversario de la salida de su álbum debut y el vigésimo desde el último concierto en el marco de su gira Adiós Amigos, esa que tuvo su punto más alto aquí mismo, en el estadio de River, con Iggy Pop y Die Toten Hosen como teloneros amigos y ante la mayor multitud ante la que hayan tocado en su carrera (aproximadamente 50.000 fans).
De allí esta gira que devuelve al país a Marky. "Aquí estoy yo, tocando la música de Ramones para los fans más jóvenes, que no pudieron verlos en vivo cuando estaban juntos. Siento que las canciones son demasiado buenas como para que no sean tocadas y continuaré haciéndolo todo el tiempo que pueda. Estoy seguro de que si pudiéramos traer a los muchachos de donde sea que demonios estén debería haber una reunión. Pero eso no pasará y es una verdadera pena."

Sucio Nueva York
Los comienzos de Marky como baterista lo ubican en la sucia Nueva York de los años 70 y aún con su verdadero nombre, Marc Bell, integrando el trío Dust. "Si te fijás en la tapa de nuestro primer disco, de 1972, aparece la banda como si fueran esqueletos posando delante de una pared con ladrillos a la vista y en la contratapa estoy yo, con una campera de cuero negra. Años después, Tommy me contó que Joey y Johnny habían ido a uno de los shows de Dust y que les había encantado, y que por eso surgió mi nombre para tocar en Ramones", sostiene orgulloso.
-¿Viste la serie Vynil? ¿Es acertada la representación de Nueva York que se hace?
-Sí, la serie me parece genial. Me encanta el actor principal [Bobby Cannavale], está varios metros por delante del resto. Pero todo está muy bien. Era una época difícil y Nueva York vivía una fuerte depresión económica, la gente no tenía trabajo y vivía en la calle. Por suerte para nosotros, existía un club como CBGB, que permitía que tocásemos allí. Blondie, Talking Heads, Television, Patti Smith, Richard Hell & The Voidoids y Ramones. El punk nació allí.
-¿Y por qué creés que, como movimiento, explotó primero del otro lado del océano, en Londres?
-Porque ellos fueron más sensacionalistas, con los nazis y toda esa historia. El punk en Inglaterra fue más político, porque mucha gente estaba desempleada y vivía en la miseria, entonces grupos como The Clash y Sex Pistols tomaron eso y lo pusieron en sus canciones. En EE.UU. ya sabíamos que no había ninguna solución y queríamos que la gente se divirtiera, que la pasara bien para salir de esa misma miseria. Ésa es la diferencia.
-¿Y hoy qué creés que quedó como legado del punk?
-Decí lo que sentís, disfrutá la energía y expresate. Hoy el punk sigue cantando sobre las mismas cosas que hace cuarenta años, porque la sociedad y la vida no cambiaron: hay desempleo, hay corrupción de los políticos en todas partes, nadie sabe dónde estará en el futuro y la gente se sigue preocupando por lo que sucede con su novio o novia. La única diferencia es... que ahora tenemos teléfonos celulares.
Marky promete que en los shows de esta noche y mañana tendrá un setlist de 40 temas, entre los que incluirá sus últimas grabaciones, realizadas un año atrás en los mismos estudios de Vórterix y que serán lanzadas este año en formato digital. "Grabamos una versión de «I Want You» de Bob Dylan y otra de «Octopus' Garden», de los Beatles, pero con el estilo Ramones. Ambas las tocaremos en estos shows y también haremos «Baby I Love You», con una sección de cuerdas."
Admirador de Ringo Starr desde siempre, Marky asegura que la clave de su toque era "la precisión con la que tocaba la batería. Su golpe era siempre preciso y nunca perdía el ritmo. Probablemente no haya sido un técnico del instrumento, pero para un baterista lo más importante es ser preciso y él siempre estaba donde tenía que estar".
-Tanto los Beatles como los Ramones se nutrieron de cuatro personalidades muy diferentes entre sí, ¿cuánto creés que eso influyó en sus canciones?
-Tener personalidades distintas y tan marcadas fue muy bueno para nosotros, porque también teníamos diferentes influencias en el momento de escribir canciones. Dee Dee era el que más escribía, Joey también, y si hubiéramos sido todos iguales por ahí las canciones no habrían tenido tanta riqueza. Políticamente yo soy un liberal democrático, odio a Donald Trump; Johnny lo amaría; Dee Dee, quién sabe, y Joey probablemente querría que ganase Hillary Clinton o Bernie Sanders. Todos éramos diferentes, pero en la música, como en la vida, los opuestos se atraen y eso siempre es bueno.
El adiós más multitudinario
- Como ellos mismos reconocieron, el furor sudamericano por los Ramones reimpulsó a la banda a fines de los 80, y su relación con la Argentina fue tan intensa que en 1996 decidieron cerrar su última gira, Adiós Amigos, en Buenos Aires, en el estadio de River, y ante aproximadamente 50.000 fans. "Nunca sentimos tanto amor y tanta pasión como aquí", asegura Marky Ramone 20 años después de aquel último show.







