
Memphis, hoy en el Gran Rex
La banda de blues presentará su nueva formación y los temas de su último disco
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Es la banda más tradicional del blues porteño. Sin embargo, contra toda previsión, muestra una actitud abierta, cercana al desafío. Memphis La Blusera acaba de lanzar un trabajo que evidencia la búsqueda de una nueva calidad de mensaje, personal, pero al mismo tiempo lejano de su idiosincrasia barrial, impronta que hasta hace poco era su sello característico.
El grupo presenta nueva formación -con las incorporaciones de Germán Wiedemer (ex integrante de Ratones Paranoicos) en teclados y órgano Hammond y Lucas Sedler (ex miembro de Blues Deluxe) en guitarra- y nuevo disco, "Angelitos culones", esta noche, a las 22, en el teatro Gran Rex (Corrientes 857).
Por sus trabajos anteriores, es evidente que el sexteto, nacido en Villa Luro, atravesaba un proceso de transformación. A partir de aquellos blues tradicionales su música comenzó a ganar un mayor vuelo en lo melódico junto con una rítmica que se mantiene dentro del estilo.
Su última producción, editada por el sello Warner, muestra un crecimiento musical importante; las composiciones han abandonado esa cadencia típica y que por momentos podía sonar reiterativa. A cambio, hay un mayor desarrollo en los arreglos. Una visión renovada en un grupo tradicional siempre supone un riesgo importante, algo que Memphis asume con naturalidad.
"No sentimos que estemos tomando riesgos, sino creciendo", afirma el cantante Adrián Otero durante la entrevista efectuada en la casona de Boedo, bunker donde ensayan casi diariamente para la puesta a punto de lo que será su show más importante .
"Habrá quince músicos en escena -dice Otero-. Jamás Memphis puso tanto calor en escena como en el show que haremos hoy: habrá un set de cuatro caños , dos percusionistas, tres coristas masculinos y un guitarrista invitado." El cantante sostiene que "Angelitos culones" muestra el deseo de abrir un camino incluso en el exterior, pues adelanta que la placa tiene posibilidades de ser editada en México, España y los Estados Unidos.
-¿Cuánto tiempo les llevó hacer este disco?
-Respecto de otros, muy poco. Las letras y la música fueron creadas en poco más de seis meses; luego vino un proceso de arreglos, del que se ocupó Wiedemer, y luego, al estudio. La grabación fue muy rápida, las secciones rítmicas se pusieron en un día y medio y la voz y los arreglos, en otro tanto. Luego viajamos a Los Angeles, donde dimos los últimos toques a éste, el disco más fuerte de nuestra carrera.
En Los Angeles, el material quedó en manos de Gustavo Borner, que le dio un aroma nuevo, renovado, sin perder su identidad, según la gente de Memphis.
Los integrantes de la banda admiten que no es lo mismo estar allá mezclando el disco al margen de los problemas cotidianos. "Teníamos todo el tiempo para pensar en él", dice Otero.
El autor de los arreglos no fue un norteamericano, sino Wiedemer, que los escribió para ocho de los once temas y, aunque según Memphis en esos caños haya sonidos similares a los arreglos de la orquesta de Count Basie, la verdad es que el sonido logrado se acerca más al estilo de Henri Mancini por su volatilidad y menor cadencia que a los del "Conde".
Otero, junto al saxofonista Emilio Villanueva, señala que este disco era un sueño largamente postergado, pues la calidad de la producción supera con creces las expectativas de la banda.
"Todo músico, en algún momento, desea hacer un trabajo con un fuerte acompañamiento de cuerdas y caños; con "Angelitos..." logramos hacer realidad ese proyecto", añade el líder.
Villanueva interrumpe para describir el nuevo tratamiento musical del grupo. "Ya no hay solos largos, buscamos mucho la concisión no sólo del lenguaje, ya que Adrián se esmeró en un mundo de imágenes más específicas, sino también en que el disco no presente solos extremadamente largos, apenas unos pocos compases en los que tenemos que reflejar nuestro nuevo modo de tocar", añade este saxofonista, de sonido bluesero.
Otro rumbo
El show del Gran Rex estará orientado a presentar el disco, con un repaso casi track por track de la obra.
"La idea es presentar el trabajo totalmente, pues creemos que todos los temas tienen su gancho , su historia; tenemos una fuerte necesidad de mostrar esta nueva cara de Memphis, que si bien sigue teniendo el blues, ya no somos la misma agrupación de hace quince años. Nadie es siempre el mismo, ¿por qué negar que podemos desear un cambio? A fin de cuentas, es sólo un disco", casi se defiende Otero.
Otro de los temas centrales de Memphis es la lírica. Otero, letrista de la banda, señala que dejó atrás esa parsimonia en sus historias. "Busco ir más a menudo al nudo de la historia. Intento desarrollar imágenes que permiten hacer volar la imaginación a quien escucha. Antes era un escritor realista, ahora empecé a desarrollar una forma de escribir más abierta, en línea con nuestra música.".
El disco dejó atrás aquellos solos tan blueseros y toman un camino más de big band, con un mayor swing sin perder la esencia, la mayor de las cualidades que tiene el grupo, fiel a sus raíces.
C. P .





